Viernes creativo: escribe una historia

Una foto de Erik Johansson sobre un pintor para que nosotros las manipulemos con las palabras. ¿Te apetece?

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15 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. El ego del artista

    Antes escribía, ¿sabes? Era el protagonista de todos mis cuentos. Pensé que con la pintura sería más difícil, pero cuando me quiero dar cuenta ya estoy metido en el cuadro. Otra vez yo, siempre yo. De algunas verdades no hay manera de escapar.

  2. El pintor

    Cuentan que en los atardeceres de otoño, los visitantes del lago vagan con el corazón rendido en su busca. Aquel que traspasó el lienzo, preguntan. El que de su pasión hizo transporte. ¿Le han visto? Todos anhelan partir con él, pero el pintor huye sin compañía. Pues la pasión se transmite pero no se regala. Busca tu don.

  3. “Sin prisas”

    El hombre que está pintando el cuadro es lento, muy lento. Tan lento que mientras pintaba el árbol que hay al fundo, se le han ido cayendo las hojas. Y el agua que hay a su alrededor, cuando comenzó a pintar era todo un erial. Fíjate en el cuadro. Desde su tronco hasta la cabeza forma ya todo parte del cuadro. En su lentitud, acabará todo él plasmado en el mismo cuadro, convertido en pintura para siempre. Pero a él no le importa. De hecho, ya ha decidido pintarse a sí mismo y convertirse en parte de la pintura para siempre. He dicho que es lento, no que sea tonto. Es lo que suele suceder cuando no tienes un plan concreto para el domingo por la tarde.

  4. El cuadro y el artista.

    Empezó a dar suaves pinceladas en el lienzo inmaculado. Gris plomizo para el cielo, azul para el agua, marrón para el tronco de ese árbol anclado en un pedacito de tierra húmeda…
    Yo lo miraba desde lejos, y lo veia desvanecerse con cada trazo,veía como pasaba a formar parte del propio cuadro. Intenté advertirselo, primero de manera suave, para no asustarlo,después de forma mas intensa, pero no me oia….estaba demasiado inmerso en su pintura. Y además..¿quién hace caso de una racha de viento?.

  5. Con cada trazo que daba sobre el lienzo, mas se hacia realidad su viejo sueño: el mar, las olas, el azul paisaje lo invitaban a un mundo que siempre había anhelado. Desde antes de terminar, se dio cuenta que jamas saldría de allí, total, nadie le esperaba.
    Así que se quedó eternamente tendido sobre la playa, con el rumor del viento y las gaviotas silbando en su oído. Allí sigue aun, expuesto en la Galería de Arte Municipal y la gente hace fila para contemplarlo, con una enorme sonrisa de satisfacción plasmada en su rostro desvanecido. Ha logrado por fin su meta: pasar a la historia universal de la pintura.

  6. Eternidad

    Con cada trazo que daba sobre el lienzo, mas se hacia realidad su viejo sueño: el mar, las olas, el azul paisaje lo invitaban a un mundo que siempre había anhelado. Desde antes de terminar, se dio cuenta que jamas saldría de allí, total, nadie le esperaba.
    Así que se quedó eternamente tendido sobre la playa, con el rumor del viento y las gaviotas silbando en su oído. Allí sigue aun, expuesto en la Galería de Arte Municipal y la gente hace fila para contemplarlo, con una enorme sonrisa de satisfacción plasmada en su rostro desvanecido. Ha logrado por fin su meta: pasar a la historia universal de la pintura.

  7. Re(creando)

    Creando la vida que más añoras
    Sirviéndose de tus dotes como artista
    Fundiéndote en la obra
    Traspasando el espejo, las barreras, la irregularidad
    Transmitiendo la duda, la sorpresa, la belleza
    Con cada pincelada
    Eres parte de tu trabajo
    Eres pasión, pintura, fuerza
    Quizás solo producto de la imaginación de un loco artista
    Quizás el sueño de un navegante
    Quizás las raíces el árbol que da vida

  8. El artista

    Sus maestros le habían enseñado que para pintar un paisaje debía mimetizarse con él, hasta quedar dentro.
    Así, pincel en mano, fue tomando los colores de lo que veía. El mundo natural ante su vista iba quedando en blanco, negro y una serie de grises. Y su obra resplandecía.

  9. BLUES
    Siempre pinta lo mismo. Siempre el mismo encuadre. Ese trozo de roca y ese arbolito que, como Narciso coqueto, se mira en las tranquilas aguas del lago.
    El cielo ha amanecido cubierto de nubes, y los pinceles se niegan a plasmarlas en el lienzo. Lloran los oleos pues los colores alegres han desaparecido. Todo se ha convertido en azules y grises, todo ha perdido la alegría.
    El cielo está igual que aquel día, la quietud del lago invita a caminar por sus aguas como si fuera un suelo de cristal y su melancolía se acrecienta.
    Hoy es el aniversario de aquel día en que ella se alejó alegre y feliz llevándose los colores en sus ojos y en su boca, soñando con una vida maravillosa. Sólo consiguió llegar hasta ese arbolito, allí.. su barca volcó.

