Viernes creativo: escribe una historia

Este viernes, con motivo del Día del Libro os voy a hacer una propuesta para llenar una biblioteca con vuestros microrrelatos jíbaros.

Se trata de añadir volúmenes al Proyecto Celsius. Escoger una gran obra de la literatura universal y escribir un microrrelato con la premisa de “extraer lo esencial y volverla a redactar desde la perspectiva de la brevedad”. Para ello tendréis en cuenta estos factores:

– Todo autor quiere decirnos algo cuando escribe. Esa intención ya está plasmada en su obra. El microrrelatista tendrá que captar esa intención y desarrollarla como si fuera el autor, pero dentro del género del microrrelato.

– Cuando termina la destilación de la obra, al lector le debe quedar la misma sensación que si hubierta leído la novela de la que deriva.

– Habrá que empezar y acabar el microrrelato con las mismas palabras con las que lo hizo el autor original. Es un vínculo de por vida que unirá a ambas creaciones.

No hay que pretender resumir las grandes obras, todo lo contrario. Su intención es la de mostrar en un bocado lo que sería un plato entero, es decir, haciendo un símil culinario, sería hacer una tapa de un plato, conseguir que, a través de nuestro pequeño manjar, el lector quiera empacharse del original.

– No podemos coger aforismos o frases hechas para condensar el mensaje, no, hay que desarrollar, con las técnicas del microrrelato, lo que sucede en el original.

– Hay que ir a lo esencial e intentar que el sabor de lo presentado no se resienta.

– No debemos olvidar qué es un microrrelato, ya que el resultado será valorado acorde a las reglas que definen este género literario.

– Por último, lo lógico sería empezar por los autores clásicos, aquellos que están asentados en el imaginario popular y luego, poco a poco, ir ampliando la nómina a toda aquella novela a la que queramos alambicar para dejarla fija en la Biblioteca Celsius.

Así que no olvides todas estas cuestiones, jibariza ese clásico que tanto ha supuesto para ti y envíalo aquí donde encontrará su hueco entre otros como él.

Os recomiendo echar una ojeada a la biblioteca que ya está desarrollada para no repetir y llenar la Biblioteca Celsius de ejemplares.

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11 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Frankenstein o el moderno Prometeo, Mary Shelley.

    Te alegrarás de saber que el experimento ha aprendido a hablar, aunque haya sido tan sólo para venir a reclamarme una compañera, que repita la aberración que cometí al crearle a él, que aplaque su soledad reincidiendo en mi pecado. Me ofrece paz a la vez que me amenaza. Me asegura tener adentro una cantidad inimaginable de amor y rabia en igual intensidad. Me promete que si no puede satisfacer el uno, dará rienda suelta a la otra. Y yo le he engañado. Rompí, en el último momento, mi palabra de obsequiarle con una nueva Eva. La criatura, en cambio, ha cumplido la suya derramando sangre. La de mi mejor amigo, primero, y la de mi prometida, la bellísima Elithabeth, en mi noche de bodas, después. Ahora navego en su busca para degustar el plato frío que él ya saboreó. Tras de mí, persiguiendo mis pasos, en un navío que presumo más veloz, creo distinguir la silueta afilada de la oscuridad.

  2. Le temps perdu

    Durante mucho tiempo me acosté temprano. Pasaron después los días, la familia,los años, las guerras, la amistad, y el amor profundo y obsesivo. Un tiempo largo de reflexión y vida, aparentemente perdido, pero que recobré con la promesa de que si podía disponer del mismo todavía más para realizar mi obra, no dejaría de describir en primer lugar a los hombres como ocupantes de un lugar tan considerable, junto al -tan limitado-que les está reservado en el espacio, un lugar, al contrario, prolongado sin medida, ya que tocan simultáneamente,épocas tan distantes, entre las cuáles tantos días han ido a situarse…en el tiempo.

  3. Lazarillo de Tormes

    “Pues sepa vuestra merced, ante todas las cosas, que a mí llaman Lazarillo de Tormes”. Quizás no hayáis oído hablar de mis andanzas o, tal vez, no deseéis que os robe vuestro precioso tiempo. Solo os diré que soy pícaro, a mucha honra, y algún día tendré fortuna y prebendas, esas que ahora se me niegan.

