Viernes creativo: escribe una historia

Esta ha sido una semana triste para el mundo del microrrelato, pues se nos ha ido Javier Ximens, escritor y sobre todo amigo.

Desde aquí queremos hacerle nuestro particular homenaje y hoy os pido que escribáis lo que queráis para él que ocurra “En los Montes de Toledo”, para lo que también podéis usar esa frase literal en vuestro texto.

montes de toledo

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5 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Un señor bajito y calvo me habló de los Montes de Toledo. Yo no sabía qué era eso hasta que el eco de esa cordillera, de las abubillas, chotacabras o picapinos que la pueblan, llegó para embriagarme de historias de pueblo recio castellano-manchego.

    Ese señor calvo y bajito un día se fue. Pero las ensoñaciones de los Montes permanecieron en los sauces, alcornoques o encinas de sus cuentos y se propagaron por todo el orbe, para poder seguir soñando palabras pequeñas, en páginas plenas.

    • Hoy, en los Viernes Creativos de El Bic Naranja, mi cuento es de verdad, como de verdad fueron, son y serán, la voz y las letras de Javier Ximens.

      CUENTOS QUE SON VERDAD Y SUCEDIERON

      Pasaba por allí. Por cosas de la vida me encontré con él e intercambiamos nombres y cuentos. Nos gustaba coser letras sobre el mundo, sobre la hierba verde de los campos. Me contó que sabía que la función era breve, pero me enseñó un lugar en el que siempre le encontraría. Un lugar en el que, al leerle, reviviría para todos. Ese lugar es su casa: Montes de Toledo.

      A Javier Ximens, siempre.

      Manoli Vicente Fernández©

  2. Se habrá imaginado Xavier que ése vehículo a cuerda fue vendido y los ladrones ahora retirados compraron casa en los Montes de Toledo, son gente tranquila y trabajadora, su retiro se vistió de azul metálico.

  3. La mora

    En los Montes de Toledo, había una casa rural habitada por un hombre solitario. Sus hijos, ya mayores, se habían ido a la ciudad, y su esposa no tardó en hacer lo mismo.
    Se desconoce si por obra de su imaginación o de verdad, comenzó a ser visitado por una mujer morena y sensual, que en la intimidad de su alcoba lo hacía gozar como nunca antes en su vida. No la había invitado y no podía siquiera imaginar por dónde ingresaba. Pero allí estaba ella, cada noche, para su completa satisfacción.
    Al tiempo se enteró de que varios siglos atrás, en Toledo, había vivido una mora que era muy requerida por los más influyentes hombres de la Corte, incluido el mismísimo rey de Castilla. Buscó consejo de un parapsicólogo para cerciorarse acerca de si era ella, y éste se lo confirmó.
    Además, el parapsicólogo le ofreció sus servicios para liberar la casa de ese espíritu, al cual llamaba “súcubo”, pero el hombre rehusó. Después de todo, la mora era lo mejor que le había pasado en la vida. Nadie más que ella sabía hacerlo sentir como un rey.

  4. Tierras de promisión (para Javier Ximens: inolvidable, único)
    Qué nos unía a aquella tierra, nunca lo supimos. Pero inventamos excusas que nos permitieron volver siempre que podíamos. Papá se moría por la carne de venado, por su macerado denso y el aroma a Altozano que escapaba de la cocina de cualquiera de los restaurantes de la comarca. Mamá siempre necesitaba un bolso nuevo, o un monedero o una mochila o un cinturón para el día del padre, confeccionados con los cueros que allá curten al viento del sudeste. Miguel encontró a Silvia, una chica de mejillas relucientes que le reía las gracias y que descubría su piel blanca para que la recorriera a capricho, en los atardeceres de los Montes de Toledo. A mí me atrapó el rumor cálido que transcendía a los últimos trigales, el aliento que rodeaba a los pinos y carrascas, las palabras que flotaban hilvanadas en un vaivén de cuentos. Aquella voz animosa y socarrona que susurraba a los milanos mecidos por las brisas de poniente, que compartía confidencias con todas las estatuas que habitan las plazas de los pueblos, que le ponía peinetas a la muerte, despreocupado y feliz, sabedor de la eterna supervivencia del juglar.

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