Viernes creativo: escribe una historia

¿Qué tal si escribimos una historia para esta ilustración del artista ruso Anton Marrast?

Aprovecho para adelantaros que, si bien los viernes creativos continuarán todo el verano, aunque entiendo que la participación sea mucho menor, el resto de publicaciones de los lunes y los martes se van de vacaciones hasta septiembre.

 

I could not imagine, de Anton Marrast

 

 

Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.

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29 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. “Dejo atrás
    la realidad
    para lanzarme
    al vacío de
    lo imposible,
    para soñar
    al revés,
    para nadar
    a contracorriente,
    para no ser yo,
    ni tú,
    para no ser Nadie,
    Para existir sólo
    en el pincel del
    artista.”

    -Pulgacroft-

  2. La prueba del algodón

    En este mundo nuestro no basta con escribir una vida sin faltas. Dejar tu huella en un Viernes Creativo. Publicar más relatos que el mismo Anónimo. Recitar de memoria las oraciones a Carver, Benedetti, Cortázar. Haber leído mil veces El Quijote, Cien Años de Soledad, La Tregua. Seguir los mandamientos de Millás, de Vilas-Matas, de Tizón. Rezarle a Gabo cada noche. Asistir a la consagración de nuevas voces. Vivir al borde del precipicio. Formarse en la escuela canalla, comiendo bocadillos de Nocilla. Embaucar a un editor. Ondear la bandera de la hoja en blanco. Contratar a una musa a tiempo completo. Experimentar con la poesía. Caer y levantarse una y otra vez ante las zancadillas del no puedo. Llorar sangre y simular que es tinta correctora. Parir personajes o triturar manuscritos sin lamentaciones. No basta, no, pues para aspirar a la inmortalidad, a la verdadera inmortalidad literaria, debes ser valiente para lanzarte periódicamente, a modo de revisión, por una ventana elevada. Si aterrizas en forma de sirena o como un minotauro, continúas, en caso contrario, date por muerto.

  3. La última noche

    Y me veía caer, lanzarme, volar. Y me vía desnuda, irreal. Y quería ser como ellos. Todas las noches lo mismo. Y me despertaba mojada de sudor, con el miedo enroscado a mis pies. Finalmente comprendí lo callado, lo oculto. Entonces me levanté y me fui dejándole todo, hasta la alianza.

  4. Locura de saberme libre
    Si elevar los pies del asfalto es estar loca: estoy loca.
    Si alzar mis brazos al cielo en una plegaria de libertad y comunión es estar loca: estoy loca.
    Pero dejad que esta locura me posea. Se enrosque en mi pelo y me haga cosquillas.
    Se meta por mis oídos y me hable de amores peregrinos; pase por mi boca y se instale en mis pulmones insuflándoles de gozo.
    Dejad que esta locura siga recorriendo mi cuerpo y llegue hasta los dedos de mis pies y ahí en los talones crezcan unas alas poderosas que me eleven y sea conjunto con las nubes de algodón.
    Dejadme que sueñe con saberme etérea, dejad que crea que desde esta cama, en este hospital, aún tengo alguna posibilidad de emular las piruetas de los delfines.

  5. SUBTERRÁNEA

    Hoy, para redundar, caigo al vacío. Y mientras me hundo y respiro hondo y me ahogo, mis sueños naufragan en el aire helado y plomizo inundado de aleteos de otros sueños, sueños que me ignoran y me nublan la vista pero que, quizás, alguna vez me permitan hacer pie y tomar impulso para volar y flotar. Y llegar hasta vos.

  6. CATARSIS

    Al principio no les entendía. Solo los miraba y sonreía. Ellos se fascinaban y lo garabateaban todo en extrañas láminas. Me trajeron sorprendentes artilugios con los que jugar, solo un rato, hasta que se cansaban y me los quitaban o yo me aburría y los ignoraba. Para ellos no existía razón suficiente ni más poderosa que yo. Siempre estaban allí. Unos u otros; y a veces todos.

