Viernes creativo: escribe una historia

Tras un mes de inactividad, vuelven los viernes creativos. Y comenzamos con música. La del grupo francés Meteor. Música de amor. Mucho amor.

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9 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. A pesar de todo, pese a todos, nos amamos. Como queríamos hacer desde que intuimos que no seríamos iguales a los demás. Nos amamos. Nos follamos, Nos enamoramos. Pero como en toda historia de amor que se precie, un final abrupto nos jodió la existencia: al mirarme en el espejo, comprobé que las dos sólo era yo.

  2. INDISCRECIÓN

    “Ya están otra vez los nuevos vecinos dándole al pimpán. Llevan así dos días, oye. Que si ahí no, que si más arriba, que si más abajo, que si los in-sis-ten-tes gol-pe-ci-tos en la pared, que si un gritito por aquí, que si risitas por allá, que si ven que te lo chupo, que si mejor te lo masajeo, que si ahora dame unos mimitos, que si patatín, que si patatán… Comienzan a las ocho de la mañana, descansan a ratos, y luego vuelven al tajo hasta que oscurece. A veces incluso se les une alguien más a la juerga. Cuatro voces distintas he oído. Vamos, que se montan unas orgías del copón. Y, claro, uno no es de piedra… Podían ser un poquito más discretos… Como sigan así, iré a llamarles la atención. ¡Descarados!”

    En el piso de al lado, a pesar de su torpeza y gracias a la inestimable y divertida ayuda de unos amigos tan torpones como ellos, por fin habían conseguido colgar todos los cuadros. Para celebrarlo, tenían previsto hacer el amor por la noche y en silencio, como de costumbre, para no molestar al vecindario.

    *L*

  3. Formas
    Al poco de la muerte de mis padres, mi hermana y yo decidimos vender el piso; vagar por aquellos noventa metros cuadrados huérfanos era demasiado doloroso, como para no querer deshacerse de él lo antes posible. Sentadas a la mesa del comedor, solo nos quedaba escoger lo que cada una conservaría del mobiliario.
    Enseguida nos pusimos de acuerdo —mi hermana y yo tenemos gustos muy diferentes—, ella se llevaría la mesa de castaño macizo (a la que estábamos sentadas); yo prefiero los muebles ligeros que no tienen la pretensión de durar más que yo.
    —Pero, si no te importa, déjame el hule.
    Mi hermana me miró sorprendida y se rió.
    —¿Este hule tan horrible? —preguntó a la vez que pasaba la mano unas cuantas veces sobre sus dibujos caleidoscópicos—; además está agrietado.
    Me disponía a recordarle que aquí sobre este hule habíamos hecho los deberes durante años, a la vez que jugábamos a encontrar formas entre tanta geometría; que primero, habían sido flores, que luego, cuando de la multiplicación pasamos a la división fueron corazones, luego, labios, y que un día, mientras nos adentrábamos en el mundo de las raíces cuadradas, una de las dos había visto algo que solo se podía nombrar en voz baja; todo esto me hubiese gustado recordarle a mi hermana, pero ya se había puesto de pie y se iba.

  4. PIEL ABIERTA

    Todo era tan extraño… sus posturas, su temple, su no sé qué que da lo mismo o lo mismo da. Pero ni era lo mismo ni me daba lo mismo. Un cruce de piel y lengua que me tenían ensimismado sintiendo y desintiendo a cada golpe de fotograma. Un estar queriendo y deseando estar.
    Y ella ahí… estupenda, receptiva, con labios, gemidos y miradas depravadas que me llevaban al más alto éxtasis.
    Todo verdad y mentira, todo un dar y recibir, todo un cúmulo de sensaciones que explotaban en el sentir y se amilanaban en la realidad del vivir.
    Luego tras la pausa, que llega a la pasión, una molécula se hizo fuerte y deshizo la piel que tan expuesta quiso sentir emoción.
    No somos nada… Y esa nada nos envuelve sin decir un te quiero y sin sentir una piel expuesta a amar y recibir.

  5. Caleidoscopio

    Somos un caleidoscopio
    de cuerpos
    desnudos
    que recorren
    con su lengua húmeda
    las profundidades del placer.
    Nuestros labios
    bailan sinuosos por cada pliegue,
    costura y arruga,
    formando un mandala carnoso.
    Sucumbimos
    ante nuestros deliciosos cuerpos.
    Somos carne,
    materia
    y aroma.
    Somos lujuria,
    sabor
    y orgasmo.

  6. Rubik

    Tardó semanas en resolver el cubo, en poner cada casilla en su sitio. Aunque desde que ella se fue los colores le parecían todos iguales; pero siguió dando vueltas por la habitación, girando las caras del juguete y, cada día, una chica diferente en la cama. En todas estaba ella, así que qué más daba el cubo. Reconstruyó todas las historias posibles. No armó nada.

  7. VENIAL PARA EL PACHARÁN
    Me he despertado con un dolor de cabeza impresionante y me ha costado mucho reconocer esta habitación. Estoy en casa de Carmencita, que fue compañera del instituto. Me invitó a dormir en su casa por lo de la cena-aniversario que organizamos anoche, para que no tuviera que conducir hasta el pueblo. Debió sentarme fatal la copa de pacharán que me tomé porque no sé ni cómo llegué a la cama. Lo último que recuerdo son los halagos de las chicas comentando que me mantenía esbelta y firme a pesar de mis cinco partos -es que entre los críos, la casa y las obligaciones parroquiales no paro ni un segundo-. ¡Qué rabia!, para un día que salgo no voy a poder evocarlo porque mi memoria se niega. A ver si Carmencita o las chicas hicieron fotos o algún video y me lo pasan. Así, en casa, rememoro la velada junto a mi marido y los niños.

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