Viernes creativo: escribe una historia

 

Petites Luxures es la página de un ilustrador francés especialista en mostrar imágenes muy eróticas en pocos trazos. No hemos querido elegir un dibujo demasiado explícito para que nuestra imaginación sea más libre y nos dé la respuesta a una pregunta bien sencilla: ¿qué es lo que pasa dentro de esa casa?

©Petites Luxures

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22 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. LA VENTANA DEL DESEO

    Tras tirarme pequeños guijarros al cristal de mis deseos, te abrí la puerta de mi cuerpo. Me despojé de la seda que me cubría entera y te perdiste en él de manera pausada y lenta, como quien saborea una fruta madura desde la piel hasta el último mordisco de su carne. Anidaste en mi regazo bebiendo a sorbos el zumo de mis pechos y respirando mi cálido aliento.
    Y tras hacerme tuya, te evaporaste por la húmeda rendija de la ventana, que tímida, despertaba a la luz de nuevo día cargado de besos salados y dulces verbos de entrega.

  2. Ninfa

    Posas desnuda
    sobre la cama,
    mientras yo te dibujo
    con mi mirada.
    Lanzas tus bragas
    por la ventana,
    jadeo, lengua, entrada.
    Me deleitas con tu figura
    y observo como el sol
    lame tu pecho,
    se hunde entre tus piernas húmedas
    y se deshacen los rayos
    en tu cuerpo,
    que me absorbe una vez tras otra,
    en un espiral de placer eterno.

  3. CONVERSIÓN

    Comenzó el día como siempre. La rutina se había instalado en mi vida cuando se produjo un hecho inesperado.
    Llamaron a la puerta. Al abrir, delante de mis ojos me encontré la mirada y la sonrisa más bella del mundo. Enmudecí al verlo. Solo podía mirar esos ojos azules, inmensos, que me daban confianza.
    Le dejé pasar sin dudarlo. Era voluntario de una ONG buscando captar nuevos socios.
    Una cosa nos llevó a otra y sin darnos cuenta nuestros labios se fundieron en besos apasionados, dulces e infinitos.
    Mi cuerpo despertó del letargo respondiendo a sus caricias. No podía resistirme a la pasión desatada. Nunca me había sentido tan viva.
    Nos arrancamos la ropa lanzándola por la ventana como si quemase sobre la piel que ardía de deseo.
    Cuando todo acabó, el consiguió un nuevo socio y yo decidí cambiar mi vida e irme con él.
    @1961_pilar

    Enviado desde mi iPad

  4. Ensoñamiento
    Como una serpiente enroscada en mis venas, trepabas escalones, añadías eslabones para mi condena. Derribabas altos muros, abriéndoote paso a través matorrales centenarios. Llegaste a mi sueño, impetuoso y seguro, deslizando suavemente la cremallera que apresaba anhelos y deseos. Te aceptaba en silencio, satisfecha. No hubo beso.
    El despertar fue brusco, salvaje, asaltando mis instintos. Regresaste una y más noches, te esperaba, te llamaba. No importaba puerta, ventana ni frontera. Te llevaba conmigo a todas partes. Nunca mejor dicho, habitabas mi piel. Éramos uno, compartiendo vivencias, separados pero unidos en un único destino-
    Todavía te llevo conmigo, dormido, tranquilo.

    An

  5. La tanga

    Con él hacía tiempo que no usaba ropa interior tan pequeña. El erotismo era un recuerdo lejano.
    Ese día había recibido la visita de ese amigo especial que conoció en una red social. Luego, cuando se marchó, quedó tan absorta en sus pensamientos que no oyó el auto del padre de su hijo —ahora él era sólo eso—.
    Sí percibió sus pasos acercándose a la puerta de la habitación, y apenas tuvo tiempo de arrojar por la ventana esa prenda que hubiera despertado sospechas.

  6. DESENFRENO

    No encuentro las bragas. Las busco debajo de la cama y entre las prendas que han quedado abrazadas a otras prendas extrañas en el suelo, pero no aparecen. Tampoco entre las sábanas, ni en el aseo.
    Me ducho. Pero yo llevaba bragas, de eso estoy segura.
    Oye tú, ¿no serás un fetichista, no? No, no, por nada.
    Pues si se las quiere quedar, que se las quede. Aunque si lo llego a saber me hubiera puesto otras, que las braguitas dichosas me costaron una pasta.
    Lo he pasado muy bien. Te llamo otro día.

    Anda, mira dónde estaban. Sí que lo llamaré otro día, sí.

