Viernes creativo: escribe una historia

¿Que este video de Petrina Hicks no os invita a escribir? ¡Imposible!

Nota: el video es exactamente igual durante sus seis minutos, casi como una foto en movimiento. No es necesario verlo entero. 🙂

 

 

Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.

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22 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Migración

    La mariposa que dejaste alojada en mi estómago aún está viva, ¿lo sabes? Intentó salir cuando me dijiste adiós, pero la cogí al vuelo; aspiré muy fuerte y se quedó pegada a mis labios. Después espiré y aprendió a volar sin irse, a estar quieta junto a mí, a aletear lo preciso. Entre las dos conservamos algo de ti, lo que nos hiciste sentir: a ella, encerrada en mí, a mí, encerrada en ti. Y ambas, presas, nos acompañamos. Ella me dice que no tardará en irse, que echará a volar en cuanto pase el otoño a tierras más cálidas. Me dice también que tendré que olvidarte. Y yo sé que podré hacerlo, que me iré. Pero tenemos miedo de que no puedas soportarlo y nos caces. Otra vez. Como siempre.

    • Muy bueno Anita, qué manejo tienes de la inspiración, la espontaneidad y el buen hacer…¿será porque te pilla siempre trabajando,como decía aquél? (trabajando en lo creativo me refiero)
      Por cierto IMPRESIONANTE el vídeo de Fernando, clavada me he quedado los seis minutos. ¡Gracias Fer!

      • Ay, Peña, ¿dónde te metes? Mil gracias… Que la inspiración me pille trabajando, era eso. No sé qué tienen los viernes creativos que siempre me sale algo así de corrido. Y sí, vaya vídeo… uf
        Besos, guapa

  2. EL ALETEO DE TUS ALAS EN MI BOCA

    Naciste de aquel beso
    que fue capullo de seda
    entre mis labios.
    Te llevé un tiempo
    aquí en mis dientes
    confundido en mi saliva,
    formando parte de mi aliento.
    Aquel beso de ayer,
    se ha convertido hoy
    en mariposa.
    Y lucha por volar,
    por liberarse de mi lengua
    que la mantiene retenida
    como la miel a la mosca.
    No me atrevo a respirar
    por no matarla,
    por no empujarla al vuelo,
    por no perder el rastro
    de aquel beso.
    Habrá otros, sí,
    pero ninguno como
    este aleteo de tus alas
    en mi boca.

    http://www.pulgacroft.blogspot.com

  3. ESPIRAL DE ALETEO

    Es tu cortejo el que provoca,
    ese batir de alas
    que insinuante oscila en mi boca
    e incita a segregar esa sustancia pegajosa,
    que impida que después de amarme
    salgas volando a otras bocas.

    Son nuestras lenguas
    las que juegan a amar sin consecuencias,
    las que incitan y excitan nuestros sentimientos.

    yo con mi aliento te hago mio
    y tu con tu pigmento
    coloreas mi cuerpo cubriéndolo entero.
    Somos uno y como uno
    se que tu morirás en el intento
    y yo cerraré mi boca guardando
    tu aroma de amor eterno.

  4. Desahogo

    Sin levantar los ojos del libro, le susurré: «Cariño, ¿puedes cerrar la ventana? Tengo frío». Ella, como si no estuviese a mi lado, no reaccionó y, ante mi insistencia, contestó: «Estoy acalorada y si no estás a gusto, vete al salón o al cuarto de invitados o mejor…». Como otras noches, lamenté sus desprecios y preferí guardar silencio. Ella no. «¿Qué lees?», me preguntó. «A Borges, El Aleph. Es un libro de…». «Qué aburrido», me espetó. Y ya no se detuvo. Me recriminó mi afición por la pesca, los domingos de paella; me confesó que no soportaba a mis amigos, sus bromas; que mi madre le parecía una metomentodo; que jamás tendríamos hijos; y no sé cuántos sapos más. Debería haber contado hasta diez y luego otro diez más de paciencia, y luego… Ya me entienden, pero no. Exploté. La interrumpí y herido, le reproché el cambio que había sufrido, el tiempo que llevábamos sin besarnos, sin tocarnos, sus constantes dolores de cabeza, su eterna menstruación y que había perdido su sonrisa. Le recordé la veneración que siempre le procesó a mi madre, que la había considerado su modelo a seguir; la forma con la que había congeniado con mis amigos, hasta el punto de convertirlos en propios. Le rogué, por favor, que me explicase qué le sucedía; y me hubiese extendido más de, no ser, porque la escuché llorar. La miré y me espantó. Estirada en la cama, comenzó a perder el color, a convulsionar, abrir la boca y, de su interior, emergieron rosas amarillas, bombones, poemas de amor o postales que se desintegraban al chocar con el cielo de la habitación. Sin tiempo para reaccionar, una explosión de mariposas de colores me tiró de la cama. Aturdido, no me recuperé hasta que se incorporó y la vi aproximarse a la ventana. Entonces, gimoteó «lo siento» antes de colocarse en el zaguán y partir con el vuelo característico de las recién enamoradas… Y ya no quiero escribir más.

