Viernes creativo: escribe una historia

Esta semana,  os planteo un reto: ¿seremos capaces de introducir conflicto y cambio a una imagen de amor tan idílica como esta que os traigo de Puuung?

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23 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

    • Eva, un lujo contar con tu presencia por estos lares. Los gatos tienen un peligro… Y en tu nanorrelato aún más.

      ¡Buen Viernes Creativo!

  1. Me resulta aburrida esa historia, me parece muy manida.
    _¿Qué tal si cambiamos de libro?
    -¿Cómo puedes decirme eso? Es uno de mis autores preferidos, un auténtico genio. Y no sólo lo pienso yo. La semana pasada le dieron el premio de la crítica y en la última Feria del Libro fue de los autores que más vendió y firmó. ¡Por algo será,! Hace

  2. PENSAMIENTOS DE PAREJA

    La imagen era idílica, allí los dos, acurrucados en la cama, la pareja ideal y feliz.
    -Ella:
    Estaba leyendo 50 sombras de Grey, había perdido la noción de que parte era, estaba entusiasmada con su lectura, diría que hasta excitada.
    Su mente rumiaba, y el sieso este de aquí al lado no se le ocurre ninguna posturita ni nada, de nada. El entra a matar y san se acabo, si te he visto no me acuerdo. Y tú te quedas con más ganas que……
    Me parece que me voy a buscar un amante que me ponga a cien y me haga llegar al séptimo cielo, porque con el memo este no hay nada que hacer.
    A ver cuando se va a ver el futbol, me deja aquí sola y me hago mis cositas…..
    -ÉL:
    Que aburrimiento de tarde, por dios, aquí con la lerda esta, que quiere que esté aquí con ella mientras lee esa basura que no vale para nada. SI al menos me dejara poner la radio y oír los partidos, “no cariño que rompes el ambiente”. Que ambiente y que niño muerto, si hasta el gato se está durmiendo.
    A ver si con un poco de suerte se duerme, y se pone a soñar, que por cierto no sé qué tonterías de sueños tiene, que casi no me deja oír la tele con sus gemiditos, menos mal que tengo cascos. Pues eso que se duerma y me voy a ver el futbol.

    La imagen era idílica, allí acurrucados en la cama, la pareja más falsa e infeliz.

  3. “Por Dios, que me deje tranquila. No lo soporto. Su mirada cetrina, su piel lechosa, sus manos afeminadas. Leo por aburrimiento, leo porque se vaya, leo por espantarlo, ni siquiera sé si el libro está del derecho o del revés. No me gusta que me toque. Ni que me respire despacito en la nuca, ni que me mordisquee la oreja. En cambio, Micifú… ese peludito que, cuando menos me lo espero, bucea y ronronea sobre mi… sobre mí. Ains, qué ganas de que se duerma y me deje en paz o se vaya o se aburra o… ¡Ay!, lo noto de nuevo detrás mío. Micifú, quieto. No hagas eso, no hagas… ¡Buf! Lo ha hecho. Mira, mira cómo se afila las uñitas en mis vaqueros. Y me pellizca y me las clava en el culo y me huele de nuevo. ¡Buf! Son movimientos animales tan humanos que… ¿No tendrá otra cosa que hacer el sieso este que no sea estar aquí?”

    FSusano García

  4. Otro día que se nos va a pasar aquí encerrados, tumbados, perdiéndonos un magnifico día de sol primaveral, enclaustrados en esta asfixiante habitación. Cierro los ojos y me dejo llevar a otros lugares, me fugo con otras compañías, con otras amantes. Acariciando a este gato, haciendo que me place pero que lanzaría por la ventana si pudiera, no soporto a este animal siempre encima de nosotros, se supone que los gatos son independientes y van a su aire y este no hace más que quitarnos el aire de lo pesado e insistente que está siempre. Ella aún no sabe que detesto a los animales. Sigue en su nube desde hace días, ilusionada y empeñada en decidir ya la ruta que quiere que hagamos, planificando con la guía de viajes las vacaciones que por un descuido imprudentemente le propuse.

  5. MASCOTAS

    Con el paso del tiempo todos esos detalles especiales que en un principio había propiciado el enamoramiento mutuo se fueron traduciendo en manías insoportables, y la animadversión era más que evidente. Ya no parecían una pareja, sino un par de compañeros de piso que procuraban evitarse a toda costa para no andar soltándose reproches a cada rato. Estaba claro que aquella relación no daba para más, así que decidieron dejar de vivir juntos y repartirse todo lo que tenían en común, cosa que hicieron de manera equitativa. Sólo les supuso un ligero inconveniente el tema de la mascota. Tras una acalorada discusión, finalmente llegaron a un acuerdo: él se desharía del cadáver, mientras que ella limpiaría la sangre del serrucho y del suelo.