    Mi amo ciego fue un desagradecido y no supo valorar mis grandes virtudes. Desde niño he tenido que agudizar bien el ingenio. Aficionéme al buen vino y ya no puedo vivir sin catarlo, para deleitarme en él.

    Otros amos he tenido: un escudero, un fraile que pronto quedó en el recuerdo, un buldero y hasta un alguacil, aunque este último era compañía poco recomendable para un mozo ejemplar como yo, por lo que me alejé pronto de su compañía.
    Pero no quiero cansaros con mi plática. “De lo que aquí adelante me sucediese avisaré a vuestra merced”.

  4. La Regenta
    La heroica ciudad dormía la siesta y se atenuaba el rumor de dimes y diretes que durante toda la mañana habían volado desde el Casino a la Catedral, del palacio de Vegallana a la plaza del Pan, de la Encimada al Espolón: que si la hermosa mujer del Regente de la Audiencia había amanecido en brazos de un don Juan apolillado; que si uno de los canónigos estaba más celoso que el propio marido; que si el viejo cornudo había retado a duelo al seductor; que si este había huido como un gallina tras darle muerte a aquel…

    A oscuras en su alcoba Anita, aquella niña que leía historias de amor con final feliz, la que vendieron como si fuera una res al mejor postor, la que abandonó el amor divino por el humano, lloraba su soledad. Aquel que ella creyó su príncipe no había dejado entre sus manos más que el tacto viscoso y frío de un sapo.

  5. Martín Fierro, por Luciano Doti

    —Aquí me pongo a cantar, al compás de la vigüela –dijo el gaucho Martín Fierro.
    Su canto era una payada al ritmo de la milonga surera, que iba relatando cada una de las miserias a la que estaban sometidos los hombres de su clase.
    A muchas personas no les gustó lo que oían ni lo que el gaucho era y comenzaron a perseguirlo. Terminó huyendo al desierto, esa enorme pampa entonces habitada por indios.
    Un día, el gaucho regresó y se habló de la vuelta de Martín Fierro. En un primer momento, sus antiguos enemigos quisieron retomar su duelo contra él, pero ahora Fierro era dueño de cierta capacidad de reflexión, el tiempo pasado en el desierto no había sido en vano.
    Volvió a cantar y sentenció:
    —Si canto de este modo, por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno, sino para bien de todos.

    Basado en “Martín Fierro” de José Hernández

  6. DONDE SE CUENTA LO QUE LE SUCEDIÓ A DON QUIJOTE, YENDO A VER SU SEÑORA DULCINEA
    𝕰𝖓 𝖚𝖓 𝖑𝖚𝖌𝖆𝖗 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝕸𝖆𝖓𝖈𝖍𝖆…
    —Bienvenido seáis Don Alfonso Quijano ¿Qué tal por los campos de Castilla?
    ¡Ufff! Quitaos por Dios la armadura que debajo de ese peto oléis a perro. Y acercaros después al corredor porticado que dispondré de un arrimadero para vuestro descanso, mientras, avisaré a los músicos que toquen la chirimía, el laúd y la vihuela para vos.

    —¡Ay princesa y señora universal del Toboso! mi Dulcinea, si vos tuvierais las ganas mías de estrujaros, no sería menester quitarme la armadura, ni os atufaría la peste acumulada en el camino.Vuestra merced ha de saber que he atravesado un mar dorado de trigo, que he luchado contra aspas de veleros gigantes como molinos, que sentado en la albarda de Rocinante, perdí los estribos más de una vez y estoy deslomado. Vengo tan roto que, si no llega a ser por el morrión y el espaldar que me protegen, no hubiera podido llegar para veros.
    Acérqueme por Dios señora, el botijo de agua, que vengo seco, con bota vacía desde Quintanar de la Orden.

