Viernes creativo: escribe una historia

Algo ha ocurrido aquí, en esta fotografía de Icy and sot. Os invito a contarlo.

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«Nature’s Reflection», Icy and sot

Te invito a dejar tu historia en un comentario en esta entrada, en facebook, en google+, en twitter, en tu blog o donde quieras, el asunto es escribir.

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24 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Corre, acércate un poco más… ¡Ahí está! Es alucinante. Desde mi ventana, yo ví cómo se arrancaba un trozo de cielo y se caía al césped. Parece increíble, pero es cierto. Y ahora que estamos aquí, aún me sorprende más que tenga la silueta de una mujer. ¿Acaso fue a reclamar algo allá arriba y, al no querer soltarla, se desgajó con brusquedad, llevándose adqueridas algunas nubes y azul?
    Tenemos un enorme problema, Jorge: ¿cómo hacemos para devolverla a su sitio?

  2. La pasada noche, tirado en el charco en el que te habías caído, más borracho que sereno, volviendo de la fiesta escuchaste el terco y lejano tintineo de lo que te parecieron unas esquilas y un rumor de jaculatorias, acercándose. Tu temor pronto dio paso al terror. Ahora eres tú el que, sosteniendo una gran cruz, guía las huestes en busca de otro inocente al que dejársela y así poder encontrarte, al fin, con el dulce abrazo de la muerte.
    Mientras se hace de otra vez de noche, tu alma espera.

  3. SUEÑOS CUMPLIDOS ALIÑADOS CON RECUERDOS Siempre había querido volar lejos, mezclarse con las nubes. Y por fin hizo realidad sus sueños. Subió alto, muy alto, tanto que cuando se dió cuenta de que había llegado a la Estación Espacial Internacional. Saludó con la mano a los astronautas que la miraban asombrados desde la escotilla y se dejó caer. En su camino llevó de recuerdo una pizca de materia oscura y unos retazos de algodonosas nubes antes de fundirse para siempre con la Madre Tierra.

  4. GÉNESIS

    Dicen que todas las cosas tienen un porqué, sólo que, a veces, este porqué no importa o no se quiere saber. Elisa era agua contenida que un día se desbordó. Lloraba tanto por dentro que su cuerpo fue perdiendo carne, hasta que toda su densidad fue agua. Solía tumbarse en la pradera y mirar el cielo durante horas, y allí se quedó impresa la huella líquida de su cuerpo, un cuerpo que regresó al origen de la vida: lágrimas que se vuelven cauce del que nacerán plantas que echarán flor.

    ©MVF

  5. Saúl y el cielo

    —Toda la gente que vive por aquí conoce la historia de Saúl, es raro que no te la haya contado nadie.

    Así empieza esta historia, como podría empezar cualquier otra, con un diálogo. Alguien te ofrece las migajas de un buen suceso. Normalmente perturbador que hace que despierte en tu interior un deseo irrefrenable de saber. Necesitaba conocer la historia del pequeño Saúl.
    Tuve la suerte de encontrar infinidad de vecinos dispuestos a contármela. Saúl era un niño alegre de siete años que tuvo que despedirse de su madre para siempre. Ningún niño debería pasar por algo así. Perdió su esencia, durante algún tiempo vagó por las calles envuelto por un manto de desolación y rabia. Cuentan los vecinos que parecía un pequeño demonio vengándose por su infortunio. Destrozaba todo a su pequeño paso.

    Un día desapareció sin más. Podría usar la manida expresión de sin dejar rastro, pero en este caso sería una falacia. Apareció en la parcela de su abuelo, la silueta de Saúl llena de cielo. Como lo oyen, llena de cielo azul y nubes blancas. Un cielo infinito. Como imaginarán no lo creí y acudí a verlo con mis propios ojos.

    Cuentan los vecinos que la madre horrorizada por las maldades del pequeño se lo llevó, dejando en su memoria el recuerdo de su cuerpo menudo lleno cielo. Haciéndonos comprender que siempre fue un niño bueno.

  6. Seres de lluvia

    Los Nucnur aparecen en los prados después de las grandes tormentas. Nadie los espera a esas horas tempestivas y por eso se quedan quietos, miran el cielo y lloran nubes. A veces ríen pájaros o cantan mariposas, todo depende de la estación del año. Es todo impredecible, porque tampoco vienen siempre y quizá sean, igual que ellos piensan de nosotros, solo una leyenda.

