Viernes creativo: escribe una historia

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Hoy os proponemos que escribáis una historia inspirada por una canción. Puede ser la que justo esté sonando en este momento en la radio o la que toca la charanga en las fiestas del pueblo o la que te de la gana, pero no te olvides de decirnos en qué canción te has inspirado —y en poner el enlace a un video de la misma si puedes—.

Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir. Vamos a ver cuántas historias diferentes nos salen.

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38 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. SIRENA VARADA
    (basado en tema homónimo de Pablo Moro https://www.youtube.com/watch?v=qryAqj-5jAI )
    María ahueca su melena rubio falso mientras pierde la vista en la carretera a través de la ventana. La abre y enciende su penúltimo cigarrillo. Dicen que el tabaco mata, pero ya le tarda. Pese a la breve y poco discreta ropa que viste, María es una chica culta. Quizá lo hayas intuido por la elegancia con que las lleva. O por su mirada segura, que te cuestiona. O quizá no hayas podido sustraerte del hechizo de esas tetas que te señalan. María es Licenciada en Filosofía. Dicen que la Filosofía es la ciencia de la vida. Aunque ella te dirá que no la ha ayudado a entender cómo ha acabado abriendo las patas por dinero. Pero cuando lo dice ella, suena elegante.

    • Rock and roll
      Dejar la escuela en quinto grado y criarme en los billares del barrio italiano me enseñó a coger lo bueno cuando llega y a calar a la gente de un vistazo, como a aquel tipo que entró en el billar con una monada del brazo, monada que se había traído para disimular que era un bujarrón que había salido de pesca, un bujarrón con pasta, era evidente, pasta que yo le iba a levantar.
      Le dejé ganar unas cuantas veces y luego le dije que me permitiera apostar en descubierto. Él, que ya se veía cobrando el préstamo en el baño del billar, aceptó y se pasó toda la partida mirándome el culo. Cuando lo desplumé, cogí todo su dinero, me acerqué a la monada, que se había pasado la partida bostezando, y le dije «vámonos».
      Nos fundimos todo el dinero del que resultó ser su marido en alcohol, cocaína y un motel. Cuando, a la mañana siguiente, me gasté los últimos diez pavos en el desayuno y le mostré la cartera vacía, la monada se quitó las gafas de sol por primera vez desde que la había conocido y me dijo: «Algo habrá que hacer al respecto».
      La monada se llamaba Louise Marie. A veces, cuando estoy tumbado en el catre de mi celda, me acuerdo de ella

      Rock and roll de Led Zeppelin.

  2. Tacirupeca Jorra
    ———— ~ ————
    A veces es la propia Caperucita la que saca de la cama a la abuela, la lleva al bingo y le deja cincuenta cartones pagados, dos paquetes de cigarrillos y veinte dólares para el taxi. A veces el señor Feroz las sigue, se esconde cuando la niña sale a recoger el coche y sube corriendo a la sala antes de que empiecen a cantarse los números. A veces, con las ganancias, vieja y lobo se escapan a Cabo y escriben cuentos con final feliz.

    (Devórame otra vez – Lalo Rodríguez)

  3. Tenía un cuento escrito para este vídeo, pero sabía que el anfitrión me lo iba a censurar 😉

    (Gracias por dejarnos este hueco semanal para divertirnos, Fer)

  4. La música sonaba en su cabeza con un ritmo cada vez más trepidante. Conducía veloz por la autopista vacía. Por la ventanilla podía oír el furioso rugir del mar. Subió el volumen de su cerebro. Más alto. Más rápido.
    Su música interior lo elevaba. Corría y corría como un autómata. La música cesó al mismo tiempo que caía por el acantilado.

    Uprising- Muse

  5. Elegí la nada
    Cansada de llorar tu ausencia intenté escribir, pero las lágrimas inundaron el papel, corrieron la tinta y emborronaron las palabras. Harta de llorar, harta del dolor, elegí la nada.

  6. Esto es sólo para opinar porque tengo un problema, recibo el mensaje de los viernes creativos sólo en el móvil (por extrañas razones que desconozco este mensaje no llega a la tablet, ni al ordenador) pero la casilla donde se introduce el texto se vuelve loca cuando escribo mas de dos frases y soy incapaz de volver a la última palabra. Decido reenviarme el mensaje y no me aparece la casilla de dejar un comentario sólo esta de que opinas. Puedo escribirla aquí o alguien me da otra solución. Help me help me. Basado en mi propia cantinela “no os compréis nada chino’.

  7. El tren de los momentos, Alejandro Sanz

    Su ventana y ella, lo único que no fluía.

