Viernes creativo: escribe una historia

Ana nos sugiere que usemos una imagen de Ben Zank para nuestros #viernescreativos y hemos elegido esta.  ¡Que tengáis una buena cosecha de cuentos!

Si tú también tienes alguna sugerencia, por favor háznosla llegar.

 

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Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.

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49 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Los plantones

    En el pueblo siempre decían que no hay novio bueno. Todos lo pensaban salvo la Adelaida. Ella, cuando se ponían rancios, los secaba al sol, los pelaba y recogía sus semillas en una palangana de alpaca que había heredado de su madre. Los colocaba entre algodones hasta que salían los primeros brotes verdes y después a la tierra. Y las malas lenguas se tenían que callar la boca, porque había que ver qué buena planta tenían sus cosechas.

  2. Pie de foto
    Nos hablamos sin tapujos y, aunque las palabras alcanzaban nuestros oídos densas, conseguimos entendernos cómo se entienden las personas cuando se miran a los ojos, aunque yo no veía nada, no veía a nadie. Reconocí, sin embargo, la primera voz, quejosa.
    —Tengo los pies fríos —y un frío lastimero invadió también los míos.
    —Seguro, padre, que no se ha puesto usted los calcetines de lana, ¡nunca hace caso!
    —¡Agua! ¿Alguien tiene agua? Tengo la boca seca —la voz de mi hermano me llegó amortiguada, como si estuviera en lo más profundo de un armario y, al instante, sentí un masticar de tierra y una sed ingente me devoró.
    —Si no hubieras estado anoche en el Morche, cerrando todas las tabernas, ahora no estarías así. Más te valdría cambiar, ¡maula! ¡Qué eres un maula!
    Continuaron los reproches, mediaron más insultos y se desataron las hostilidades, hasta tal punto que, padre y yo, nos encendimos tanto que a punto estuvimos de llegar a las manos. Pero, por extraño que parezca, nos fue imposible moverlas. Nos acordamos entonces de por qué estábamos allí, de nuestra tristeza cuando nos enfundamos el traje de los domingos y limpiamos nuestros zapatos nuevos. De lo que habíamos llorado posando junto a madre, tan guapa como estaba, con el último vestido que se había hecho, en su lecho de pino. Pensamos, que a partir de ahí, íbamos a ir de cabeza, y nos sentimos más unidos que nunca, tanto que quisimos abrazarnos, pero nos fue imposible, y lo más que pudimos hacer, fue iniciar un ligero pataleo.

  3. Desmembramiento

    Cada día es peor y va en aumento. Hoy han sido tres pares de piernas las que han aparecido en el bosque. Tres pares de piernas sin cuerpos, sin troncos y sin padres que las reclamen. Tres pares de piernas que descansarán en la oficina de objetos perdidos junto a las pelucas, a las dentaduras, a los audífonos, a los biberones, a los trajes de novia, y demás objetos recolectados por todos los rincones de la ciudad. Un misterio dantesco, que nos encomiendan encubrir a unos pocos, mientras otros compañeros asisten a la policía judicial en los numerosos desahucios rutinarios.

  4. HELECHO

    El hecho, es que siempre me habían hablado maravillas del Mar de Helechos, así que en cuanto tuve oportunidad fui a verlo con mis propios ojos. Recomendaban lanzarse sin pensar, de cabeza…pero no sé por qué, a mí aquello no me pareció tan buena idea, nunca me gustó destacar. Yo llevaba unos simples tenis blancos.

  5. Símbolos amorosos
    Dicen que el amor es ciego. En mi caso, además, tozudo.
    Soy una mujer sesuda, tranquila, seria, consciente de mis obligaciones excepto cuando me enamoro. Entonces, ¡ay¡ entonces pierdo la cabeza y me vuelvo arrolladora, demencial y un tanto absurda. Desgraciadamente me suelo enamorar de hombres despistados.
    Los primeros, cuando estábamos en la época floreciente del amor, perdían las gafas, la cartera, o el sentido. En el momento en que el amor terminaba, ellos regresaban a su casa y yo a mi seriedad. Pero ahora no sé qué me ocurre. Los tres últimos, una vez consumada la pasión, se han olvidado de recoger sus piernas que florecen en el bosque de los alrededores como restos simbólicos. Si al menos me hubieran dejado el cuerpo.