    __ He dicho, Don Alfonso, que os despojéis de la armadura. Hay agua en el aljibe, para beber y para asearos.

    __ ¡Oh doncella exigente! ¡Agora me libre Dios del diablo! lo que vuestra merced mande con tal de faceros contenta si después podemos vernos, frente a frente, para fablar de las buenas nuevas que traigo para vos.

    Leyendo el Quijote me doy cuenta que los tiempos no han cambiado nada. Cuando llego del taller, mugriento y sudado, mi mujer recoge mi mono como si estuviera apestado, no me mete a mí en la lavadora de puro milagro, pero me envía sin contemplaciones a la ducha…𝖘𝖎𝖓 𝖉𝖚𝖉𝖆 𝖆𝖑𝖌𝖚𝖓𝖆. 𝖁𝖆𝖑𝖊.
    𝕱𝖎𝖓.

  7. Basado en el: “El lugar de un hombre” de Ramón J. Sender
    En los campos comenzaba la primavera y se veían en las eras silenciosas las primeras amapolas de flamígeros pétalos, las negras golondrinas se afanaban en adecentar sus recamados nidos de barro, la brisa mecía con sosiego las frondosas ramas de las carrascas, dibujando olas lentas de verdemar en el horizonte que rompían en el ribazo. El hombre se levantaba un día más al amanecer con su antifaz carnavalesco de verdugo, canturreando el estribillo de que siempre pagan justos por pecadores, es la ley del mundo al revés, mofándose de las personas de buen corazón, con ese despotismo corrupto tras la mirada inocente; pero allí persistía la persona noble ofreciendo la otra mejilla, sabiendo que la única mano que le echarán será a la cerviz. Aun así gritó una vez más: ¡Viva las personas de corazón noble, sé como se debe ser!
    Ya ahíto de la pantomima surrealista, un día me fui.

    j. mariano seral

  8. LA METAMORFOSIS

    “Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.” Tras el estupor inicial de verse reducido a esta condición y de soportar durante meses el rechazo y la incomodidad de su familia, Gregorio tuvo que admitir que su realidad física no era sino el reflejo del ninguneo del que había sido objeto durante años.

    Por la inercia del hábito de sobrevivir, aceptó alimentarse de las sobras que, tan caritativamente, su hermana depositaba cada día en el rincón más sucio del cuarto. Con estoicismo, escuchaba los suspiros de la madre y las quejas del padre sobre el futuro de la familia ahora que, como insecto, no aportaba el sueldo acostumbrado. Su compasión llegó al límite la noche en que oyó a Grete clamar al cielo por la injusticia de tener que soportar esta situación, mientras su padre trataba de consolarla y la madre lloraba medio ahogada por un acceso de tos. Fue entonces cuando decidió, en su acto más lúcido, que había llegado el momento de liberarlos.

    Cuando, a la mañana siguiente, la asistenta encontró la carcasa de Gregorio desprovista de cualquier hálito de vida, toda la familia respiró aliviada. Por primera vez en mucho tiempo, acordaron salir todos juntos a dar un paseo, y el señor y la señora Samsa comenzaron a mirar al futuro con optimismo, aún les quedaba una hija que, pese a las preocupaciones de los últimos tiempos, se había desarrollado y convertido en una linda jovencita. “Sin palabras, entendiéndose con la mirada, se dijeron uno a otro que ya iba siendo hora de encontrarle un buen marido.

    Y cuando, al llegar al final del trayecto, la hija se levantó la primera e irguió sus formas juveniles, pareció corroborar los nuevos proyectos y las sanas intenciones de los padres.”

    ©Manoli VF

  9. MADAME BOVARY

    Sabíamos desde siempre que Emma era especial, por eso no nos extrañó que se instalase en un universo de quimeras y delirios. Intentó escapar de una realidad insulsa y tétrica cambiando de apellido, pero no fue suficiente y su audacia la llevó a un punto donde el jaque mate a la reina era la única jugada posible. Desahauciada de su mundo de fantasía, se entregó al auxilio de un puñado de arsénico. No reparó en quién se haría cargo de la niña que era sangre de su sangre, ni en quién ni cómo contaría su historia, ni en su honor.

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