Viernes creativo: escribe una historia

 

¿Qué sabes hacer con la boca? Cuéntanoslo (puedes inspirarte en esta ilustración de Jaya Nicely).

©Jaya Nicely

Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.

Anuncios

19 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. LENGUAS SALPICADAS

    “La dulce saliva de tu boca es la ambrosía que me alimenta y me provoca el silencio de saberla mía, cuando los latidos de mi pecho se aceleran al perderme en tu sonrisa”.

    Y así fue como con sus verbos y sus besos ávidos de lengua me fueron calando hasta dejarme llevar entre sus labios húmedos de engaño.
    Lo demás…ya no importa. Aún conservo su lengua en un frasquito de cristal azulado al que cada día salpico con algún insulto o algún beso robado.

  2. GARGANTA PROFUNDA

    Comerle la polla con suavidad, o con el ansia de una leona hambrienta; arrastrar su lengua por los huevos, detenerse juguetona en cada recoveco de sus ingles, mordisquear su culo, acariciar con sus carnosos labios cada centímetro de su cuerpo, lamer, chupar, saborear, besar, gemir… De todo le permitía hacer con su boca, pues lo hacía muy bien. De todo, menos emitir quejas o expresar su parecer. Eso lo tenía prohibido, porque podría acabar comiéndole el tarro. Era la pareja perfecta. Para el mundo y para él.

    *L*

  3. Me inundo de bocas con corbata, de voces engoladas y lenguas por encima del hombro. Bocas sonoras con tacones y medias de cristal, altaneras, abrigadas en carmín.
    Me anego de bocas y me prescribo oídos sordos, con la única expectativa de escucharte decir “Bésame”.

  4. Lo que no se dice no pasa

    Aprendí a batir nata con la lengua, a silbar canciones de amor en siete idiomas y a aullar a la luna. Hice castillos de miga de pan, deshice trescientos algodones de azúcar y sonreí por compromiso a las señoras con perrito. Con estos labios y la lengua hice macramé, ganchillo y pinté lienzos en rosa y negro. Todo con tal de no volverte a decir fiuuu fiuuu.

  5. Este micro ya lo tenía escrito, pero creo que tiene que ver con la boca, o al menos con la lengua.

    Placeres palaciegos

    La emperatriz era una dama de temer. Nadie se atrevía a contradecirla. Al morir su padre, siendo la mayor de sus hijas, y sin un heredero varón, ella se convirtió en la soberana de ese territorio. Nunca se le conoció marido, pero era vox populi que en la corte las costumbres eran licenciosas. Extramuros se mantenía una disciplina marcial, sus soldados velaban permanentemente para que el pueblo no hiciera lo que su Señora hacía en el palacio.
    Los soldados no sólo debían prestar servicio en las calles, a veces eran requeridos en el palacio; la emperatriz era quien los solicitaba. Así pasaban de a dos o tres. Ella era joven, exigente, se le había antojado conocerlos a todos.
    La emperatriz tenía largas y hermosas piernas que uno de los soldados sabía usar cual bufanda, sobre sus hombros, rodeando su cuello. Pronto ese soldado ganó un lugar preponderante en la corte, como ministro. Allí lo miraban con desdén, lo consideraban un mero arribista proveniente de una casta inferior.
    El nuevo ministro no era un gran orador, pero era muy hábil en el manejo de su lengua.

  6. INVASORES
    Intenta acomodarse en la cama, pero las correas que la atan se lo impiden. Las pastillas que le hacen tragar no hacen más que aumentar su tormento, le duele el estómago. Ahora se arrepiente haber contado acerca de las extrañas criaturas que incuban en su cabeza. Nadie le cree y dicen que está enferma, pero ella sabe que no está loca y puede que ya sea tarde, oye el susurro de sus voces. Pronto empezarán a salir: siente en sus oídos el roce de sus lenguas.

  7. Premonición
    Ya se lo decía su padre. La lengua, su mala lengua sería su perdición.
    Así estaba previsto y así sucedió.
    Acabó con sus huesos en la cárcel después de que se le ocurriera llamar corrupto nada más y nada menos que al señor ministro en su propia cara.

  8. Desbocado

    Desde que me diste el último beso, casi por caridad, en aquel andén ya derruido de la estación de nuestros encuentros; he saboreado la pasión en infinidad de lenguas, he descubierto placeres de otro mundo, impartido cátedra en seducción, recorrido miles de camas sin que en ninguna de ellas haya amanecido enamorado y más detalles que me callo por no escandalizarte. Como ves: he aprendido y ahora soy yo, como tú hiciste conmigo, quien deja huella en mis pobres amantes.