  6. Por llevar la contraria

    Te empeñaste en salirme al revés. Fueron tus pies lo que el mundo vio primero y con manos y dientes, porque naciste con dientes, te agarrabas a mis entrañas, tanto y tan fuerte que te llevaste algo entre las uñas cuando te obligaron a salir. Ya fuera, te chupaste las manitas, saboreando el trozo de vida que me arrancaste. Desde entonces andas metiendo la cabeza en todos los agujeros que encuentras. Te gustan así, oscuros y húmedos. Y luego, luego regresas a casa lamiéndote los dedos

  7. PROBLEMA INSOLUBLE

    Nadie sabe encontrar ese punto de inflexión en el que el mundo se volvió loco. Algunos dicen que fue en el momento en el que nos quedamos en nuestras casas viendo el fútbol mientras afuera, en las calles, los políticos se lo llevaban todo. Otros, los más sesudos, defendieron peregrinas teorías acerca de los vórtices del tiempo y de un cosmos que involucionaba en dirección al caos del que surgió. Al principio tenía su gracia. Recuerdo cuando los semáforos dejaron de regular el tráfico para brillar al compás de inmortales como el folk, todo y que yo junto a muchos otros de mi generación preferíamos tomar los pasos de cebra y bailar con los que iluminaban con ritmos más atrevidos como el del reggaeton. Recuerdo también los niños rompiendo en algarabía cuando un buen día comenzó a llover para arriba. Los paraguas se anquilosaron en los armarios para dejar paso a las botas de agua que resurgieron con fuerza en esa segunda juventud que las hizo desfilar por las más importantes pasarelas de moda como París, Milán o New York. Fue divertido hasta que un día todos nos levantamos cabeza abajo. Los que nos pilló paseando por el bosque, como a mí, aún buscamos la manera de regresar a casa: porque caminando, va a ser que no.

  8. Salir de pobres
    Cada vez que nos encontrábamos en apuros enviábamos a mi hermana Conchi a pedir un crédito al banco. Sus ojos violeta, sus hombros carnosos, su busto amplio y su cintura de avispa, unidos a una expresión entre soñadora y voluptuosa que copiaba de las actrices de los cincuenta, la hacían irresistible. A cambio de préstamos que nunca seríamos capaces de devolver, concedía una cita en el paseo del río a los sucesivos directores de la sucursal. Uno a uno los fue dejando plantados, entre los helechos, en el momento en el que se atrevían a introducirle la mano en el escote. La tierra era buena y sus pies no tardaban en enraizar, pero por más que los sacudíamos no desprendían más que una lluvia de caspa, balances descuadrados y listas de morosos. Fue mamá la que tuvo la idea de sembrarlos al revés. Los cabellos y los dedos de las manos también han arraigado con facilidad, pero ahora les brotan a pares lustrosos zapatos italianos que cosechamos a escondidas y vendemos los domingos en el mercadillo.

  9. Jajajardinera.
    El hecho de que los helechos estuvieran tan vigorosos era el secreto mejor guardado. Todo el hierro que absorbían por sus raíces les llegaba de la sangre que, como gotero de hospital, destilaban los cuerpos yertos.
    Por su parte los gases que los cuerpos emanaban en su descomposición, ayudaban a tener ese verdor tan especial.
    La tierra enriquecida con la basura tan especial que le proporcionábamos, se mostraba agradecida.
    Allí en la composta dejábamos a los individuos nocivos. Cuando su descomposición llegaba a más de la mitad, era el mejor momento para añadirlo a la tierra.
    Después nos dimos cuenta de que también podían valer como elemento decorativo. A veces cuando miro mi jardín de helechos, me parece ver moverse las piernas. Ja, ja, tonterías, será el aire…

    • Muy bueno Virtudes ,hasta después de muertos todavía servimos para algo,aunque dolo sea para plantarnos como un espárrago con zapatos nuevos. Besos

  10. Creatividad

    La primera cosecha fue una decepción, pero no me rendí, en la segunda me falló el cálculo de la humedad y apenas llegaron a salir unas puntas descoloridas y mortecinas. La tercera ha sido un éxito, han asomado tres hermosos pares de piernas con sus relucientes zapatos, enhiestas y retando al sol. Estoy feliz, sé que esta recolección va a llegar a término y ya tengo en marcha la siguiente, he plantado dos pares de patucos de bebé, en rosa y azul, quiero la parejita. Cuando termine el invierno mi familia perfecta estará al completo.