  7. Toda su vida creyó ser diferente, innovador, transgresor. Lógicamente, no le creímos. Más bien pensamos que el tiempo se le deshacía entre las manos mientras soñaba con imposibles. Se tumbaba en la hierba y decía que tocaba las nubes con las yemas de los dedos. Que tenía que lograr alcanzar el cielo. Que había muchas manera de lograrlo. Nos reímos de él, faltaría más.
    Y allí, tumbado sobre el verde, lo dejamos, cansados de escuchar sus tonterías. Ahora, cuando vemos la huella de sus sueños, no sabemos dónde mirar. Si hacia arriba o hacia abajo, al abismo de lo imposible.

    http://lalbosa.blogspot.com.es/2017/06/para-el-viernes-creativo-distintas.html

  8. Para mi fiel Sully
    Podría figurarme que correteas por el césped como has hecho tantas veces, feliz después de un buen baño. Con ese pelo rizado y encrespado que se te ponía cuando salías del agua. Podría pensar que en cualquier momento vas a venir a que te ponga la cadena para salir de paseo. Pero a quién quiero engañar. Hoy, mi buen Sully te has marchado para siempre. Estabas en el peor momento en el sitio equivocado. Ese coche…

  9. Cuando los alienígenas regresaron a su cielo dejaron una huella indeleble en el prado donde la nave había aterrizado. Unos días más tarde apareció en ella la silueta celeste de Martín, el único que decidió acompañarlos.

    • Cuando los alienígenas regresaron a su cielo dejaron una huella indeleble en el prado donde la nave había aterrizado. Unos días más tarde apareció en ella la silueta celeste de Martín, el único que decidió acompañarlos.

  10. Paranormal

    Diego hablaba mucho de cosas extrañas. Lo paranormal le había colonizado la mayor parte de sus ideas. No dedicaba casi nada de su cerebro a otros temas. Se había convertido en un muchacho raro.
    A todos nos gustaba internarnos en la vegetación del campo cercano a las casas. Perdernos en esa espesura verde y escuchar los sonidos de la naturaleza. A él solía sucederle lo mismo, hasta que cambió; pasaba todo el día y parte de la noche mirando al cielo.
    Una tarde, como tantas otras, fuimos a ese campo cercano. Diego nos acompañaba, aunque muy ensimismado. Al llegar, dijo que quería quedarse a las puertas de la vegetación, extendido cuan largo era sobre el pasto. No nos sorprendió, ya estábamos acostumbrados a que se cortara solo.
    Nosotros pasamos un rato bastante entretenido inmersos en el verde, y al salir, Diego no estaba. Nos esperaba su silueta tallada en el pasto. En ella se podía ver el cielo, como un reflejo paranormal de arriba ahí abajo.

  11. Justicia rural

    En mitad del camino que baja al pueblo, me topé con un charco de agua limpia con la silueta perfilada de un hombre. Por las formas no podía ser otro más que el señor Abadía, el vendedor de seguros que nos visitaba cada miércoles con insistencia hasta que padre sufrió el accidente con el tractor. Asustada, corrí a casa a contárselo a mamá y en eso apareció padre empapado de arriba abajo, portando un maletín metálico. Solucionado, dijo y nos reunió en el comedor. Como si estuviese pasando revista militar, le preguntó a mamá si se acordaba del señor Abadía, luego a Candela, a Valentín y todos contestaron que no de inmediato. Cuando llegó mi turno, dudé, pues yo sí que lo recordaba, además acababa de ver su silueta de agua en el camino e iba a mencionarlo pero, sentí un pellizco de Candela en el brazo y contesté que no. Entonces, padre retiró su mirada inquisidora de mi cara y pude respirar. Nunca más hemos vuelto a abrir la puerta a desconocidos.

  12. LA EXCELENCIA

    Wallace D. Jr se gana la vida alquilando su silueta. A día de hoy, tiene ganado un merecido prestigio dentro del selecto colectivo de arrendadores de siluetas. A veces realiza trabajos particulares como posar para una fotografía, como vemos aquí, pero el grueso de su actividad se centra en la colaboración con la Policía de New York. Wallace presta su contorno para quedarse dibujado en la escena del crimen, adoptando la posición exacta que mostraba el cadáver cuando fue hallado. Y puede permanecer horas e incluso días sin moverse de su posición. Sin duda, resulta mucho más efectivo y efectista que el habitual dibujo de la silueta pintado con tiza. Pero todos sus trabajos van dirigidos al perfeccionamiento de la técnica para lograr algún día la excelencia de su profesión, a lo máximo que se puede aspirar dentro del gremio: hacer de sombra chinesca.

