Viernes creativo: escribe una historia

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Afrodita, de Antonio Mora

 

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40 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Declaración de mar

    Te quiero porque al mirarte veo el verano en tus ojos, porque unos días me reflejo mar y otros lluvia de goterones calientes, de empaparme entera en un minuto. Te odio porque cuando desapareces todo se seca y yo me otoño.

  2. El retorno

    Se veía venir. El viento de Levante, el olor a sardinas, las gaviotas o el sonido de las olas que percibía cada vez más con mayor intensidad, alteraban a Marina. Por eso, cuando la luz de un lejano faro empezó a centellear en el cielo y a susurrarle su nombre, ella se aproximó a Hansel, le agradeció su amor en francés, le explicó que había llegado su hora en italiano, le hizo prometer que sería fuerte en alemán y se despidió en romanche. Así, sin más abrigo que su piel, abandonó la cabaña, siguió el sendero nevado hacia lo más alto de la montaña, se lanzó en picado al río y, durante semanas, viajó como espuma de mar hasta desembocar en su Mediterráneo.

  3. Para siempre

    En mar abierto. En noche cerrada. Sumergida la sensatez en salinas aguas, vuelven a encallar mis palabras. Una promesa perpetua que enmudece la voz mientras la piel habla, lacerada, de las caricias ausentes. Aquí nunca fue verano; el tiempo se detuvo en la arena blanca por donde, ahora, alejas tus pisadas. Duele esta tormenta en el alma. Dime que aún sigues perdido, en mis pupilas dilatadas.

  4. “…en un vaso de agua”

    Tu mente embravecida golpea en oleaje furioso, la espuma nubla tus ojos y el viento silba en tus oídos melodías ficticias de traiciones imaginarias. La mente, poderosa tirana, te ahoga en su discurso sin tregua, arrastrándote en la corriente de las insinuaciones perversas, las sospechas vanas, los celos venenosos. Y él, inocente, sólo sonríe cortés, ante el chiste insulso de tu amiga.
    Pero tú los matarías, sin juicio, sin abogados, sin sentencia. Los matarías para que callaran, para que el agua se remansara de nuevo, para que las olas acariciaran la playa y la resaca no te atormentara mañana.

  5. La piel enamorada

    Un hombre puede conseguir ser un náufrago durante cien años y que la barba no le llegue hasta los pies. Pero conquistar a una sirena requiere el valor de un marinero audaz, sordo y ciego, la mirada de un seductor, la caricia sibilina de las algas silenciosas, el aroma de las azucenas de mar y un fondo musical de arpas submarinas. Yo no poseía nada de eso, y sin embargo, cuando deshilachaba las nubes del atardecer en la playa para tejer mis poemas, una sirena se acercaba a la orilla para escucharme. Las olas se aliaban con ella y lanzaban su espuma sobre mi cuerpo para apoderarse de mis versos. Cuando una ola más potente me arrastró hasta ella y rocé su espalda desnuda, encontré el tacto de mis poemas grabado sobre su piel.

  6. Nunca.
    Nunca nos encontraremos, nunca nos amaremos con la furia de las olas contra el espigón, nunca disfrutaremos del sexo como siempre hemos soñado. Nunca.
    Ya.
    Ya es demasiado tarde, ya no es ayer, ni hoy, ni nunca. Nunca es ya. Ya no será posible empezar de cero, olvidar todo lo que nunca nos dijimos. Nunca nos diremos lo que ya no es posible decir. Ya baten las olas de la desesperación en mi deseo y dejan sólo espuma de olvido en mi cuerpo.
    Todavía.
    Todavía dices que hay esperanza, todavía sueñas que hay un resquicio de calma en la tormenta de la improbabilidad. Aún puede ser todavía y un encuentro fortuito puede dejar que las aguas se mezclen y se endulcen y salen unas a las otras. Un río que desemboque en la mar que eres tú.
    Ya.
    Nunca será ya, aunque queramos que sea todavía. Y nunca podremos tener un quizás, por mucho que te sueñe despierto y te añore dormido.
    Nunca.
    Ya es nunca, ya es el momento en que todavía queremos que sea. Y ese creer en ese momento, es lo que hace que sea que…
    Quizás.

  7. DEMARADO

    El ponto era un inmenso eco del firmamento, sumergido en un instante perenne de negrura no circunscripta. Mi alma, diminuta y amalgamada, arrojó al seno bravío su brillo mutilado, sus esperanzas caducas. Luego se levantó sin erguir la cabeza, y se perdió entre las siluetas que garabateaba lento el amanecer, ignorando el rugido del mar.
    No supe si te trajo el cambio de luna, mi esquizofrenia o el oleaje espumoso del alba, pero estabas ahí, tan cerca, tan sobrehumano, que se me hacían agua los poemas y belleza las lágrimas, que te suplicaba que me sanes las cicatrices intermitentes y me duelas las ganas inabarcables de besarte.
    Después de tantas mareas, todavía redundo con preguntas que la calma de tu mirada no contempla pues, finalmente, llegaste a mis orillas para romper en ellas. Una y otra vez, sin retroceder.

