Viernes creativo: escribe una historia

Viajar solo, acompañado, caminar, conducir, moverse, encontrar el camino, perderlo. ¿Qué historias os inspira esta imagen de Laura Austin?

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Laura Austin

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13 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Viajes

    Hay lugares que nos esperan, que nos llaman desde lejos. Hablan de nostalgias próximas. Nos dicen “tú ya has estado aquí, aunque aún no te acuerdas”.

  2. Contigo me siento transportada al más allá. Tú me rodeas de misteriosos rincones. Acercas la lejanía con solo pasar un dedo. Los paisajes ya no son un secreto para mí, gracias a tus enseñanzas. Imágenes sugerentes te pueblan y me pueblan a mí. ¡Qué más puedo pedir!
    Deseo con todas mis fuerzas que no se rompan tus páginas de ilusión y misterio, querida guía de viajes. Sin ti, estaría clavada en la tierra y mi vida sería un sinsentido. Desde que te conozco, el Mundo es mi espacio cotidiano, que conozco ya mejor que mi cuerpo. Sigue haciéndome volar, por favor. La vida es demasiado necia y estéril si me falta tu apoyo. Gracias por ser como eres.

  3. AHORA PIDEN TU CABEZA

    El señor Walt Disney ( En lo sucesivo nos referiremos a él como Walt, a secas, como si tuviésemos cierta complicidad entre nosotros, como si hubiésemos ido al mismo instituto) Walt, decía, nos enseñó lógica elemental a través de los dibujos animados. Para él, después de unos pies siempre van unas piernas, luego el tronco, de cuyos extremos superiores se extienden sendos brazos a ambos lados (valga la redundancia) y finalmente, sobre el tronco, se asienta la cabeza. Pues no necesariamente, ya te lo adelanto. Lo que nunca nos dijo Walt es que, a veces, después de unos pies está la nada, la ausencia, y si no, observa. Al propietario de ese par de botas que aparecen en la fotografía, le han amputado el cuerpo de tobillos para arriba: un ajuste de cuentas en toda regla. Y mira que se lo advirtieron: “Ahora piden tu cabeza”. Pero los que seguimos creyendo en Walt preferimos pensar que el propietario de esas botas se va a echar a andar en cuanto despierte de la siesta ¿Por qué no? También nos parecía imposible que un elefante volase batiendo las orejas y ahí tienes a Dumbo, planeando, sin complejos.

  4. La mala suerte

    Aquel 5 de mayo, era el día de su 15 cumpleaños y tumbada en medio de la carretera, “un sitio tan bueno como cualquier otro”, se puso a reflexionar acerca de la mala suerte que asolaba a su familia materna desde hacía generaciones y que provocaba que todos murieran demasiado jóvenes: “La abuela, atropellada por un avión mientras hacía pis en la pista de aterrizaje del puente aéreo, con solo 16 años aquel 6 de junio. El tito, con 14, arrollado por un tren mientras se echaba la siesta en las vías del Talgo el 4 de abril. Mamá, aplastada con 17 años, por una multitud mientras jugaba a la Gameboy en la calle estafeta, aquel 7 de julio”…

  5. Doble línea, continúa.
    Continúa tu camino, te dije, y me respondiste con unas piernas cruzadas sobre la doble línea de la carretera de nuestra vida. Sigue tú con la tuya, me susurraste, ya que te da tanto miedo adelantar sin intermitentes; ya que – me decías-, aún viendo el horizonte despejado y límpido, no te atreves a invadir mi carril. Y me manejé con la tranquilidad de saber que mi destino estaba prefijado, y manejé con la rabia de ser tan cobarde. Continué por la carretera prefijada y dejé que los caminos sin asfaltar se alejaran de mi vida.

  6. ¿QUE MÁS ME PUEDE PASAR?

    Esto es el colmo, mi novia me la pega con mi mejor amigo, el banco quiere quitarme la casa, en el trabajo me han dicho que después de las vacaciones no vuelva y ahora encima cuando ya me quedaban pocos kilómetros para llegar al apartamento de la playa me han hecho parar de repente. Además acabo de descubrir que también tendré que ir al dentista ya que no sé cómo me falta un diente de la boca.
    Solo hay una cosa que no entiendo, porqué el guardia civil cuando me ha visto me ha tapado con una especie de trapo brillante desde la cabeza hasta las pantorrillas y me ha dejado tirado aquí en medio de la carretera.

  7. El sheriff

    En Kigman, Arizona, el verano no se inicia hasta que Jack Webster lo decide y la primavera —y a veces el invierno— se extiende mucho más allá del calendario. Sin ir más lejos, hace tres años que las piscinas plegables, los granizados de limón o las camisetas de tirantes no ven la luz del sol y los muñecos de nieve parecen burlarse de nosotros cuando salimos al jardín. Por eso mantenemos abierta la búsqueda de Lucinda Rose, la esposa de Jack, que se fugó con un motorista de la ruta 66. Aquí adjuntamos la fotografía de sus piernas, la única que conservamos de ella correspondiente al último verano que hemos vivido. Toda ayuda será poca, el porvenir de nuestros hijos está en juego.