    *L*

    (https://otroladodeldado.blogspot.com)

    • Sábado en la tarde, ya la noticia fue dada por los noticiarios aquel meteorito que tantas veces destruiría este planeta se concreto, dicen que sucederá mañana domingo a primeras horas del día, yo por mi parte deje todo ordenado, limpio y solo queda esperar a que llegue la maldita hora, tan sólo me arrepiento no haberle dicho que no la amo, que todo este tiempo fue solo costumbre, pero ya es tarde decirle en este momento mis reales sentimientos, solo me queda guardar silencio, y esperar la maldita hora…

  6. El limite

    Si uno vierte una botella entera de leche en una taza de desayuno, se derramará por la encimera el líquido sobrante que colme la vasija. De igual modo, ocurrirá con el agua que se rebose de la bañera del suicida que haya decidido cortarse las venas con los grifos encendidos. O con el hígado putrefacto del alcohólico que se toma un lingotazo letal de vodka. Son los límites naturales de los cuerpos, la física que se explica desde la lógica, la realidad: el espacio. Por eso, debemos estar atentos, no confiarse, fijarnos en las cantidades que nos rodean para no llevarnos luego desengaños horrendos. Así en el amor, por ejemplo, aunque las parejas lo desconozcan, existe un medidor para contabilizar los «te quieros» pronunciados, que cuando llega a su límite, si los enamorados no son capaces de absorber los te quieros de compromiso, los interesados, los fingidos, los que se susurran a la almohada o el silencio; la pareja empieza a resquebrajarse como un trozo de hielo fuera de la nevera. ¿No me creen? ¿Estoy loco? Observen a Paula y Claudio. Viven juntos desde hace siete años y darían la vida el uno por el otro, se adoran, se sueñan todas las noches y el día no es redondo para ellos sin su beso de buenas noches. Pero todo ello va a dar igual en cuanto pronuncien el doce mil quinientos te quiero de su relación. En uno, dos, tres…

    —Te quiero, cariño.

    —Uff, hoy no. Estoy muerta, me duele la cabeza.

  7. Magia venérea (o Liturgia)

    Una nueva pelea y una nueva reconciliación. Y ya no sé cuántas veces hemos repetido esta historia. Después, la misma canción aduladora, como una liturgia: acariciar a Catáfora, mi gato, mientras intenta mostrar interés por mis libros, halagarme y azucarar cada frase que pronuncia para que, por la noche, acceda a sus carantoñas, por no decir a los “efectos de la magia venérea del poder del amor”, parafraseándolo siempre cuando se trata de acumular barroquismo en la locuacidad.

    Como infaliblemente siempre ocurre esto sin variaciones, me he adelantado a la estrategia redentora y le he hecho un peluche casi idéntico a él, con estas mis manitas delicadas, que tanto venera cuando hay ambiente pacífico y apacible. Quizá me haya salido un poco más rollizo de la cuenta pero la tela es de su jersey preferido, que me había negado a lavárselo como medida de resistencia y de presión. Si hubiera sido más detallista, se habría dado cuenta de que ya no está en casa, ni en la cesta de la ropa sucia ni en la repisa del armario.

    Le ha gustado esta mirada aumentada por el efecto óptico de las gafas, y que haya un mechón de pelo tan realista y tan parecido a los suyos. Me ha cubierto de besos, sin haber pronunciado una disculpa por breve e inaudible que fuera, como suele suceder. Después, cuando ya se le note la impaciencia del deseo creciente y del ayuno obligado durante la hostilidad, para sellar el armisticio, se levantará de la cama y se ofrecerá a preparar la cena de Catáfora y la nuestra. Entonces será cuando realmente empiece la liturgia de la magia de verdad, la provocada por la aguja al atravesar el punto que escoja en el cuerpo del peluche. Siempre es sorprendente y gratificante encontrar, en medio del menú, el plato frío de la venganza…

    d.

  8. A patchwork
    Hoy vino mi tía Marta a comer a casa y me trajo un libro que cuenta la vida de una niña muy especial que se llama Matilda. Mi tía dijo que yo también era una niña especial, pero a mi madre no le gustó y le recordó que lo mejor era ser normal.
    —Y si no, mira lo que nos pasó —murmuró.
    Tía Marta iba a contestarle algo, pero al verme a su lado hizo como los peces cuando abren la boca y que parece que van a hablar y luego no dicen nada; después dijo que tenía prisa y se fue.
    Hace un rato, mamá vino a arroparme. Antes de retirar la colcha de la cama —esa tan bonita que tía Marta y ella confeccionaron en un verano hace mucho tiempo— pasó su mano por la tela como si quisiera acariciar al gatito, recolocar los libros de las estanterías y enderezar el cuadro.
    —¿Qué pasa, mamá, si una es especial? —le pregunté.
    Pero ella no contestó y se puso igual de triste que tía Marta al marcharse.

