Viernes creativo: escribe una historia

 

Esta foto de Hari Roser, ¿es pavorosa o divertida, rabiosa o tierna? ¿Podrías escribir dos historias contrapuestas inspiradas por la misma imagen? ¡Seguro que sí!

©Hari Rose

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21 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Caminante, ¿no hay camino? No sé por dónde ir, qué decir. Rabia. ¿Dolor? Desesperación. Con cada nuevo golpe, un verso perdido. Con cada mañana nebulosa, una vida extraviada. Caminando, grito. Mamá. Papá. Hermano. ¿Desesperación? Rabia. Dolor. Y mi cama. Mi muñeca rubia. Mis amigas del instituto. El pasado verano, cuando tuve mi primer sueño con aquel chico del pueblo. ¿Rabia? Dolor. Desesperación. Piso viscosidades que son mi camino. No miro abajo porque prefiero imaginar que es barro a comprobar que son los cuerpos de los que vinieron antes.
    No hay camino. Se hará camino y puede que sea el mío. Pero no hoy.

  2. LLUVIA

    Hace frío, y llueve. Juego a que las gotitas de lluvia hacen diana en mi boca. Me producen risa. Me acarician los labios y chorrean por mi barbilla. Algunas cuelan atrevidas y directamente embisten contra mi garganta.
    Cuando sea mayor, a esto lo llamaré orgasmo.

    GRITOS
    ─¡Mamá, mamá!, ¡dónde estás!
    El fuego había acabado con todo. Mis gritos eran mudos y sordos ante aquella humareda de miedo. Todos buscábamos a alguien.
    Ya no grito, pero sigo buscando.

  3. Tras colgar el teléfono con esa rabia contenida que me provocaba no poder quedar con Fred, con su maldito orden, con su atractiva forma de ver las cosas y de quererlas clasificar, salí a la calle sin pensar. La niebla me refrescaba la piel de la cara y parte de mis sentimientos. Abrí la boca para probarla.
    ***
    El maldito mono que me regaló Enrique cuando volvió de la India tenía la manía de seguirme y tirarme del pelo cuando menos me lo esperaba. Ahora siempre llevo capucha.

  4. ¡POR FIN!

    Entre la bruma de la mañana, que lo envolvía todo, solo se oían sus gritos de alegría.
    Ella lo había conseguido, tras meses de travesía por la desesperación, logró pasar la última frontera, estaba a salvo, camino hacia una nueva vida. Valió la pena tanto sufrimiento.
    Su gritos contenían la felicidad que había estado oculta en su corazón.

    Solo se le oía decir ¡por fin! ¡por fin! ¡por fin!…

  5. DESESPERACIÓN

    Entre la bruma de la mañana, que lo envolvía todo, solo se oían sus gritos de desesperación.
    Llorando amargamente, corría sin sentido, sin destino, sabía que podía ser la próxima.
    Poco antes habían sonado disparos y junto a ella cayó muerta su madre.
    Caminaban cogidas de la mano, solo les quedaba pasar la última frontera hacia la tierra de salvación, eran refugiadas en busca de una nueva vida. Pero los guardias del orden en nombre de la civilización occidental dispararon indiscriminadamente contra la multitud.

    A su madre le destrozaron la cabeza, a ella el corazón. A las dos, de distinta manera la vida.

  6. ¡SOCORRO!

    ¡Por favor, ayúdenme! Estoy harta de ser mujer, de ser guapa, de que todos me tilden de tonta, por mi pelo rubio y mis labios encarnados. ¿Hay alguien con el poder suficiente para transformarme en hombre? Gritaré más fuerte, si es necesario. Siempre me han dicho que mi aspecto es de mujer, pero que mi voz recuerda la de un hombre grandullón y amante de la cerveza… Nada. Seguiré probando suerte en otra calle…

  7. PROBAR LA LLUVIA

    -Voy a probar el agua de la lluvia, a ver a qué sabe. ¡Caray! No soy capaz de capturar ni una gota. Es que este viento no me está ayudando, está claro… ¡Al fin! una gota entre mis labios y sabe saladísima. No me lo hubiese imaginado nunca. Si el agua de la lluvia es salada y la que bebemos en casa no lo es… ¿qué es lo que pasa?

