Décalogo del microrrelato

 

Decálogo del microrrelato

David Lagmanovich

No existe una descripción minuciosa de las circunstancias.
No existe la construcción de un personaje, ni individual ni colectivo. Introducir a los personajes violentamente sin morosas descripciones.
El truco del escritor de microrrelatos consiste en agregar todas las palabras necesarias y ninguna de las innecesarias.
La minificción está rodeada de silencio; no ofrece cabida a digresiones y circunloquios.
No impide la existencia de una voz narrativa, por lo general omnisciente.
Tres momentos o puntos de inflexión: el que presenta una situación determinada; el que indica la aparición de un elemento que perturba el orden establecido; y un momento final, ya sea que éste implique una decisión a favor de una de las entidades contrastantes, o bien una neutralización de los opuestos.Su entrada o comienzo: se prefiere del tipo in media res o continuación de algo.

Dos posibles finales: un final “de confirmación”, un desenlace que mantenga el tono y la coherencia; un final “de ruptura”, que no mantenga el tono y la coherencia. Además de finales “cerrados” y “abiertos”.
La importancia del título como elemento de la construcción; el título orienta la lectura.
El tema de un microrrelato aparece como núcleo nebuloso de significación: una intuición que gira alrededor de una palabra, de una noción o de un personaje.

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