  13. DESAPARECIDO

    Cuando Sam desapareció mientras jugaba en el bosque, todo el pueblo salió en su búsqueda. Era un día de invierno, de un frío extremo. Las primeras horas eran cruciales. Si caía la noche sin encontrarlo, corría el riesgo de morir por congelación.
    Al llegar las patrullas policiales pudieron ampliar la zona de rastreo, para así, entre todos, revisar el lugar en menos tiempo. Gritaban su nombre, pero nadie respondía. Siguieron hasta agotar el día, alumbrándose con linternas, pero todo resultó infructuoso. Lo intentaron los días posteriores. Sam no apareció. La familia, destrozada, continuó buscando sin descanso, pero sin éxito.
    Llegó la primavera, se fundió la nieve y de nuevo verdeó el campo. En un claro del bosque, encontraron su silueta. En su interior, en lugar de su cuerpo, hallaron un pedazo de cielo azul entre nubes blancas, como de algodón.
    Desde entonces, a su alrededor, nunca más ha vuelto a crecer la hierba.

    Ana, este sustituye al mandado publicado anteriormente. Gracias.

  14. Don Alrevés
    Le llamaban cariñosamente Don Alrevés, por su pertinaz manía de andar al revés. Era una costumbre que adquirió en su infancia, en su origen con la única finalidad de hacer reír a sus compañeros de aulario, con el tiempo le comenzó a agradar caminar hacía atrás, tomándolo por costumbre.
    Don Alrevés, era una persona taciturna y solitaria, hasta la sombra le había abandonado, los domingos al amanecer se refugiaba en la soledad de la campiña, y se recostaba en el florido prado, le complacía meditar durante dilatadas horas, tal era el estado de trance que alcanzaba que terminaba siendo transparente, una silueta de barro contorneaba su figura abstracta que recobraba concreción embebida entre las nubes en algodón en rama y el azul mar.
    Siempre mantuvo que para abrazar el cielo solo era necesario yacer en el campo al alba, cuando pasa la primera nube enigmática que besa la Luna blanca y flirtea con el Sol áureo.
    j. mariano seral

  15. Campo gravitatorio

    Todavía estaba allí. Habían pasado tantos años y sin embargo la maldita silueta seguía allí. Ni siquiera se conservaban las aceras ni aquellas callejuelas estrechas en las que se perdió nuestra niñez. Ni las casas. Ni las escaleras por las que rodó el mendigo. Solo queríamos reírnos un rato, tirar del cordel y verlo caer, escuchar sus insultos desde el suelo, su voz quebrada por el vino de cartón mentando a nuestras madres y correr, reírnos y correr hasta la próxima trastada. Pero no, solo escuchamos sus lamentos, el crujir seco de sus huesos contra el cemento, crac, crac, crac, crac… y el silencio. Un zumbido sordo y eterno que aún permanece. Desbaratamos la trampa y corrimos. Cada uno a su casa, sin hablarnos, sin mirar atrás, y con aquel vacío pegado a los talones. Se cerró la investigación como se desalojó el barrio años después. De la noche a la mañana. Sin pruebas, sin testigos. Muerte por accidente. A quién le importan los pobres. Sin embargo, mientras vivíamos allí, aquel perfil de tiza, aquel contorno acusador parecía señalarnos con el dedo, juntos o por separado, en nuestras correrías por el barrio. Allí, sin saber por qué, volvimos a encontrarnos en la parte de atrás de las nuevas torres, en los jardines que hacían de pantalla a la autovía, alrededor de aquel dibujo con forma de mendigo, de aquella forma seductora que nos atraía irremediablemente hacia el abismo.

  16. EXPEDIENTE X

    ¿Qué opinas, Mulder? ¿Qué crees qué ha ocurrido aquí?
        Absorto, ante lo que estaba contemplando y abstraído, tomando notas, casi no hablaba. Además, desde que lo habían adscrito a trabajos administrativos, había perdido su capacidad de observación.
       Tras hacer una serie de rayas sobre el papel dijo: “Mira, Scully, no sé si ha habido una absorción o una abducción. He observado la inclinación del terreno respecto a la abscisa geométrica solar y todo ello me indica que este caso lo debo clasificar en el grupo de expedientes de máxima ebriedad, sobrepasando los límites de la cogorza absoluta. Este círculo de hierba quemada me ha hecho dudar, pero el olor a absenta y la colilla encontrada, me hacen confirmar que el sujeto en cuestión, tras la ingesta de la cantidad suficiente de alcohol, procedió a encender un cigarrillo y literalmente… se desintegró”. 