  7. FETICHISMO
    A él le admiraba el ritual de María antes de realizar el acto amatorio.
    Primero escribía un WhatsApp, después abría la ventana, e insistía en mantenerla así, para que el frescor de la arboleda acariciara su cuerpo, a continuación comenzaba a desnudarse lenta, sensualmente, dejando descansar la ropa libre por el suelo, excepto su braguita diminuta, de líneas casi invisibles, que en un movimiento completamente erótico y teatral de su mano, lanzaba por la ventana.
    Él desconocía, que el vecino del bajo B, esperaba ansioso en la calle, para recogerla.

    Margarita Gómez. Ciguñuela

  8. Rituales de apareamiento

    En Valdemimadre, las hembras en edad de procrear lanzan sus braguitas por la ventana cuando están dispuestas para realizar el acto sexual. Los machos se arremolinan alrededor y olfatean la prenda, pero solo el elegido será hipnotizado por su aroma de pradera floral y subirá las escaleras donde ella espera desnuda, húmeda, preparada. Me hubiera gustado subir a la habitación de Cecilia, pero no pude ni acercarme. Maldita alergia a la lycra.

  9. Limpieza

    Dejó caer por la ventana unas braguitas de encaje. Un sujetador. Unas medias de rejilla. Prendas que volaron como palomas en plena migración y que se alejaron sin decir adiós. Continuó. De la mesilla de noche, extrajo unas esposas, una amplía macedonia de preservativos, un consolador en plena erección. Los arrojó a la calle para que tuviesen una segunda oportunidad. Ya no hubo marcha atrás. En pocos minutos, la estancia quedó inmaculada de recuerdos. Por último, depositó en el escritorio una nota de despedida similar a la de ella y salió de la buhardilla furtiva para no volver nunca más.

  10. ARROJO

    Despojarse de la ropa interior fue lo fácil. La inseguridad, el miedo a no saber, a no gustar o a que no le gustara, los llevaba enganchados al cerebro con tirantes y cemento.

    *L*

  11. EL LEÑADOR

    Un experto talador de árboles gritó a pleno pulmón: ¡¡Braga vaaaaa!! Y la arrojó desde una ventana; pues una despampanante belleza había caído.

  12. APARIENCIAS

    Esta imagen es aparentemente idílica: unas braguitas de encaje volando sutilmente por la ventana. Todos intuimos que al otro lado de la ventana hay al menos un par de individuos que están a punto de pasarlo bien, incluso muy bien, pero nada más lejos de la realidad…
    Dentro de unos quince segundos, aproximadamente, tras las braguitas saldrá volando por la misma ventana un tipo que asegurará ser el subdirector del Ministerio de Fomento, una señora gordísima y cejijunta, un señor que dirá llamarse Quintanilla, una cama, un armario, una de esas cajas de herramientas en las que siempre falta justo el destornillador que necesitas, toda clase de utensilios de cocina, sillones, mesas, una bicicleta estática… Por fin, alguien decidirá tirar toda la casa por la ventana y la viñeta se quedará en blanco. A veces, las apariencias engañan: no siempre las braguitas de encaje terminan encajando.

  13. PROPIETARIA PROVISIONAL

    Cuando vuelve de un viaje de trabajo, el número de prendas íntimas ajenas que encuentra en su mesilla de noche es directamente proporcional al de semanas que ha estado fuera. Al principio le montaba a su marido unos espectáculos monumentales colmados de lágrimas y reproches. Ahora, sin embargo, al regresar a casa elige las que le gustan y toma propiedad de ellas al mismo tiempo que lo hace de su marido y con la misma provisionalidad. A las que no son de su agrado o de su talla, les espera el triste final de la defenestración.

  14. THE TIME OF MY LIFE

    Era la señal, en cuanto él colocaba el CD en la minicadena, ella empezaba a contonearse, al ritmo de la música, desprendiéndose poco a poco de su ropa. Cuando llegaba a sus braguitas, las hacía girar por encima de su cabeza antes de tirarlas por la ventana abierta. No se quedaba desnuda del todo, llevaba un tanga plateado que le recordaba su época de stripper.
    Él la contemplaba con la mirada tierna, ignorando su pecho caído y las lorzas que sobresalían de su diminuto tanga. Volvía a ver a la joven que le deslumbró aquel año del Dirty Dancing.