    Con el tiempo cambiaron. No porque dejaran de enterrarme en caprichos –los que más me gustaban eran unas bolas frías llenas de sabor y color–, sino porque se apocopaban; el pelo se les secaba y se volvía blanco como sus batas mientras celebraban cada anodino descubrimiento que yo atesoraba acerca de su mundo: el primer dibujo, la primera palabra…

    Fue bonito. Hasta que un día entre sonidos y señas comprendí que querían saber de dónde venía. Les señalé fuera pero se miraron extrañados intentando convencerme de que allí solo había una ventana. Huí. ¿Es que acaso no veían los peces que me acompañaban?

  7. Cenicienta 2.0

    Cuando llegué a mi cita con el hada madrina, se habían agotado todas las calabazas. Hacía ya unos años que todas las cenicientas se apuntaban al baile a última hora y aparecían en procesión, con sus carrozas naranja y sus zapatos transparentes, para ver si pillaban, si no al príncipe, a cualquier otro noble soltero con posibles.
    No os negaré que mi plan era muy distinto al del resto de chicas maltratadas por sus malvadas madrastras, pero yo soy lenta limpiando y, además, muy despistada. Así que llegué tarde al reparto y ya no quedaba un maldito traje.
    No te va a hacer falta, con el cuerpo serrano que Dios te ha dado, me quería convencer la hechicera, con su particular gracejo. Toma esta pastilla y podrás bucear hasta la una de la noche por los palacios de la Atlántida. No te quejes, te doy una hora más que al resto.
    Así que aquí me tenéis, buceando y buceando por las magníficas ruinas, que ya me sé de memoria. Entro y salgo por puertas y ventanas, registro todos los rincones, pero no encuentro un maldito neptuno que, por lo menos, termine de alegrarme la noche.

  8. Involución

    Eva pasó mucho tiempo leyendo textos sobre la evolución de las especies. Le interesaba mucho investigar acerca de cómo la vida se había originado en el agua, saliendo de ella para dar forma a las aves del cielo y los animales de la tierra. Llegó a la conclusión de que todos éramos lo mismo; con aletas, alas o brazos, extremidades al fin. Fue entonces que pensó: las personas y los peces podrían volar como las aves si se lo propusieran.
    Los bomberos recogieron su cuerpo en la acera del edificio en que vivía, entre los vidrios rotos de una ventana que, en lo alto, parecía asomarse hacia algún tiempo remoto.

  9. MUÑECA
    Tocan a la puerta y pega el rostro a la mirilla. Del otro lado una fantasía, la vecina, balancea su cartera mientras se muerde el labio inferior. Nervioso, mira a su compañera; acomodada en el sofá, inflada, con la boca abierta y una mirada de recriminación. Rápido, la toma por el cuello y la lleva hacia la ventana, ella se resiste y pelea, enreda sus pies de látex en el pequeño acuario que decora la estancia y cae al vacío, junto con los peces. Él maldice y trata de disimular el estropicio, abre y recibe a la chica que, coqueta, ha venido a pedirle de favor le cuide a su perrito.

    • El mundo de fuera está dentro, y el de dentro fuera. El relato invitaba a retorcer realidades y la tuya me ha gustado mucho. Enhorabuena. 🙂

  10. Envidias cochinas

    Como le explico agente. Poca vergüenza es lo que tiene. Seguro que es de esas que pasean desnudas por la casa y participan en fiestas satánicas, y orgías, incluso con animales, drogas y todo eso, usted ya sabe. No me extrañaría. Es rara. Vive sola y en la iglesia no se la conoce. Viste ropas extrañas, de colores ¿Qué es lo que pretende? Habla de libertad, de decidir por sí misma. Decidir ¿qué? Una antisocial es lo que es. Radical. No se puede vivir sin normas ¿Qué pasaría si todo el mundo hiciera lo mismo? Yo se lo digo. La anarquía. En la televisión nos advierten todas las noches de la gente como ella. Yo no lo veo, claro, me lo cuenta mi marido por la mañana. Pero ¿no va a hacer nada? Mírela.