  8. PREMONICIÓN

    A James le encantaba hacerme fotos, siempre en sitios inverosímiles. Para esta foto, aprovechó que el chofer del autobús se detuvo a repostar y me plantó en medio de la carretera, encima de la línea doble continua, “on the middle of the road” como decía. De esta época de giras por todo el país tengo un montón de fotos, pero en ninguna de ellas se me ve la cara, fotografiaba mis piernas, mis manos, mi melena, pero nunca mi rostro. Cuando el tráiler, saltándose el stop, nos embistió, James se llevó la peor parte, murió en el acto. Los demás componentes del grupo “The girl and the three boys” se recuperaron poco a poco de las heridas ocasionadas. Yo también tuve suerte, aunque siempre llevo gafas oscuras y un foulard para disimular las múltiples cicatrices que me han quedado

  9. Cambio de rumbo

    Serás desgraciado y malnacido. Dejarme en medio de la nada para darme una lección. Una lección de qué, estúpido ignorante e inepto sexual. ¿Qué pensabas? ¿Qué saldría corriendo detrás? ¿Suplicando que no me dejaras? Desconozco el tipo de enajenación mental que me ha hecho quererte. Menos mal que se ha pasado en el momento justo que has pisado el acelerador y me ha dejado tirada. Volverás a buscarme, pero esta vez no me encontrarás.

    —Perdona, estás en el medio de la calzada y es peligroso. ¿Te llevo algún sitio?
    “¡Ja! Está tremendo. Activada voz sensual en 3, 2, 1…” —Hola, pues ahora que lo dices, me vendría muy bien. ¿Dónde vas?
    —Dónde me lleve el destino.
    —Un lugar perfecto…

  10. Imagen: Laura Austin
    Y VIVIERON PONIÉNDOSE LAS BOTAS
    Caminaron a sus anchas —dando bandazos por el asfalto— en un distendido soliloquio que duraba ya demasiado. Traspasaron la delgada línea amarilla —frontera natural que te sitúa en el centro de los extremos, y que produce desequilibrios sobre la cuerda floja— que separa ambos lados de la carretera: el norte del sur, el bien del mal, el jedi del jeta, la izquierda de la derecha más radical, Jordi Évole de Kiko Rivera…. Inauguraron mausoleos y museos de las artes y las ciencias vivientes, esculturas en rotondas y fuentes de agua manantial, proyectos lúdicos de casinos para blancos con el humo bien arriba, con extractor de dinero negro y exposiciones culturales del vino —ay el vino, cómo me gusta, ¡viva el vino!, decían—;… Establecieron la Ruta 69 como vía sin peaje, y con traductoras de rumano; inauguraron nuevas estaciones de trenes de alta velocidad— en zonas áridas, de gentes sin don—, para el paso diario, de un “AVE” nocturno; inauguraron aeropuertos, estampando botellas de champagne, al aire —para posarse en la tele—, contra moscas voladoras;… y, atándose los cordones en el banco de acusados —instantes previos al juicio—, vivieron sentados, mientras —morados— se ponían las botas.

  11. GRITO EN SILENCIO

    A gritos me metió en el coche, sin dar tiempo a que mis piernas terminaran de entrar para golpearlas con la puerta una vez más. Lo conocía bien, se ponía como loco. Las patadas, bofetadas y puñetazos se mezclaban con insultos -Puta, calla, puta-
    Arrancó el coche y aceleró haciendo chirriar las ruedas, igual que lo hacían mis dientes. El motor rugía sincronizado a sus disparatadas palabras. Nunca me había llevado por esa ruta.
    Las curvas se mostraban muy cerradas y las rectas invitaban a intensificar la velocidad. Quizá debimos apartarnos de la carretera, pero mis ojos hinchados eran incapaces de ver con claridad. Solo percibía estrechas vías al límite de barrancos.
    Cada kilómetro apartaba su vista de la calzada para agraviarme de nuevo.

    Él no lo vio, estaba demasiado alterado, giró donde pensaba que había un desvió y el coche se precipitó al vacío. Yo lo intuí, pero callé, callé como una puta.

  12. ………(Cómo cuesta atreVerse)

    “Toma de tierra.”

    Imagino que no te echarás atrás, y yo sencillamente paso de adelantar una sola bota más, a lo largo de esta lengua de esperanza alquitranada.
    Acabo de perderme de vista en ti y empiezo a sentir el estado de existencia, burbujeando en los tobillos .
    Nada se interpone entre tu ausencia y mis miedos, «nada» es = a estas líneas paralelas de un color amarillento, de imitacion al sol,
    como tú!!! una cansina rayadareproducción, como yo..
    Atra(B)esando todos estos días y sus noches de acumulada rancietud, el cuerpo que jadea justo debajo de este calor, me pide permanecer sin miedo a morir, disecada, desertizada, absorbida. Y no me moveré de este empichado final, interminable the end….
    así es nuestra historia de amor, acabando todo el tiempo del mundo, en paralelos continuos, tu fin y mi fin.

    Atrapada en esta sensación de parálisis libertad……
    Paralela(siente) feliz
    Paralela(mente) feliz

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