Viernes creativo: escribe una historia

¿Te atreves a escribir una historia para este video?

No os lo voy a poner tan fácil como con el video de la casa abandonada; tendréis que exprimir vuestra alma de escritor para sacar una historia de aquí. Y recuerda: no se trata de que cuentes lo que pasa en este video, sino de que escribas una historia inspirándote en él. Sé imaginativo, no caigas en los clichés.

Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.

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23 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Combinatoria infinita
    ———— ~ ————
    Primero fueron los saludos cordiales, los buenos días, los yo también, los gracias, a ver si un día de estos quedamos. Y quedaron, y a eso del final de la cita tuvieron a bien besarse, con todo el miedo del mundo y esa sensación irrepetible de saltar al vacío. Y de los besos a la piel fue cuestión de horas, de sentir lo que jamás habían sentido.
    Y pasaron los días y los meses, y las pieles se fueron quedando en casi nada, y decidieron ir un paso más allá, y empezaron a descomponerse, a reconfigurar los cuerpos para descubrirse de nuevo cada noche, y donde un día encontraban ojos y boca, al siguiente eran pechos, eran orejas y testículos, era comerse de mil formas diarias y no aburrirse nunca.
    Ahora ya son multitud, y siguen jugando con miembros y órganos, y se atreven con lo que venga, porque se juraron probarlo todo, y les queda un universo entero de combinaciones de dos cuerpos tomados de mil en mil.

  2. TELERREALIDAD

    Ciega las ventanas mudas de la habitación, enciende la luz de la lámpara de araña y, con gesto triunfante, se apodera del mando a distancia mientras adopta la voz de un presentador de televisión.

    —Mamá, papá, abuela…cariño. ¿Preparados para hacer historia? Qué empiece el espectáculo.

    Acciona el play y después de un baile sin sentido, se acerca al ordenador portátil y con júbilo lee el primer comentario: «Descabeza a la momia». Y antes de cambiar de posición, otro mensaje llega, y otro, y otro… hasta que se convierten en una cascada de frases: «¡Eres el puto amo, Mike!»; «Desnuda a la rubia.»; «¡Queremos sangre!»; ¿Es aquí la orgía?»; «El mineralismo va a llegaarr»; «He avisado a la policía :)P»; «Mike, soy Larry Page, encripta el vídeo, si no quieres que nos descubran.»…

    Cinco horas después, aún sigue leyendo mensajes y contestándolos con la euforia de un niño que planea estrenar maldades con sus juguetes mientras al otro lado del Atlántico, un individuo que responde a las iniciales F.V. es interrogado en las dependencias de la Guardia Civil por ese mismo vídeo fijo —a lo “Psicosis”—que ha subido de la red como estimulante de un ejercicio literario.

  3. Viernes chinescos
    Mi padre era viajante, pero volvía los viernes por la tarde para pasar el fin de semana con nosotros. Los viernes también, mi madre se levantaba más pronto que nunca para dar un repaso a toda la casa y, especialmente, a su dormitorio. Quitaba las sábanas que lavaba y dejaba secar al sol, en el tendal que daba a la calle, como banderas de bienvenida. Luego, al anochecer, cuando ya estábamos los tres reunidos en casa, las recogía y, antes de que las planchase “para quitarles lo poco de humedad que podrían tener aún”, yo pedía a mi padre que extendiera la más grande, la encimera, en la pared, para jugar a sombras chinescas. Las manos de mi padre eran largas y fuertes, y para mí podían volverse gaviotas, perros rabiosos o… otras cosas que yo no conseguía ver, pero que hacían que mi madre y
    él se mirasen como cómplices no arrepentidos de no sabía que falta.

  4. Trocitos de lo nuestro
    Te quise, te quise tanto que me quedé contigo para siempre. Para siempre en esa cajita que compramos en el viaje a Mauritania. En el viaje a Mauritania donde me prometiste estar conmigo el resto de nuestros días. Nuestros días juntos podían haber durado hasta hoy. Hasta hoy que tuve que hacerlo, sin más demora. Sin más demora que la que me tomé para cortarte en trocitos. En trocitos con formas de todas las partes de tu cuerpo. Tu cuerpo descuartizado, embalsamado, empequeñecido como cabezas de jíbaros, tu cuerpo en esta cajita. Esta cajita del viaje en el que nos amamos tanto. Nos amamos tanto, tanto te quise.

  5. Sexos de otros planetas amenazan mi cocina.
    El reloj se dilata, se contrae, se escinde para dejar ver sus dos brazos levantados y su imponente badajo. Y es entonces cuando la magdalena del desayuno, se abre para mostrar su sensual boca y con un leve parpadeo se convierte en sexo de mujer, dispuesta a ser mojada en el café. A su vez, el exprimidor con forma de pecho saca el jugo de mi mano. Entre risas y gritos el almirez con sus ojillos lascivos, persigue al mortero que no deja de mover sus pequeñas antenas. Siento la enorme lengua del cucharon cuando asciende por la cara interna de mi muslo y llega hasta mi ombligo, cercándolo repetidas veces hasta introducirse en él. Hay pezones en las puertas, los veo hasta en el aire. De pronto, todo se vuelve borroso e impreciso, una luz blanca, un cuadrado dentro de otro y una voz lejana que me dice: “despierte, pronto se le pasarán los efectos de la anestesia. La operación de cambio de sexo ha sido un éxito”.