  17. CAMPEONATO INTERNACIONAL DE SALTO EN PARACAÍDAS
    Se celebra el Campeonato Internacional de Salto en Paracaídas. Gana el último en tirar de la anilla. Los competidores comparten cualidades: nervios de acero, frialdad, intrepidez, arrojo.
    En segunda posición queda el polaco Julek Piasecki, que abre su paracaídas a ciento cincuenta metros del suelo. Recoge los pies al caer. Perfecto. Piasecki es veterano del GROM, la unidad de élite del ejército polaco, y ha entrenado este salto miles de veces. Recoge su paracaídas y se aleja entre los vítores del público.
    El segundo puesto es para el soldado italiano Francesco Ciardi, que abre su paracaídas a cincuenta metros del suelo. El aterrizaje es complicado: Ciardi, que no ha podido amortiguar la caída, se aleja cojeando del área de aterrizaje. Los médicos tienen que tratarle una luxación en el tobillo.
    El primer puesto lo obtiene el ucraniano Mikola Sirko, del ZSU. Todos esperan que abra su paracaídas, pero no lo hace. Sirko se estrella contra el suelo. No sólo ha ganado, sino que también ha establecido una nueva plusmarca.

  18. LA ETERNA LUCHA.

    De él sólo quedó un charco de agua con la forma de su silueta humana. A la mañana siguiente ya había desaparecido, claro. Nadie llegó a saber nunca que, gracias a su heroica fuerza de voluntad, la humanidad volvió a salvarse. Así debía de ser. Fue otro episodio de la eterna lucha entre el Bien y el Mal. En esta ocasión, como siempre, la lucha tuvo lugar en la tierra, lo cual imponía algunas condiciones a ambos combatientes, como era la obligación de mantener una apariencia humana durante la lucha; de ahí la forma que quedó del charco, por supuesto. Así estaba establecido. Finalmente venció el Bien y el monstruo fue derrotado, hasta la próxima ocasión. ¿El motivo de la lucha?…, no importa. Lo que importa es que él regresó a su hogar, allá en el más allá, donde, con su original forma angelical obtuvo su merecida recompensa.

  19. UTOPÍA

    Las nubes dibujaron un esbozo en la húmeda tierra, sin rasgos distintivos que reconocieran su silueta. Recortaron el césped desemejante a su imagen, perfilaron con magistral delicadeza un contorno y proyectaron en él su insinuante fondo azul.

    La oscuridad se cernía sobre el cielo, la nada engullía cada astro y en un último intento de salvar el mundo, ante la incipiente devastación, saltaron al vacío, hacia ese apunte trazado con la esperanza de un nuevo comienzo en aras de unas ignotas manos que supieran conservar todo lo creado…

  20. Túmbate aquí a mi lado. Déjame que te tome la mano. Observa el infinito. ¿Ves aquella nube? Eso es lo que somos, agua vaporizada en constante cambio. Hoy aquí, mañana quién sabe. Si la gravedad no lo impidiera, flotaríamos en el espacio, a merced de las corrientes solares, moléculas extrañas unidas por puentes de hidrógeno. Agua primigenia, agua de vida. Agua.
    Acuéstate aquí, junto a mí. Sé mi tierra, seré tu agua.

  21. El inspector Olbrecht miraba y volvía a mirar aquel cuerpo encontrado en mitad de la hierba, en el centro mismo de una zona de tierra quemada. Y sacó sus propias conclusiones. Aquel hombre no podía ser otro que el nieto de Pedro, el amigo de la infancia de Heidi, el que se quedó en las montañas cuidando sus ovejas. Sus manos y sus pies lo habían delatado.Un casi imperceptible cruce entre hombre y vaca que en su segunda generación devengó en una raza en teoría superior, pero que no pudo resistir las consecuencias de la descongelación de las nieves hasta entonces perpetuas. Una clara consecuencia del cambio climático, explicó Olbrecht, pensativo. a los jóvenes policías suizos.

  22. La vida sigue igual

    Aturmado y abrudido, con mis pensadidos confunmientos, tacicólico y melanturno, contemplé el casanante impresiomiento de la que fuera mi prodísima querimetida. Estoy totalcido convenmente de que esto no puede causarme ninguna afectamática, ninguna probleción. Ni siquiera una urtísima levicaria. A pesar de todo, mi exismente continuará normaltencia.

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