    Demasiado tiempo observándolo pasar por su vida y no poder subirse a él, pararlo. Aburrida y harta ya, de inventarse la historia de sus viajeros, de fantasear acerca de quién los despedía y recibía, de imaginarse el interior de sus maletas, de hurgar en sus mochilas, de conocer su horario,
    su agilidad, los segundos que tardaba en pasar… decidió cerrar los postigos. Huyó sin cerrar la puerta, tenía que darse prisa, dentro de cuatro minutos y medio, pasaba el último de la noche…

    Rosy

    • A veces hay que correr para no dejar escapar esos momentos, pero creo que nunca es el útimo mientrasd tengamos un minuto de vida. Me ha gustado mucho Rosy.
      Besicos muchos.

  8. Falling slowly de Glen Hansard tema principal de la película Once

    Me acerco a ti de puntillas, silencioso pero constante y me miras con el asombro de un niño cuando le sacas una moneda de su oreja. Quiero conocerte más allá de las montañas y entretejer las lineas discontinuas de un solo movimiento, mientras cambias la melena de lado. Y lo consigo rápido pues mis ojos no te desatienden, aunque llego tarde y tú, despacio, ya estás cayendo. Entras en un espacio sórdido y callado, y de pronto me cubre una tela negra que me atrapa y se mete en mi boca para evitar que hable. Tu acantilado es tan hondo que el eco de tu grito llega amortiguado y no encuentro la salida para zafarme de este oscuro trapo. Desde abajo puedes ver un sendero de bocas que te dicen, que hay un río enarbolado con el fondo rosa muy lejos de aquí. Te animo, aunque te pierda, a meter los pies en su fango y después rociarte entera y sentir como el lodo resbala por tu cuerpo como las malas ideas. Y te vas. Y definitivamente te vas para no jugar nunca a todos aquellos juegos que pudimos y sin embargo se jugaran solos.

  9. EL INCORREGIBLE

    No contenta con desposeerlo del bombín, del jersey de rayas, de la copa de Soberano en Riscal, de los callos madrileños, de la poesía con un par, del café Gijón, de las corridas en las Ventas, del paquete de Ducados, de las timbas de strip poker en el reservado del casino de Torrelodones, del salto del tigre y del polvo blanco que lo tenía atrapado, le exigió, tras sorprenderlo entre las piernas de otra, que le guardara luto durante 19 días y 500 noches, más una canción si no quería perderla. Y cumplió, como es lógico, con la segunda condición y nunca se perdonó ser un bala perdida, con mucho arte eso sí, cada vez que salía al escenario a cantarle la luna.

    • Era lo menos que podía esperarse. Me ha gustafdo mucho. Enhorabuena. Esta canción me encanta, claro que mi paisano de provincia “Sabina”, me encanta!!
      Besicos muchos.

  10. El soldado

    Estoy esperando, sabiendo que mi vida sólo es moneda de cambio, a que empiece la batalla.
    “Dispararéis vuestras armas y pasaré entre vosotros, mejor que no me déis la espalda, pues cuando el ataque termine, comenzará el siguiente y no podréis volver atrás.”
    Sonó de forma estridente el toque de corneta que indicaba el inicio de la contienda, pero nadie ganaría, aquí todos pierden. Empezaron los disparos, y el olor a humo, mezclado con el del aliento áspero de los caballos, me sumergía rápidamente en una muerte segura.
    Los cañones de los rusos comenzaron su concierto, al tiempo que avanzamos a lomos de nuestros asustados corceles y arrancamos con un poderoso grito hacía la muralla humana. Los eufóricos gritos del principio se convirtieron en gritos de miedo a morir.
    Estamos cada vez más cerca, pero el ejército ruso sigue respondiendo a la carga, y lo que es más cerca, aún sigue siendo lejos. Pisamos los cuerpos de los que yacen en el suelo y seguimos avanzando. Y sabemos que hoy será nuestro último día.
    Ya estamos encima, dispuestos a luchar, pero al ir a atacar siento una onda que me mueve el pelo, y algo duro entrando en mi cabeza mientras balas afiladas derriban a mi caballo.
    Y ahora estoy aquí, esperando la muerte, con los ojos fijos en el cielo y sin expresión en la cara, sólo, olvidado y con la boca seca. Y siento como el dolor prepara mi gesto de despedida.

  11. Hasta que llegó su hora
    Era verano y se habían refugiado en un cine de barrio huyendo del calor y de miradas indiscretas. En la última fila: Alberto y ella. Las manos del muchacho permanecían estáticas, como dos rodilleras cosidas a su pantalón de
    tergal gris.
    El calor asfixiante de la sala y el ruido del proyector, cual zumbido de insectos, transportaron de nuevo a la chica a orillas del Manzanares donde, hacía ya un mes, se habían conocido. Desde entonces esperaba.
    El sudor de sus muslos contra el escay cuarteado de la butaca marrón la trajeron de vuelta a la realidad de la sala. La muchacha suspiró. Luego, posó sus propias manos sobre su minifalda de cuadros rojos y blancos, en paralelo a las de Alberto, en una misma posición.
    De repente, giró su cara hacia él. Sus ojos se inundaron de todo el azul del Oeste Americano que, en aquellos segundos, llenaba la pantalla. Mientras, la armónica de Ennio Morricone lloraba.
    Entonces, los dedos de Alberto, alineados como soldados antes de pasar revista, se amotinaron y recorrieron aquellos cuarenta centímetros que los separaban de los de la muchacha de la minifalda de cuadros rojos y blancos.
    En la pantalla, el niño de la armónica caía a cámara lenta en la arena del desierto.