  6. La primera noche no pegué ojo, la segunda vomité insomnios y sapos, la tercera leí hasta dolerme tratados de psiquiatría y otras recetas…..y así, desde hace meses. Los mismos que llevo contigo y con mi hipotético diagnóstico de esquizofrenia. La verdad es que antes de ti, dormía a pierna suelta. El médico dice que carezco de neurotransmisores responsables. Mi madre, que tengo celos de mi hermano. Mi hija, es demasiado pequeña para opinar. Y tú, cada noche la misma insípida y estúpida respuesta: gases.
    Hoy se cumplen siete años de aquella primera noche, y tras médicos, madres, celos y gases….parece ser que me había comido una llave. Una de esas antiguas de armario, una de esas que encontré entre tus cosas el mismo día en que llegaste y que por prudencia me tragué…no fuera a ser que te diese por encerrarme.

  7. ROMPECABEZAS
    Primero fuiste una imaginación celestial. Sólo eso. Tus palabras se me clavaron como esquirlas. Y caí a tus pies como arena.
    Después me llegó tu envoltura con la primera fotografía. Una anatomía magnética. Un trozo menos de oscuridad. El que devora tu espalda. Los cimientos perfectos para erigir mi hogar.
    Más tarde sentí vértigo con el vaivén de tus articulaciones. Con ese grito que me pintó un poco tu garganta. Tu desesperación.
    Hace poco que te oí en una voz más calma. Hace poco que se me eriza la piel. Estoy a horas de unirte a la caligrafía. A esos garabatos inquilinos de tus dedos.
    Pero entonces descubro que me faltan piezas. No puedo completarte. Justo ahora. Ahora que tengo esta miseria tan viva. Tan viva y abrasante. Como fuego.
    Necesito, entonces, colocarte una piel. Un aroma, mil susurros, un sabor. Sueños y silencios. Un calibre a tu cuello. Y memoria a mis manos. Y un ritmo cardíaco a tu pecho. Para así poder ser dueña de algo. Finalmente.
    Y armarte. Y desarmarte. Y amarte. Sin des. Una y otra vez. Las veces que sea necesario para que te que quedes conmigo.

  8. Metamorfosis inversa

    Tu ausencia teje hilos en mi cuerpo y envuelve mis entrañas. Mudo alas en tu invierno convirtiéndome en crisálida, latente y cambiante. Las caricias perdidas arañan jirones en mi espalda. El silencio, vacía mi garganta. Duele la vida desangrada. Se reseca la piel sin las húmedas mañanas, sin labios, sin lengua. La sed sin agua. Si no estás, ya no hay nada, ni luz, ni placer, ni alma. Sólo yo con otra faz, un ser anodino. Vuelvo a nacer. Muere la magia.

  9. 016

    Hay un universo alternativo en el que Disney derramó el tintero sobre el boceto de Mickey Mouse y lo convirtió en un violador de esclavas negras, en el que los fetos devoran las entrañas de sus madres, en el que los espejos no son amables y los fotomatones cumplen con su nombre.
    En ese universo, tú también me dices «te querré para siempre», pero da más miedo cuando me lo dices en este.

  10. PROLEGÓMENOS

    Cuando nos conocimos me avisaste de que eras un poco maniático antes de hacer el amor. Sonreí comprensiva. ¿Quién no tiene alguna manía? A mi padre le molestaba que se cayera la sal sobre el mantel. A mí me saca de quicio el chirrido de la tiza sobre la pizarra.
    Me confesaste que ninguna mujer te había comprendido. Yo soy diferente, te respondí. El amor todo lo puede, todo lo tolera, todo lo comprende.
    Imaginé unos prolegómenos apasionantes. Imaginé lo convencional y lo extraordinario.
    Aguardé nuestra primera vez con la excitación de la sorpresa. Excitación que fue en aumento cuando observé que abrías una cremallera en el pecho y empezabas a transformarte en un muñeco, una oreja, un pene, un coño o un terrible Mickey Mouse.
    Ahora follamos todos los días, siempre con la esperanza de que en una de las transformaciones te conviertas en un pene.

  11. AMANTES

    Cuando nos vimos por primera vez fue como abrir la caja de Pandora y caer encerrados dentro: un torbellino perverso golpeándose contra las paredes, un revuelo de partes buscando unirse para convertirse en el todo y no desperdigarse nunca; un no querer salir, porque lo malo no es esto, sino lo que hay allí afuera.