  11. Patas al cielo

    Cuando me dijeron que se disponían a ver el mundo patas para arriba, me imaginé algo transgresor, en sentido figurado. No sabía que se recostarían en el campo con las piernas extendidas hacia el cielo, formando un ángulo de noventa grados.

  12. Antípodas
    Dicen que Australia es una tierra de rufianes y garañones, pero en realidad somos bastante civilizados. Cuando dos hombres tienen un enfrentamiento y parece que van a llegarse las navajas a las manos, entre todos los llevamos a un bosque y los plantamos en un hoyo cabeza abajo hasta que se les enfría la sangre. Durante un rato patalean y se mueven como si siguieran peleando, pero enseguida caen rendidos. Y cuando los sacamos, tan amigos.
    Por eso, aquí se suele decir que para que dos hombres sean amigos en Australia, tienen que pegarse en España.

  13. Mantra religioso
    No pueden evitar asomarse en cuanto salimos a pasear por el bosque, curiosos y anhelantes, pero enseguida echan a correr como conejos, como si no estuvieran deseando saborear la canela de nuestra piel. Siempre logramos cazar una docena: no solo los que no corren demasiado, también el hombretón babeante ante nuestros pechos desnudos, incluso algún osado Apolo cuyos ojos nos dicen que pretende disfrutar de nosotras y luego escapar. Por la noche comemos y bebemos, la música de los tambores nos incita a un salvaje placer y los hombres responden bajo nuestros cuerpos olvidándose en ese momento infinito de su destino. Los acariciamos, los besamos, los poseemos con la delicadeza de las hadas y con los zarpazos de las panteras; las pócimas y los ungüentos hábilmente aplicados consiguen encender de nuevo su deseo y recuperar su potencia sexual para que sigamos amándolos durante toda la noche. Y una vez abandonados, exprimidos y exhaustos, en ese paréntesis de la vida que queda suspendido en el aire y se confunde con la muerte más dulce, la mano de las sacerdotisas ejerce su poder sagrado, y los despojan de su último aliento con un beso y una daga que les roba el corazón.


    La foto me ha servido de inspiración para participar en esta noche te cuento, lo podéis ver allí en:
    http://estanochetecuento.com/mantra-religioso/

    El palzo termina hoy a las 12:00, así que ¡gracias, Ana!

  14. LABORATORIO: Algunos cerebros de prestigio, habían desaparecido, huido emigrado , quedados en blanco sin nutrientes cerebrales, sin neuronas, sin riego sanguíneo sin oxigeno ni moléculas y demás componentes inteligentes, colgados, desconectados, bloqueados e inutilizados. Y era urgente una recomposicion para no crear un caos de cerebros imprescindibles .En los laboratorios M-are-N estaban preparando un plan ,plantarian ,poner boca abajo en contacto con la tierra y al fresquito del bosque aprovechando las mareas y los cambios lunares y durante una cuarentena sembrados como un tiesto botánico sus hermeticas cabelleras:!Posiblemente pasado este tiempo, estas piernas con zapatos de charol se den la vuelta y en rueda de prensa nos cuenten con detalle lo ocurrido.https://elbicnaranja.files.wordpress.com/2014/05/sin-tc3adtulo-2.jpg

  15. Holidays
    Gustan los Atlantes de pasar los veranos buceando tierra adentro. Visten entonces, sobrios trajes de dos piezas con raya diplomática y lustrosos zapatos negros. Aburridos, matan el tiempo pescando liebres, ardillas o culebras.

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