Notas sobre literatura erótica

Reconozcámoslo: a todos los que nos gusta escribir, nos pone escribir literatura erótica. Pero quizás la etiqueta «erótica» condiciona la manera en que afrontamos el reto de escribir uno de estos relatos.
Sin ánimo de que esto sea una clase magistral —porque no soy maestro de nada—, me gustaría compartr unas reflexiones sobre este asunto de la literatura erótica:

—La literatura erótica es, antes que erótica, literatura. Lo primero que tenemos que tener claro es que lo que vamos a hacer es escribir un relato: tendremos que aplicar todo eso que nos han enseñado acerca de la presentación, nudo y desenlace; de mostrar, no contar; de protagonistas, antagonistas y conflictos; etc. No creamos que hablando de pechos, vergas y sudor ya está todo solucionado.

—El imperio de los sentidos. En un relato erótico debemos desplegar toda nuestra capacidad para plasmar sensaciones: sonidos, imágenes, sabores, olores y texturas. Debemos poder transmitirlas mediante palabras. Cuanto mejor lo hagamos, mejor sonará/se verá/sabrá nuestro relato. 

—Las palabras seducen. Stephen King dice algo así como que las palabras son el arma de seducción más importante que existe: por eso la gente queda para cenar antes de acostarse. Es cierto: en la vida real, las parejas se conocen en la consulta del médico, en el trabajo o al intercambiar por error sus bolsas del súper. Y , después, hablan; hablan mucho. No tengamos miedo a que nuestros personajes lo hagan.

—Todo se aprende. Si nos gusta escribir literatura erótica, deberíamos leer buena literatura de este genero. Hay muy buenos escritores que en algún momento han tocado este género: aprendamos de ellos.

—Erotismo o pornografía. Es un debate que aparece de forma recurrente cuando se habla de este género. Mi respuesta a esta dicotomía es ¡qué más da! A veces soy erotómano, a veces pornógrafo y a veces mojigato. Como todos. Por eso, escribo lo que me apetece en cada momento y dejo que el que se crea justo para juzgar, juzgue.

Y tú, ¿qué opinas?

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13 pensamientos en “Notas sobre literatura erótica

  1. No hubiera estado mal añadir unos textos “ilustrativos” a este post. Yo diría que es difícil escribir literatura erótica, y que según el tamaño de lo que escribamos es mejor que sea puramente erótico o intercalado en el contexto. Y que hay que quitarse el miedo, y probar de todo.

  2. Efectivamente unas veces uno puede ceñirse al erotismo y otras entrar de lleno en la pornografía, es simplemente la elección de las palabras y de hacer más evidente y directo lo que se está describiendo, lo que diferencia una cosa de la otra. Hay veces que al escribir el cuerpo te pide visceralidad y otras la delicadeza de lo eufemístico, ambas opciones bien escritas son una delicia.

    Un abrazo.

  3. ¿Son las palabras, o la imaginación del lector el que convierte el erotismo en pornografía? Un género difícil de tocar, por el miedo al que dirán, qué pensarán, qué…
    Gracias intentaré erotizar un poquito mis relatos.

    Besos

  4. Puedes escribir el sexo por el sexo, o escribirlo como una consecuencia inevitable (y deseada) de otras acciones o situaciones.

    En la pornografía, no importa lo que digan los personajes o qué haya ocurrido: hágase el sexo, es lo primordial. En la literatura es un tanto a la inversa.

    Luego, como buen acto sexual, hay juegos, hay variantes y disvariantes, hay un cúmulo de acciones que envuelven al sexo en sí, hay olores, hay sonidos, piel, sabores, imágenes: todos los sentidos juegan, se trastocan, se percibe el escalofrío de la piel por el sabor que ha dejado en la lengua, por ejemplo.

    ¿Un micro erótico? No he leído uno que sea tremolón. Han estado bien.

  5. Un buen resumen de por donde ir en literatura erótica. Me ha gustado eso de que las palabras seducen, en un relato erótico las palabras deberían acariciarnos. Y las palabras de los protagonistas ayudan, como tú dices, a hacer natural que estos acaben en una escena de cama. En cuanto a erotismo o pornografía, deberíamos liberarnos de prejuicios, y dejarnos llevar por las palabras y las escenas sin pensar tanto en donde está la raya que no debemos saltar. Puede que el resultado guste a unos lectores y no a otros, como ocurre en toda literatura.
    Y gracias por inspirarme tanto en este tema con tus viernes creativos. 😉

  6. yo sólo he escrito un cuento erótico de cuernos en una ocasión… y, a pesar de haber leido miles y miles (he sido un completo salidorro desde pequeñín): desde los más cutres de revista guarra hasta los publicados en sonrisa vertical, incluyendo literatura de la buena de la que puede producir Torrente Ballester, Maupassant, el de Bradomín (aquella historia de “La Coronela”, jajajaja….), me siento incapaz de usar ciertas palabras y en cierto orden. Soy un perrillo condicionado por mi educación judeo-católica, : )

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