  10. Autorretrato autobiográfico

    De niño me encantaban las pinturas. En cada cumpleaños cuando me preguntaban qué quería de regalo, respondía ¡colores!
    Me daban crayolas, gises, y lápices para colorear de los más baratos que existían, pero yo los veía cómo los más finos óleos, pasteles y Prismacolor. Visitar las papelerías y tiendas de artículos de arte era para mí lo que para otros niños es ir a la dulcería o juguetería.
    Ir al parque y a los juegos no era tan emocionante como visitar museos y galerías. Mis padres me esperaban afuera, mientras miradas desconfiadas me observaban al recorrer los pasillos.
    Cauduro, Tamayo, Belking, Arturo Rivera, entre otros, me envolvieron con sus trazos y colores. ¡Quería ser pintor!.
    Mi abuela me dijo que mi corazón era muy sensible y que por lo mismo viviera mis sueños hasta el último aliento.
    Pero nací pobre y en un país jodido. Así que todo mundo me aconsejaba que dejara de soñar y aprendiera un oficio para poder tragar.
    ¿Quieres entrar a un buen colegio? ¿Pariente de quien eres?
    ¿Quieres una beca? ¿Con cuánto sobornas?
    ¿Quieres exponer en un lugar importante? ¿Con quién te acuestas?
    ¿Quieres apoyo del gobierno? Espera tu turno entre miles de solicitudes.
    ¿Quieres clases gratis? Serán en los días y horarios en que tu trabajas.
    ¿Y si no trabajo?. ¿Con qué pago la luz, el agua, el transporte, el gas, la renta, el teléfono, la comida de mi familia, ¡los impuestos que engordan a políticos corruptos!?… y… ¡crack!… mi sensible corazón dejó de latir.
    Un infarto fulminante me llevó a un lugar mejor. Desde ahí veo cómo la gente compone, escribe o pinta su vida. También veo el inconcluso autorretrato de la mía.

  11. El último cuadro

    Tengo un amigo pintor, maestro de los paisajes al natural, que en todos sus cuadros se retrata a sí mismo. En cada pincelada, el lienzo absorbe una parte de su cuerpo y de su personalidad y acababa mimetizado en el cuadro, de la cabeza a los pies. Cuando contemplo sus obras, me resulta fácil descubrirlo: en el que cuelga en su salón, por ejemplo, hay un árbol: en sus ramas reconozco sus brazos, en el tronco, su cuerpo, en las raíces, sus pies, en el verde follaje de las hojas, su espíritu revuelto y enredado, y escondidos entre esas hojas, el brillo de sus ojos mirándome.
    Hoy ha comenzado un nuevo cuadro, le he acompañado al cementerio y planta entre las tumbas su caballete. Pinta el muro desconchado, el sembrado de cruces, las lápidas más cercanas con el detalle de sus calaveras en relieve, los ángeles que tocan la trompeta en el juicio final… Es un cuadro triste, me ahoga el peso del óleo en los nubarrones de tormenta, la muerte impregna incluso el olor de los pinceles; cuando esboza ese ataúd en primer plano me angustia la idea de que mi amigo va a meterse dentro de esa caja y no podrá salir. En la ansiedad de mi presentimiento, tiro de su brazo y le grito: “¡Deja de pintar eso, no quiero verte ahí!”. Él se vuelve hacia mí, tranquilo, y me contesta: “¿De qué tienes miedo? Bien sabes que nadie puede escapar a ella”. Y continúa pintando, ensimismado, siento cómo va alejándose de mí. Las lágrimas empañan mis ojos, lo hacen desaparecer, y cuando me asomo al ataúd descubro que el muerto no es él, sino yo.

  12. Cuidadísima técnica (o Enésima existencia)

    Pintar es su vida. El nuevo trazo le ofrece un motivo para seguir adelante y reinventarse en cada lienzo que emprende. El aprendizaje y la técnica, cuidadísima, son la clave para no fracasar y volver a casa con un rompecabezas inacabado y un dolor de cabeza. También depende de controlar la mano dubitativa para convertirse en mejor artista y un hombre excelente, renovado. Y una vez más se maravilla cuando aparece en medio del paisaje, entre el lago y la corteza del árbol solitario que, por enésima vez y concentrado en cuerpo y alma, intenta plasmar con el realismo más tangible, porque, lo sabe, le va la vida. La existencia.

    d.

  13. Día a día
    Me desdibujo para integrarme en mi entorno: agua y naturaleza, serenidad y armonía.
    Pero desdibujarme me me roba la esencia y ya no soy nada, sólo paisaje. Mi yo se resiste y, con vida propia, se redibuja para no perderse.

    (en mi blog Univers madur)

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