  5. Engrudo

    Te pegaste a mis labios como un niño a su chupete. Yo los mantenía cerrados para conservar tu sabor un día trás otro. Hasta que me resultaste insípido y sin sustancia. Entonces los abrí. Primero un poco, luego más. Al final mi boca permanecía abierta como un buzón de correos pero no conseguí que te despegaras de mí. Te empujaba con mi lengua hacia el abismo, esperando que levantases el vuelo, pero no, tú seguias buscando mi lengua y revolviendo mis palabras para acomodarlas a tus gustos y así seguir pegado a mí.

  6. Si me sigues tentando

    Tierno. Tan tierno que pareciera que se perdería su magia si lo tocaras, como las alas de una mariposa; que te quedarías, dedos coloreados, de su rubor arrebatado. Hermoso. Tan hermoso, que no puede evitar alumbrar radiante, para su vergüenza. Tímido. Tan tímido que tantea cada pasito que da, una y mil veces, como con miedo a caer en alguna desconocida y fatal trampa. Tan mono, tanto, que casi da pena comérselo.

  7. Alumbramiento

    La letra escuálida
    planea desde tu vientre
    hacia la tierra.
    Se esparce fecunda

    La letra escuálida
    dibuja su mejor perfil;
    se oculta en el vano
    de tus labios.

    La letra crisálida
    protege entre algodones
    su destino de palabra.
    Aletea mariposa
    sobre tu boca

  8. Mal de amor
    La primera arcada llega acompañada de un par de mariposas que se quedan revoloteando en torno a mí. El gas producido por su constante aletear, consigue que salgan despedidas en tropel. Entonces, lejos de llegar el consuelo, siento un enjambre dando vueltas alrededor de mi cabeza.

  9. METAMORFOSIS

    Comienzo a cansarme.

    Las fauces del despeñadero
    que se abrió bajos mis pasos
    se regodean con mi amor unilateral,
    y me fuerzan a sujetarme a la nada
    aleteando los sueños descamados
    con la insistencia que haga falta
    para cubrir el estrépito de sus carcajadas.
    Empantanada en el intento
    de no dejarme engullir
    por el silencio de esa noche,
    hago a un lado los huracanes
    y la fragilidad de mis latidos,
    y me alejo tanto como puedo
    de esa crisálida de infierno,
    que se empecina en remover
    lo que ya he sufrido,
    lo que ya no seré,
    para envolverme con los restos
    de un pasado que no es de seda.
    Raspa cada minuto
    que no me concediste,
    cada palabra que no puliste,
    y esta desesperante chance
    de volverme aquel gusano
    que exorcizaste al besarme,
    que bendijiste tan mariposa.

    No quiero, pero comienzo a cansarme.

  10. La metamorfosis

    Tu boca siempre me había resultado atractiva. No recuerdo un solo día que no haya deseado que mis labios se posaran sobre los tuyos. Así pasó el tiempo, y de tanto esperar me convertí en gusano. Como si fuera parte de un cuento de Kafka, una situación desesperante produjo una metamorfosis en mí.
    Ya gusano, me salieron alas coloridas, volé hasta posarme sobre tus labios y al fin pude probar el néctar de tu saliva.

  11. Alada

    Mis primeras palabras apenas son balbuceos; nacen y mueren antes de alcanzar tus oídos. Doy un paso al frente y disimulo valentía, enredando mi voz a tu cuello y murmurando deseos. Crecen , sutiles y atrevidas, las frases en mi boca, y al fin alcanzo a retener tu mirada. Más cerca. Los susurros rozan tu piel y alientan mi cuerpo. Sé lo que quiero. Ya a mi alcance, mis labios se abren y pronuncian tu nombre. El miedo se transforma, rompe la crisálida silenciosa. Tu aliento en mi aliento demuda nuestra historia, y los sueños, inquietos, alzan el vuelo.

  12. Renacimiento
    Las mariposas monarca avisaban a la población con su llegada multitudinaria de que el Día de los Muertos estaba próximo.
    Ese día se mezclaba la alegría del reencuentro de los habitantes con las almas de sus antepasados con el renacer de la vida.
    Los millones de bellos insectos llegados a los campos de México para procrear, que garantizaban así la supervivencia de su especie, después de un largo viaje de miles de kilómetros, era observado por el pueblo cada año con un silencio reverente.

  13. Emerge de mi estómago con un aleteo incesante, me atraviesa la garganta y su olor se aloja en mi boca. El aire que respiro viene impulsado por sus alas, el alimento que no llega queda tapado por su cuerpo. Es ese cosquilleo que me aprisiona cada vez que siento tus labios, el aire que irradias y me da alas de mariposa.

  14. Quiero que sepas, que no dejare que emprendas el vuelo. No mientras sigas alimentando de mudez y miel
    ésta boca mía.

    Porque te quiero aquí
    atrapado entre mis dientes
    y mi lengua; aleteandome los sentidos, estrujandome el alma, consumiendome los enigmas.

    Mientras, yo me hundo en este letargo infinito, al que me has invitado, entre tus escamas y el polvillo de tus alas…

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