  11. El beso
    —¡No te asustes! ¡A mi lado no te va a faltar de nada!
    Sintió un desconocido pudor, tapándose el cuerpo con las manos, mientras sus grandes ojos continuaban igual de fríos.
    —¡Dinero!
    Pareció negar, tajante, con un movimiento de cabeza, y su pelo, aún mojado, salpicó a quién le hablaba.
    —¡Joyas!
    Quiso decir algo y un grupo de burbujas atravesó sus labios, todavía cubiertos de una extraña baba, en busca del falso techo.
    —¡Los mejores vestidos! ¡Coches!
    Se dio la vuelta para evitar la mirada de aquel hombre al que no conseguía entender del todo.
    —¡Tu vida será una fiesta!
    Y sin pensarlo saltó por la ventana, imbuida de un viejo instinto, para regresar junto a los demás Arco iris, dejando, al viejo nigromante, compuesto y sin novia

  12. LA MAGIA DE UN BESO

    Os sugiero a Nina Simone Here Comes The Sun

    Se le inunda el alma de una magia que se irradia por las venas y arterias, nota el hechizo en todo su ser. Una sensación entre excitante y deliciosa cuando tu espalda se libera de barreras, escudos y se vuelve vulnerable, ¡¡que beso¡¡ de esos besos que te mutan y a ti te lo quiero contar…

    Voy, esperáme

    como siempre haces

    calmada, brava, salada…

    de noche, de día

    atardecer y amanecer.

    Permíteme…

    me pierda y me encuentre.

    Permite…

    me llene de tu magia.

    A la que es mi ¡ Reina¡

    ante ti, sí, me postro

    reconozco mi enamoramiento

    fidelidad y el hipnotismo

    que me causas.

    ¡Cuan inmensa eres¡

    tu generosidad me embriaga

    tus sonidos acallan

    la mente que aprendiendo

    está como amarse…

    Mi cuerpo se marcha

    y me vuelvo ligera

    nado sin peso

    nado en las profundidades

    y sobre las nubes.

    me acompañan peces de colores

    en ese viaje a todas partes.

    Llego ligera de lastre

    y abierta a la esencia de la vida

    de la que tu tanta posees.

    ¡Ay¡ mi mar

    a ti puedo susurrarte

    que ocurrió con un beso,

    un beso de esos que

    ya no te permiten

    volver al aletargamiento.

    ¡Ay¡ que beso .

    Siento como nado

    me refresca y aligera

    e igual que cuando llega

    el sol y me calienta.

    Voy, esperame

    como siempre haces,

    deseo susurrarte a ti,

    mi confidente

    y escuchar en profundo silencio

    tus mensajes

    Autora
    tRamos

  13. Escena
    Cierra la puerta, se dirige arrastrando los pies hacia el centro de la habitación, gira despacio contemplando todos los objetos que la habitan, tan conocidos, tan acostumbrados a su presencia. Hoy tienen una luz nueva, más brillante, como si fueran estrenados. Después baja la vista hasta la ropa que lleva puesta, se siente incómoda, el vestido está descolorido, ajado, es algo incongruente en ese espacio inmaculado. Las manchas de sangre que lo salpican son como el estallido de una bomba en la placidez de una tarde de verano. Se despoja de él desgarrándolo sin pena, arranca también las bragas y el sujetador y acaricia su cuerpo desde la punta de los dedos de los pies hasta terminar con las manos en sus mejillas tumefactas. Da un paso, dos, tres y se encara sobre el alfeizar de la ventana y observa el agua que lame la piedra. La corriente invita a nadar y se lanza feliz con la certeza de que nunca volverá a esa orilla. El líquido la abraza y le canta una canción primigenia, tan hermosa, que la resguarda del ruido de los coches que circulan en el fondo.

  14. Sirena

    María de las Virtudes lloraba mares cada vez que se le acababa el querer. Dejaba salir a los peces lágrima de sus ojos para que nadaran entre llantos. Después se tiraba por la ventana, como despedida, hasta el siguiente amar.

  15. Aquella no resultó diferente de las anteriores: en la cama, pez total; en la mañana, correosa y boqueante; en la tarde, al fin, asustada y huidiza. Así que Sebastián la arrojó a la pecera de la desmemoria y salió a buscar, una vida más, a su media sirena.

    • A ver si Sebastián (¿has elegido el nombre por la Sirenita?) la encuentra de una vez, pobre, ya sabes que hay una a la que se tiene y otra a la que buscarás toda la vida sin encontrarla nunca. Malditos hilos.

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