  12. Otro gallo canta

    Sopla el viento de la tarde acompañado de un olor acre de sangre.
    Un bochorno silencioso se apodera del paisaje .
    El color rojizo que invade antes de hora el horizonte, tiñe el cielo de forma dramática.
    Porque no es el sol el que enrojece el cielo:
    decenas de plumas de ese color, vuelan hasta perderse a contraluz.
    Se estremecen las calles.
    No hay duda, han podido con él. El gallo rojo ha muerto esta tarde.

  13. La canción es El gallo rojo, cantada por Silvia Perez Cruz y Coetus en YOU Tube
    (autor Chicho Samchez Ferlosio)
    Te pone los pelos de punta
    (ah! no he sabido subirla, Yisus porfa)

  14. Inspirada en la canción del cantante Manolo García, “PÁJAROS DE BARRO” http://www.youtube.com/watch?v=9zdEXRKJSNY

    PÁJAROS DE BARRO

    Llegamos a la playa acompañados de pala y el cubo. Comenzamos a coger de la orilla agua que derramamos en el volcán que previamente hemos hecho u una vez que la arena está en su punto, comenzamos a moldear y hacer figuras. El nene me pide que hagamos pájaros como los que vuelan por encima de nuestras cabezas y como Dios me da a entender, intento darles forma. Cuando los cree terminados me pide que los echemos a volar. Me desconcierto por un momento y le digo que los dejaremos allí, para cuando sople el viento, este los impulse alcanzando la puesta de sol.
    Desde hace tres años no hay horas muertas ni páginas en blanco, no me pierdo en playas desiertas y subir la cuesta ya no es penoso.

  15. Aquí va el mío, dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=9EldxpWNsJg. estoy como Peña, no soy capaz de subirla. ¡Ah! Se trata de Manuel Raquel de Tam Tam Go, la primera que ha sonado esta mañana.

    Manuel-Raquel
    Es difícil, pasear de incognito alzada sobre unos tacones de veinte centímetros con un pie del cuarenta y seis. Es difícil, aguantar las lágrimas siempre. Es difícil, no oír los cuchicheos a tu espalda, las risas indisimuladas a tu paso. Es difícil, evitar enamorarse de quien nunca será capaz de ver la mujer que vive en tu interior. Es difícil, que el mundo comprenda que no elegiste nacer con este cuerpo, que no te muestra, que te ciñe y te aprisiona, que te condena a una larga agonía. Es difícil, enfrentarse cada día a la imagen que te devuelve el espejo, a la angustia de no encontrarte en esa cara que te contempla sin reconocerte. Pero, es fácil alzarse desde la barandilla de ese puente, para abrazar el vacío, soñando que esa oruga permita eclosionar la belleza de la mariposa que lleva dentro. Al final no importará que fuera difícil o fácil, solo percibirán el cuerpo de Manuel sin entender que dentro aprisionaba a Raquel.

  16. La obsesión de Nico

    El verano invita a los noctámbulos a contemplar las estrellas. Debería ser un hábito saludable si no fuera porque el vecino de la casa de enfrente abandona su buhardilla escalando por la ventana y, en una especie de acto suicida, se sienta cada noche sobre las tejas como un gato callejero. Mientras yo estudio en mi dormitorio, él observaba la luna silencioso, desde hace dos semanas. Pero hace unas días me descubrió, y, ha dejado de mirar hacia arriba para hacerlo, con pésimo disimulo, en mi dirección. No me molesta su presencia, casi agradezco su compañía y, ahora, puntuales, acudimos a nuestra cita imaginaria. Nos miramos, callados, y una conexión invisible llena de palabras el espacio que nos separa. Ayer no subió al tejado. Desde la ventana lo vi salir de su portal, con una chica. Ya no conseguí memorizar ni una sola hoja de mis apuntes. Esta noche encendió la luz de su habitación de nuevo, y yo, descorrí las cortinas minutos antes de la hora prevista. En la penumbra de mi cuarto, he comenzado a desnudarme con intención felina, sintiendo sus ojos sobre mí Si mis exámenes dependen de él, voy a hacer que a partir de ahora, no desee estar en ningún otro lugar.