    Silvia, se va a la sesión de fotos para su “book”, entre satisfecha e intrigada. Quizás vuelva a pensar en ello cuando se haya probado veinte modelitos…

  8. NIEBLA

    Se ha visto atrapada en mitad de la espesa niebla sin esperarlo, llegando de una forma silenciosa, a traición, envolviéndolo todo.

    Le resulta imposible avanzar. Siente que algo inmoviliza sus brazos y sus piernas.

    Lo nota alrededor de su cuello oprimiendo su garganta.

    No puede gritar y le cuesta respirar.

    Sabe que no tiene escapatoria y lucha por sobrevivir.

    Cuando despierta de la anestesia, sabe que ha ganado la batalla.

  9. RENACER

    El ruido era ensordecedor. No sabía si se atrevería a acercarse a la barandilla y mirar hacia el abismo.

    Se arropó con su anorak cubriendo con el gorro sus cabellos y echó a andar.

    Cuando pasó junto a la espectacular catarata, el agua la empapó por completo.

    Miró hacia arriba mientras gritaba de emoción y se sintió renacer.

  10. Camino

    Pavor, es lo único que puedo sentir al recordar lo vivido. Miles de personas huyen de su hogar, ateridas de frío, aterradas de miedo. Nadie quiere dejar su tierra pero la elección es simple: muerte en casa o muerte por el camino. La segunda elección tiene un porcentaje de supervivencia, por eso lo cogen. Hay gente que ha decidido morir junto con sus pertenencias, otros comienzan un trayecto a lo desconocido. Una imagen me sobrecogió especialmente. No era una criatura, a los pequeños ya no soy capaz de mirarlos, demasiado dolor concentrado en un cuerpo tan frágil. Era una mujer sedienta, intentando atrapar las pocas gotas de lluvia que caían. Como si esas pequeñas gotas pudieran calmar su sed.

    Han pasado varios meses de aquello, todavía sueño que me acerco a ella y le ofrezco agua, agua que en realidad aquel día no llevaba. No volví a saber de ella, aunque no he sido capaz de olvidarla.

    Camino

    Adoro esta instantánea, por fin llegamos a nuestro destino. Después de tantos días de risas, cánticos, albergues, charlas con los lugareños, alguna dolorosa y horrenda ampolla en los pies… Por fin llegábamos a Santiago a cumplir nuestras promesas. Cada uno tenía la suya. Alba lloraba de la emoción mientras intentaba atrapar las gotas de lluvia que mojaban nuestro rostro, como si esas gotas fueran agua bendita cayendo en la Plaza del Obradoiro. Refrescando a los miles de peregrinos que junto a nosotros habían culminado con éxito el camino. Jamás olvidaré esta imagen y tantas otras que quedarán guardadas en mi corazón para siempre.

  11. Carnaval
    −Ya te dije que lo íbamos a pasar muy bien en el Carnaval de Ourense.
    −Sí, pero podías haberme avisado de que, con la harina, tiraban hormigas rabiosas.

    Castigo
    −¡Ya está bien! Te advertí de que como no dejaras de decir palabrotas te lavaría la lengua con jabón. Lástima que no tengamos agua.

  12. Borrasca

    Cuando el cielo se encapota de nubes negras, Julia sale de casa en busca de un claro en el bosque. Alza las manos al aire y sus ojos se pierden en la nada. Me imagino que sus bisbiseos formaran parte de unas plegarias imposibles y dementes. Como si existiese un Dios magnánimo que pudiera escucharlas, como si la felicidad fuese a regresar a nuestras vidas. No hay Esperanza.

    Arco iris

    Cuando el cielo se encapota de nubes negras, llega mi oportunidad. Salgo de casa en busca de un claro en el bosque. Mido mis pasos para que pueda verme, para que se anime a seguirme. Siempre lo hace. Alzo las manos al aire y le ruego a Dios, a los ángeles, a la Virgen de la Cueva, al hombre del tiempo o cualquiera que pueda ayudarme para que abra el grifo de la lluvia. Solo así, cuando me empapo de agua bendita, él reacciona. Se olvida de que es padre huérfano y repara en mí rescatándome. Hay Esperanza.