  12. Metonimia

    Cuando hacemos el amor solo somos una peca en el dedo del pie, unos labios callados que a gritos lo dicen todo, una oreja con mono de susurros y mordiscos, unas nalgas incapaces de soportar caricias, unos dedos de excursión que buscan refugio en la humedad de tu cueva, una lengua conduciendo en círculos por la rotonda de tu pezón, un monte de Venus demasiado peligroso para un alpinista inexperto como yo y un flequillo que apenas puede esconder tus ojos en órbita. Afortunadamente, el cigarrillo de después recompone esa amalgama de miembros y apéndices, completa nuestros cuerpos y los convierte de nuevo en nosotros. Y ahora me vienes con que quieres dejar de fumar.

    • Me gustó, tuve flash con la segura posibilidad de un guión de Tarantino, y tu conseguiste imaginará toda la escena,,, genial¡¡¡

      *me fuí a tu blog, y me he hecho seguidora tuya. Saludos¡¡

  13. ESPEJO
    La encontró entre sus brazos, en los de ella, buscando entre las curvas de su cuerpo la niñez. Y no la encuentra, el tiempo la fagocitó. La corrompe con el grito suave de sus manos.
    Despierta del letargo de su mente y se hunde en el cuerpo, el de él. Y la sangre se mezcla entre el placer, las curvas y la respiración. No se sabe quién es quién. Todo se vuelve tristemente confundido. Niñez, sueños, placer y dolor.
    Para cuando se arrepiente se encuentra agachada a sus pies. La golpea, y sufre mientras lo hace, pero no se detiene. Ella asoma su dolor entre las lágrimas que esconde por vergüenza. Termina recostada, abrazada a eso que todos llaman esperanza. Termina sentado, a su lado mirando eso que todos llaman espejo.

  14. Cuando por fin me dormí o tal vez fue ¿cuando me desperté? , llegue a mi mundo, el que reconozco, y me sentí libre, nadie discriminaba mis visualizaciones que aparecían como luces de neón pero ubicadas en mi frente, a nadie tenía que engañar , ellos también llevaban en sus frentes imágenes, pensamientos y sentimientos.
    El no ocultar libera y así vivíamos en este siglo XXV, sin prejuicios de unos antepadados atrapados y reprimidos, este nuevo chip que podías adquirir te liberaba de todo lo que acontece en tu imaginación, y en realidad no era tan caro…ibamos de frente, es más facil comunicarse sabiendo lo que piensas.

  15. De película
    Jugábamos a ser extraños en un tren para mantener la emoción. Formamos una extraña pareja en nuestro particular duelo al sol . Cautivo del deseo me pedías más, para no convertirte el el increíble hombre menguante. Yo me entregaba en cuerpo y alma y fui afinando mi perversidad. La sensación me producía vértigo, no quería parar y emprendí un camino de perdición, aumentando mi sed de mal. El extraño viaje, no auguraba un buen final, hasta que llegó su hora, y con la muerte en los talones, Hellraiser fue nuestro final.

    Más vale tarde…

  16. T8 en vena

    Íbamos puestos hasta el tuétano de los huesos. Cinthia estaba desatada, su pelo negro ondeaba como la bandera de un barco pirata. Pude ver hasta su calavera. Las luces asíncronas y el musicón ayudaban a mantener el estado de euforia. No me centraba en sus labios, trataba de mirarlos, pero la psicosis me los cambiaba de sitio.

    – Otra pastilla – me dijo.

    E introdujo la puntarde su lengua en mi boca, depositando el combustible que necesitaba para mantener el tipo. Mis manos en sus nalgas, las suyas en las mías, toco su cara, toca la mía, besos, manos perdidas, te incito, me inclinas, y más. Tu cuerpo semidesnudo y el mío encendido; más droga, más droga. Te muerdo con fuerza y me empujas y luego me atraes para que te vuelva a morder. Todo funciona. Excitados hasta que el corazón comienza el brutal descenso a la introversión. Y todo se oscurece después, como el final de una novela de Poe. Oscuridad y brotes psicóticos hasta el amanecer de los muertos. Y yo sin saberlo.

    Sucede

  17. Una vez más
    Tiró la toalla. Ese no era su destino. Nadie podría decir que no lo había intentado. Sus embarazos acababan siempre en abortos monstruosos: ojos, bocas, oídos, pechos, donde debería haber manos, ombligos, órganos sexuales. Sin razón aparente, se acordó de la señorita Pili y del jabón que debía limpiar todas las palabrotas que ella aprendía en el taller mecánico de su padre. Preparó agua con Mistol y, sin pajita por la que soplar, se abismó al exterior. Con una solemne arcada, devolvió el primer sorbo al vaso pero luego un pequeño, irisado planeta se formó en el aire y luego una espiral y después un corazón, y, ascendiendo detrás de la anárquica caravana, se desvaneció en las nubes. Fue en este intervalo soñador cuando, repentinamente, le cayó encima una toalla mojada del cielo. No sabiendo si “cabrearse como el embrague del Simca 1000 de la señora del sargento en la cuesta del calvario” o no, acabó el cuento preguntándose por la existencia de sentido del humor en el, supuesto, destino.

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