  17. My song

    Al principio parecía que llovía. Pero quizá solo llovía en mi corazón. Y sin embargo no era más que música. El saxofón siempre estiraba tu pequeño cuarto de adolescente, y el piano lo recorría de puntillas, prometiéndonos en voz baja que algún día viajaríamos juntos por Europa, kilómetros y kilómetros de vías de tren, con una mochila y poco dinero. Era nuestro sueño, viajar juntos. Tarareaba y tú soñabas, tumbado a mi lado. Tenías montañas de discos y me ponías las últimas novedades, nadie sabía tanto de música como tú. Las melodías me atrapaban y se asentaban en mi memoria sin nombre ni apellidos. Tú les ponías nombre a sus intérpretes, a los títulos de las canciones, para que yo los olvidara. A veces estábamos muy cerca, pero sin saber por qué siempre nos alejábamos, sin saber muy bien quién de los dos huía. Entre nosotros flotaba esa canción, la única de la que recuerdo su nombre y que esponjaba nuestro horizonte.
    Hoy he visitado a tus padres, he entrado después de tantos años en tu habitación. Ya no estaban tus discos ni tus libros, pero las paredes guardaban esa canción, y ha vuelto a sonar en mis oídos. Nunca escapamos juntos, pero hoy “My song” me ha subido al tren de la melancolía y me ha puesto alas para reunirme contigo.

  18. ¡Que fenomenal¡
    ¡cuanto bienestar¡
    llena, satisfecha, completa.

    Paladeando cada instante,
    borrosas casi las imágenes …
    es, mi corazón, quien recuerda.

    Estoy llena de ti
    más y más y emociones
    sentimientos ricos,
    casi sin imágenes concretas en la memoria
    todo se encuentra en mi interior
    placidez, amor, calma, culminación.

    Una sonrisa que nace dentro
    me envuelve hasta el exterior.

    Equilibrio emocional
    y más y más sonrisas
    desde el interior.

    Agradezco a la vida,
    a tí, a mí,
    a los árboles, a las aves,
    camareros, zapateros…
    al mundo completo.

    Siiii, me lo merezco
    y lo gané
    tiene que ser así
    ¿por que si no?
    ¿como fue que lo sentí?.

    Transcurre el tiempo
    y sigues dentro de mi.
    No hay más que pensar.
    Tal vez que deseo compartir
    lo que siento, seguramente que es
    lo que se llama SER FELIZ.

    Un café, un vaso de agua
    y plasmo mi sentir contigo,
    sé, que es aquello que
    entendemos como: ¡VIVIR¡.

    Se acerca una chica
    me pregunta por una dirección
    y espontanea dice: ¡que bien hueles¡
    sí, gracias, a mi también me gusta
    huelo a Angel.

    Angel “picassiano”
    ángel que me guardas
    y me das tu dulce compañía
    no, no me dejes sola
    el resto de mi vida.

    Mientras se oye a Eurythmics
    ¡Dios¡ ¿como se completó este puzzle?
    ¿de donde tanta perfección?.
    Sonríe mi interior y exterior.

    Angel que apareces
    en los oasis que la vida ofrece,
    ¿sabes que? M E A P E T E C E S

    Eurythmics – Debe haber un ángel (jugando con mi corazón)

  19. LA MATARÉ

    Lo pienso, cada vez que te veo enroscarte en mis piernas, que desvaneces tu cuerpo sobre mis rodillas, la mano se me va a tu garganta. Disimulo mis ganas de apretarte el cuello con una caricia rabiosa, que tú agradeces felina con un ronroneo de satisfacción. Al caer la noche desapareces, y en la madrugada vuelves a casa cansada y con el pelo revuelto. No das explicaciones, jamás sé donde o con quién pasas las noches. Sólo te espero despierto con tu cuenco de leche preparado.

    Tarde, pero ya está…

  20. Resignación
    Giras sin parar enredándote y desenredándote en la sábana, tus ojos absorben toda la luz que se filtra por la persiana, bufas, maldices en silencio. Oyes cómo se abre y se cierra la puerta de la calle, te colocas bocabajo, cuentas sus pasos, trece, como siempre, cierras los ojos intentando no apretar. Inmóvil, escuchas cómo él se desviste al ritmo de tu corazón, sientes que el colchón te empuja hacia su lado cuando él se acuesta, llega a tu nariz esa mezcla de tabaco y alcohol cuando se abalanza sobre ti y no puedes creer que aún te parezca excitante. Aprietas ahora un poco los párpados junto con los labios cuando él te besa, respiras lento, en silencio aunque en tus oídos retumbe el bombeo de tu sangre, que sube de intensidad cuando sientes sus dedos ensalivados en tu coño seco. Abres por fin, al tiempo, las piernas, los labios y los párpados. Porque ya se han humedecido, también al tiempo, tu coño, tu boca y tus ojos.

    Better man

    Un poco tarde, lo siento.

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