Sleep writing

Sleep writing o escritura en sueños es una herramienta de estimulación de creatividad. Consiste en aprovechar las horas del sueño en las que nuestro subconsciente se apodera de la mente y comienza a crear asociaciones sorprendentes para luego trasladarlas al papel. La razón es que el trabajo creativo no está sujeto a horarios y es fundamentalmente emocional. Este es un buen método para salir de atascos creativos en un texto: puntos de giro que no sabemos resolver, finales que se nos resisten, relatos que no acaban de salir.

Hay varias formas de trabajarla. Una consiste en empaparse, en los momentos previos a irnos a dormir, del problema que nos angustia (ese final imposible, por ejemplo) para provocar que el sueño tenga relación con él. ¡No olvides tener cerca una libreta para apuntar lo que sueñes!  El famoso sueño de Kekulé es un ejemplo de esta técnica.

Otra técnica, la que usaba Dalí, era aprovechar el cansancio de las últimas horas de la noche y sentarse a escribir en un sillón cómodo con un objeto metálico en la mano. Cuando te duermes, tu mano se relaja y el objeto cae y te despierta. En ese momento debes comenzar a escribir lo que se te ocurra, sin importar lo que sea y sin preocuparte por la gramática o el sentido del texto.

Yo, por ejemplo, aprovecho esas noches en las que me despierto y de inmediato sé que el insomnio me va a ganar para levantarme y escribir. Esas horas en las que tu mente ni está despierta ni dormida suelen ser muy productivas.

Hay mil maneras de aprovecharte de tu subconsciente, descubre la tuya.

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9 pensamientos en “Sleep writing

  1. Gracias por las ideas. Estoy totalmente de acuerdo contigo. En esos momentos en los que la mente deja de ser casi tuya, es cuando aprovecha el inconsciente a tomar posesión de tu creatividad dormida y se deja llevar por la imaginación y muchas veces el sinsentido, que al día siguiente con gran sorpresa, encuentras y corriges.
    Otra forma de escritura como decía el gran Ernest Hemingway es : ” Escribe ebrio, publica sobrio”. Quizás esta sea una manera más perjudicial para nuestra salud.
    Un saludo
    Mª Belén

  2. Al hilo del comentario de Belén sobre Ernest, si tomásemos como ejemplo a Sabina y a sus composiciones en los bares con ciertas sustancias de por medio, como bien ha confesado él alguna vez… Supongo que aquí en estos casos se puede aplicar ese dicho popular de que “cada maestrillo con su librillo”. A mí por ejemplo, me gusta escribir recién levantado y me suelo inspirar mucho más en ese momento que en las últimas horas del día. En fin, también me ha ocurrido como explica Fernando y en alguna ocasión, rara vez, he conseguido ayuda de mi subconsciente mientras dormía.

    ¡Gracias Fernando por post como estos!

    • El escrito me lo he aplicado en muchas ocasiones y en mitad de la noche me he despertado y he escito lo que en ese momento me rondaba por la cabeza y que creo que era lo que me ha despertado.
      Además siempre llevo papeles donde escribo todo lo que se me va ocurriendo.

  3. Yo escribo mucho en los ratos muertos de los turnos de noche, cuando si te descuidas se te cae la cabeza. Así que para escribir sirve. Luego alguno seguro que le sirve hasta para escribir bien. Eso sí, no recuerdo nunca lo que sueño, y no me despierto entre la noche (o ya no me duermo).

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