  8. En su cabeza
    Cuando Amaranta se concentra puede conseguir cualquier cosa. Hace unos días quiso ser el Sol y, así de repente, su cabeza se convirtió en una esfera redonda que irradiaba una luz tan potente, que tuvimos que darnos la vuelta para proteger nuestros ojos. No contenta con eso, enseguida comenzaron a dar vueltas a su alrededor otras esferas más pequeñas, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, con sus anillos y todo, la tierra, a la que reconocí enseguida, y todos los demás planetas; pero no así de cualquier manera como yo lo cuento, sino en perfecta formación y dibujando sus órbitas con exactitud astronómica. Luego, una palabra, un movimiento o el zumbido de una mosca le hacen salir de su ensimismamiento y podemos verla de nuevo recompuesta y con sus cabellos como recién peinados. Ayer, nos hizo salir corriendo, observamos un leve fruncir de ceño y, en un momento, su pelo se volvió una antorcha y un bosque de hayas comenzó a arder en él. De entre sus chamuscados troncos comenzaron a salir un sinfín de ardillas, pájaros de colores, ciervos y jabalíes. También un batallón de hormigas, una escuadra de mariposas y hordas de diferentes insectos que temían por sus vidas. Luis corrió a por un cubo de agua para sofocar aquel desastre, pero entonces el viento cambió de dirección y, sin apenas darnos cuenta, se extinguió el fuego y entre árboles y animales compusieron unos ondulados rizos que caían sobre sus hombros. Hoy, mientras charlábamos en casa de Lenina, la hemos visto pensativa y hemos comenzado a notar cierto olor a mar, una brisa que cada vez se hacía más fuerte y unas olas que crecían cada vez más. Hemos visto desatarse la tempestad, zozobrar algunos barcos y a cientos de náufragos pidiendo auxilio, pero no hemos sentido miedo mientras su mirada ha permanecido en calma.

  9. ….sus pensamientos se ha ian efervescentes al recordar sus labios recorriendo su cuerpo con pasión, demasiadas preguntas sin respuesta clara…..tan clara como el amor que ella sentía por el quizás desde antes de conocerse.Un amor que llegaría hasta el fin de sus días……

  10. EL BAÑO

    Ha emergido del mar una cabeza de espuma. Va y viene golpeando su cabellera enjabonada con la orilla. Los ojos le lagrimean porque los tiene rebosantes de burbujas. Pobre, no hay duda que le pican. Yo se los rasco clareando con mis manos el agua, saltando de barriga sobre ellos o hundiéndome sin retorno en las profundidades de sus pupilas.

  11. Entrar lenta

    evaporar lo negativo

    llenarme por entero.

    Dar paso a espumas de olas.

    Olas y horizonte,

    vientos sin olor

    de humanidad y petróleo.

    Sumergirme sin miedo

    en instantes apacibles

    que arrasen con todo aquello

    que pudiera ir en mi maleta.

    No quiero:

    tensiones, prisas, ruidos,

    claxones, malos recuerdos,

    ni anticipaciones…

    Quiero ser y hacer

    lo que no conoce

    del miedo.

    Autora
    tRamos

  12. ¿Dónde tengo la cabeza?
    Ando un poco despistada. A veces –muchas veces- confundo las cosas. Como hoy, que en vez de champú me he puesto nata montada en el pelo.
    Lo peor de todo es que estaba haciendo una tarta y… ¿le habré puesto el champú a la crema pastelera?
    ¡Ullullui!

  13. Breve instantánea marina

    Después del disparo se cerraron sus ojos, su cabeza reposó y con ella la larga melena se deshizo en espumantes ondas que en silencio persiguieron el camino de la mar. Nunca pude conocerla, jamás llegué a penetrar en su interior, de tan libre que era ni el amor que le entregué fue capaz de sujetarla. Hoy vive en miles de gotas que se mueven al compás de la melodía milenaria de los océanos. Ahora por fin no necesito abrazarla, es ella la que me envuelve todo mientras me extingo en sus entrañas marinas.

  14. La fórmula

    Laurisulfato de sodio, para que limpie. Agua destilada y purificada. Cloruro de sodio, como activador de espuma. C-Edta, excipiente estándar. Benzoato de sodio, bactericida. Bicarbonato de sodio y piritiona de zinc, para controlar la caspa. Ácido cítrico, controlador de ph y desengrasante. Varios tipos de glicerinas y aceites varios como humectantes. Prunus dulcis, hidratante capilar. Esencias, colorantes, aromas varios, tanto naturales como artificiales.
    Y para sacárteme de la cabeza, nada.

  15. TU Y YO. Tu,inmenso océano. Tu,la fuerza,mar revuelto. Tu,espuma blanca,olas caprichosas. Dibujo de cabriolas,en lienzo virgen. Tu refugio de tempestad,,arcón de mis ojos ,de mi “Amor”, pergamino de piratas,celoso tesoro custodiado en las cubres donde emanan los sueños. Y. . . . . . . . . YO. . . . . . . . . . Sirena danesa, inquilina de cuentos. bailo suspendida entre la pasion de tus dedos. Blondas encajes bordados en sintonía en la lejana estela de tu mar extenso. Tu y yo somos MAR revuelto.

  16. EL PELMA

    Desde mi vientre sube un aleteo de mariposas algodonadas que anidan en el laberinto de mi azotea y mudan, borboteantes, en hormigueos, cosquillas y lágrimas efervescentes mientras te espero arrodillado en la calle. Por fin sales al balcón, pero no exhalas palabras de primavera ni promesas de abrigo como solías. Me lanzas, sin esperarlo, la bravura de una ola que disuelve mis ilusiones y las transforma en una espesa niebla que trepa hasta ti para atraparte y estrangularte.

  17. La espuma de tus pensamientos. Esa marea alborotada que te inquieta. Dale una tregua a mi corazón, deja de crearme en tu cabeza. Sienteme tal como soy.

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