  13. EL GRITO
    Ahogada en la más intensa soledad,
    presa de un grito desesperado,
    que nunca pude gritar,
    harta de la hipocresía “in crescendo” a cada paso que avanzo,
    con palabras asesinadas antes de salir de mi garganta
    con un eco nunca escuchado de un grito desesperado,
    mudo, silente y ahogado…… Marginación.
    Yolanda Jiménez.

  14. ÍDOLO DE MASAS
    La densa niebla, impidió que se disputase la final en Manchester. La inmensa masa, después de una tarde cervecera, confundía el tocino con la velocidad y regresaban cabreados a sus casas. Solo una persona celebraba que el partido se aplazase para la próxima semana. Le importaba un pimiento que fuera liga de campeones o de champiñones, coger de nuevo el avión, o la paliza en autobús; eso sí, para ella no ver a Beckham, por lesión de última hora, era como comer una pizza sin queso.

  15. LÁGRIMAS DE LLUVIA

    Tras esa niebla que escondía el cielo, vino una lluvia intensa, después el granizo, la nieve, la escarcha, el rocío…Toda la fuerza de la naturaleza solo para poder aliviar la sed de aquel niño, de grandes ojos, que no paraban de llora.

    DIGESTIÓN DE VIDA

    Abrió la boca y la llenó de aire y lluvia. Cerró los ojos y empujó con su lengua esa bola húmeda y fría contra el paladar y luego hacia la faringe. Sintió unas contracciones en el esófago y como caía en un vuelo libre hasta el estómago. Bebió un vaso de agua con unas gotitas de cianuro que fueron abrasando su garganta; confiaba en que aquello le ayudaría a terminar con esa digestión tan pesada que era su vida y con todos los jugos de mentira que hasta ahora había digerido.

  16. Aqui dentro….
    Cuantos dias llevo callada, cuantos esperando que llegues, cuantos cerrando la boca para que no te congeles. Ahora que estas llegando mis pulmones te repelen, saltan en mi pecho roto, para poder vomitar este llanto que me hiere.
    Aqui fuera….
    En tus ojos puedo ver que no te vas todavía, en tus manos el deseo que se acrecienta por días, y mi pecho ya no puede contener más alegría, y me garganta se rompe y mis cuerdas solo vibran. Quédate conmigo siempre para gritar cada día

  17. Azabe, la ciudad de la niebla
    La ciudad de Azabe está siempre cubierta por la niebla. Los de Beuda, en la que brilla un sol eterno, se burlan de sus vecinos. Dicen que ni siquiera se molestan en pintar sus casas, porque sería una pérdida de tiempo y de dinero: sólo la niebla podría disfrutar del color de las fachadas. Sin embargo, los azabíes están acostumbrados desde niños a vivir en la niebla. Conocen los pasos que hay entre sus casas y el mercado, las tabernas, cualquier lugar al que necesiten ir. Siempre están contando. Si por casualidad se cruzan con un conocido, no le saludan, pues perderían la cuenta.
    A veces, se oye el llanto de un niño. Todos saben lo que ha sucedido: ha perdido la cuenta y no sabe llegar al colegio o regresar a casa. Los guardias urbanos lo llevan a la Casa del Consejo para que sus padres lo recojan. Estos accidentes, empero, son infrecuentes.
    Cuando los de Azabe, pese al odio que sienten por los beudíes, van a esta soleada ciudad, siguen contando los pasos. Aunque no sea necesario. Saben que hay dos mil trescientos pasos entre la estación de autobuses y el centro comercial, cinco mil cuarenta y tres pasos entre la estación y el mercadillo. Cuentan los pasos por la fuerza de la costumbre.

  18. Bramando a la bruma

    El grito de guerra
    pare las miradas injustas,
    de asco y asombro.
    El chillido aviva
    los sentidos atrofiados
    y da voz a los silenciados.
    El clamor te hace vibrar,
    disipando la niebla
    que cubre tu conciencia.
    El alarido estridente
    recorre tus vertebras desnudas
    y se introduce en tu interior.
    El aullido de amazona
    señala el camino,
    el nuevo despertar.

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