  15. Abismo en la ventana

    Veo a una mujer sujeta al marco de la ventana de enfrente, un hombre la toma por detrás. Sus cuerpos están pegados, sus ojos se cierran, a cada embestida de ese hombre la mujer cae a lo más hondo, es una caída al abismo sin saltar. Un abismo tan profundo que cuando se suelta de la ventana, vuela sin abrir los ojos, enganchada al hombre que la hace volar.

  16. PUBLICIDAD ENGAÑOSA (Toni Mascarell Torres)

    Tengo dos hijas, una de seis, y la otra de catorce años. Sonia, la pequeña, que aún en edad efervescente, usa braguitas de Frozen y de la princesa Sofía, y, aunque tiene vocación de científica, no me da muchos quebraderos de cabeza; en cambio, con Rosa, la mayor, sí que los tengo muy a menudo. En plena ebullición de sus hormonas, está saliendo con un capullo de dieciocho años, y ya me ha pedido sus primeros tangas. Ayer mismo, le compré media docena en el mercado; y, aunque pienso que me tangaron, espero que al menos le gusten, pues, por cada minúsculo trozo de tela, me cobraron seis euros. El caso es que, cuando regreso por la tarde del trabajo, impaciente y agotada, le pregunto a la mayor, si le habían gustado los tangas que le había comprado. Ella me respondió que no los había visto en su habitación, en dónde yo le había indicado por WhatsApp. Después, le doy un beso a la pequeña, en su cara angelical, y, me dirijo al baño, rápidamente, para orinar. Me encuentro la ventana abierta y, aunque me resulta extraño que lo esté, no le doy demasiada importancia; pero, al mirar al suelo mientras orino, lo veo todo lleno de papeles me resultan familiares. Cuando termino, voy a la ventana, y, desde mi sexto piso, miro abajo y observo unos trozos de tela, que dan colorido a la acera; pero, al cerrarla, y ver que, el paquete de compresas con alas, especial tanga, que había dejado en la encimera del baño por la mañana, había volado entero, por poco me meo de nuevo.

  17. Las bragas.

    Hace dos semanas llegó y no me pude resistir. Es esbelta y delicada. Su habitación daba frente a la mía. Solo nos separaba un pequeño patio donde se tendía la ropa al sol.
    En la noche apagaba la luz de mi recamara y espiaba sigiloso hacia su habitación, ella dejaba la luz prendida mientras se cambiaba de ropa para ir a dormir, sus cortinas no me dejaban ver con detalle su figura pero su silueta se delineaba a la perfección. Sus senos pequeños me provocaban grandes deseos. Cada noche era una combinación de euforia y paz.
    Un día vi tendida sus bragas blancas y por medio de una vara y un gancho las jale a mi habitación. Cada noche antes de dormir, se convirtió en mi deleite olerlas, acariciarlas y jugaba con ellas por las partes más sensibles de mi cuerpo. Tuve las fantasías más profundas de toda mi vida, hasta que por la mañana mi madre me dijo:
    —Le pedí prestado el tendedero a la nueva vecina y la muy ratera se quedó con mis bragas blancas.
    Inmediatamente las tomé y arrojé por la ventana.

  18. Talla 42
    Siempre que asisto a sus conciertos, llevo en el bolso tangas y braguitas de encaje de la talla 34. Me abro paso a codazos hasta alcanzar las primeras filas y se las lanzo al escenario. Es un gusto observarle cuando detiene el concierto, las recoge, se las acerca a la nariz y me guiña un ojo. Me siento extasiada. Sé que llegará el día en que me invitará a subir al escenario, me dedicará una canción, me dará un beso en la boca y, más tarde, me perdonará por llevar puestas unas bragas faja de la talla 42.

  19. Llegaste y llamaste, con esa forma de hacer notar los nudillos, suavemente, ese pacto ensayado por nosotros, la primera vez que nos vimos a escondidas. Llegaste, te abrió la puerta un inestable con alma de poeta.
    Agarré tu cuerpo y encendiste mis lágrimas, todas ellas llamándote en silencio tantos días y semanas.
    Mis manos tejieron seda invisible subiendo por tu cuerpo y llegué hasta donde, una vez más, no debía…
    Y tú reías, mientras mis dedos buscaban tu presencia. Lanzándote a ese rumbo de placer nos enfurecimos de deseo… Y mientras, fuera ya de control, buscaba mi deseo…arremetiste contra la pieza que lo cubría, lanzándola al vacío, desafiando al destino.
    Y ya, harto de mí mismo, me dejé llevar por tu insistencia. Y allí mismo, llegué a alcanzar nuestro paraíso.

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