  9. Habilidades bucales
    – ¿Y lo que sabe hacer con la boca? Ni te imaginas, tío… ¡La Lore es lo más!
    – No… te lo estás inventando. ¿De verdad te lo hizo?
    Escuchaba a mi hermano hablar con su amigo David. En cuanto David llegó se habían encerrado en nuestro cuarto sin permitirme entrar. Tenemos que estudiar, dijo Sebas, y me cerró la puerta en la nariz.
    Eso ya era raro, porque por más que tuvieran que estudiar, nunca lo hacían sin antes echarse una partidita al FIFA, y en general me dejaban jugar con ellos para poderme echar la culpa si perdían.
    – ¡Cuenta, tío, cuenta! – rogaba David.
    Me imaginaba que mi hermano se estaba haciendo el interesante como cuando quiere que le ruegues para que te cuente algo.
    – Pues, eso. Que la tía tiene una lengua… y cómo sabe manejarla. Y los labios… y hasta usa un poquito los dientes, no te creas. Pero lo hace tan perfecto que no pasa nada aunque muerda. Al contrario… Te pone a mil y después y después…
    Yo cada vez acercaba más la oreja a la puerta, pero cada vez escuchaba menos. El fenómeno se debía a que mi madre me estaba arrastrando sostenido de la oreja opuesta hasta la cocina.
    – ¿Qué te he dicho de espiar a tu hermano? – recriminó sin soltar mi oreja.
    – ¿Má, qué sabe hacer la Lore con la boca?
    Mi madre me soltó, extrañada ante mi pregunta.
    – Pues lo que todo el mundo, supongo. Comer, hablar, mascar chicle, que es lo que hace todo el día…
    La Lore es una especie de niñera y se queda en casa cuando mamá viaja por trabajo. Bueno, lo es para mí, porque hace rato que Sebas afirma no necesitar niñera y se llena la boca diciendo que la Lore es simplemente una amiga de la familia. Una amiga a la que mi madre paga por sus visitas, claro.
    – ¿Por qué preguntas eso, cariño? – dijo mi madre condescendiente, agachándose y poniendo sus ojos a la altura de los míos. Eso lo hace cuando quiere sonsacarme algún secreto de mi hermano. Por lo que este tema de las habilidades de la Lore con su boca, debía ser importante.
    – Nada, má…. Algo que se me ocurrió… como siempre masca chicle….
    Así me saqué se encima el interrogatorio que me estaba por caer y de paso me gané una buena carta para jugarle a mi hermano.
    Esa misma noche, se la canjeé por toda su colección de cartas Pokémon, que llevaba años guardando sin acceder a regalármela, ni a mostrármela siquiera. Más de trescientas, con expansiones de todas las épocas.
    A cambio juré que no hablaría con mamá ni con nadie acerca de la boca de la Lore, ni de su lengua y sobre todo de lo que sabe hacer con ella. Un trato evidentemente ventajoso para mí. Tanto lío por no comentar que la Lore sabe hacer unos globos gigantes si se mete tres chicles juntos en la boca… ¡Como si no me lo hubiera mostrado cantidad de veces!

    http://laletradepie.com/habilidades-bucales/

  10. Afirmaciones, negaciones, dudas

    Tienes mil formas de besar. Una de ellas consiste en dejar los labios semiabiertos y esperar que acuda al reclamo de tu boca deprisa, que la invada con mi lengua y la recorra ansioso, como si quisiera contarte en unos segundos todo lo que me ha pasado en varios meses. En ocasiones eres tú quien me busca, acercándote con la fuerza de un electroimán y me absorbes sin remedio, como una corriente de agua en un sumidero. Soy entonces un muñeco manejado por tus músculos faciales.
    Algunas veces tus labios juegan, se abren, se cierran y tus dientes me mordisquean muy suave todas las comisuras, provocando una serie de temblores en mis dedos, hasta que consiguen abrir el cierre de tu sujetador. Otras, permanecen cerrados, formando un estrecho guión o un paréntesis invertido, la mitad de una señal de prohibición. Aun así, deseo rozarlos con los míos y convertir esas líneas en complejos dibujos que borren la negación que significan. Solo lo impide la certeza de que nada conseguirá cambiar esa expresión y el terror de sentir frío en el encuentro de nuestras carnes.
    Sabes decir sí, por tanto, de infinitos modos y no, solamente de uno. Mientras tanto, yo, apenas dispongo de un par de gestos para transmitir demasiadas dudas.

  11. Mi boca decide cuándo el puchero está en su punto de sal. Besa cuando ama y silba cuando es feliz. Aprendió a gritar y a apretar los dientes cuando no había otro alivio para el dolor. Hace poco supo, además, transformar sentimientos en palabras, pronunciar en voz alta frases tan increíbles y valientes que fueron capaces de cambiar vidas. Un par, como mínimo.

  12. El tertuliano
    Se pasaba todo el día hablando. Iba a una tertulia de radio por la mañana, a un programa de la tele al mediodía y volvía a la radio –a otra radio– por la noche. Hablaba y hablaba horas y horas. Comentaba la actualidad. Opinaba. Llegaba a casa exhausto, cansado. De gritar. De discutir. De hablar. Pero vivía de hablar. Necesitaba hablar. Incluso sentía que no hablaba lo suficiente. Por eso fue al cirujano plástico para preguntarle si le podía poner otra boca.

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s