  9. PUNTO FINAL

    Lee en voz alta. También para él. Porque esa historia es de los dos, es parte de la que escribieron juntos. Y lo es, desde aquella vez en que él escuchó atentamente cuando ella decía que se compraría ese libro. Algún día.
    Pero no hizo falta que tal día llegara, porque él se lo regaló uno mucho más cercano. Y lo hizo porque sí.
    Cuando ella le preguntó a qué se debía aquél regalo, él respondió: a que me encanta ver tu sonrisa.
    Y, ahora, mientras ella lee en voz alta en un intento por recuperar su historia y todo lo que tiene que ver con ella, él, tal y como hizo aquella vez, escucha atentamente el relato que estará ligado a su vida, puede que para siempre. Y sonríe embelesado por su voz, imaginando la sonrisa que se esconde tras ella, mientras encuentra en cada palabra que lee un recuerdo de esa historia que, para él, aún se está escribiendo.
    Mientras, acaricia al gato ignorando que ella, en realidad, no sonríe. Y que pese a estar justo a su lado, está lejos. Muy lejos de él.
    Porque aunque ella intente fingir, retomar lo que fue, volver al pasado releyendo recuerdos una y otra vez, regresar a cuando los dos se miraban de la misma forma, a cuando ambos querían lo mismo, no puede. Ya no.
    Aunque esté leyendo en voz alta, también para él. Aunque aparente lo que ya no es. Aunque en cada palabra que lee sólo encuentre pedazos de una historia rota. Una que ella ya ha leído. Una que acaba con un punto final.
    Aunque lo esté intentando, ya no puede. No puede recoger todos los pedazos para reconstruir esa historia. Ya no. No aquí, en esta cama, ni con este hombre. Ni esta historia que ya no le pertenece.
    Y aunque empieza a notar un vacío inmenso en su interior, sigue leyendo. Junto a la piel de ese hombre, y lo hace también para él. Sabiéndose amada, mientras su alma recoge todos los pedazos de sí misma e intenta reconstruirse. Para que el corazón no deje de latir así porque sí. Aunque sea en ese vacío inmenso. Aunque sea.
    Porque ¿cómo decirle que todo ha terminado? ¿Cómo?

    @enlaparedefa

  10. Malos pensamientos

    ¿Cómo decírselo? Hemos construido todo lo que nos habíamos propuesto, desde aquel día en que me pidió ir juntos al baile de fin de curso. Trabajó duro para ello. Hoy, tenemos dos hijos, un perro, una casa, él me ama… ¿Cómo le digo que apareció otro?
    El otro no sé si me ama, pero me desea; me hace sentir cosas que nunca sentí junto a él.
    Pienso esto mientras finjo que leo un libro, con él detrás. Estoy harta de esta simbiosis casi fraternal; quiero acción, peligro.
    No estoy segura de nada, ni siquiera de que el otro acepte vivir conmigo en caso de separarme. Y de ser así, ¿qué pasaría con mis hijos?
    Mejor no innovar. Tal vez sea más conveniente mantener la seguridad de un hogar, al mismo tiempo que gozo con el torbellino de inseguridades que el otro introdujo en mí.

  11. Diario

    Esta tarde me lees tu diario.
    En el quedó todo escrito, desde esas tardes eternas donde nos quedamos recostados en tu cuarto, hasta los paseos y juegos con el gato.
    Los besos y caricias que te he dado,cada tierno momento, cada detalle y cada regalo.
    El dia de nuestra boda y hasta los contratos mancomunados firmados.
    En el escribes el más mínimo detalle de nuestra vida, tu amor hacia mi, y el mío para ti.
    Pero pienso, que en él nunca podrás escribir, el terrible accidente que tendrás, después del cual tu seguro de vida iré a cobrar.

  12. Diario

    Esta tarde me lees tu diario.
    En el quedó todo escrito, desde esas tardes eternas donde nos quedamos recostados en tu cuarto, hasta los paseos y juegos con el gato.
    Los besos y caricias que te he dado,cada tierno momento, cada detalle y cada regalo.
    El día de nuestra boda y hasta los contratos mancomunados firmados.
    En el escribes el más mínimo detalle de nuestra vida, tu amor hacia mi, y el mío para ti.
    Pero pienso, que en él nunca podrás escribir, el terrible accidente que tendrás, después del cual tu seguro de vida iré a cobrar.

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