Viernes creativos: ¿eres asintomático?

Buenos días amigos,

Otro viernes más y el último, por lo menos en territorio español, cumpliendo fases. A partir del lunes pasamos todos al desfase y que Dios nos proteja. He estado leyendo sobre los asintomáticos, a los que he decidido llamar «angeles exterminadores» XD. Espero que si hay algún angel exterm….¡ejem! asintomático en la sala no se ofenda. Yo les he otorgado el poder de ir contagiando por ahí y decidiendo el futuro del resto de mortales, no me negaréis que no se podría hacer una película sobre esto y quedaría de óscar.

Ayer picoteando por ahí me encontré a un artista ucraniano Alexey Kondakov que es una cosa muy loca, realmente impactante y resulta que es perfecto para la propuesta que os traigo.

Como es algo tan especial no he podido decidirme por una imagen en concreto, así que os pongo tres de su colección «Los dioses también van en metro» y así podéis elegir. Espero que os guste y os divierta. ¡Feliz Viernes!

5 pensamientos en “Viernes creativos: ¿eres asintomático?

  1. NO ES UN ÁNGEL
    ¿No es un ángel aquel que me está escrutando
    tras la puerta del último vagón del tren?
    Percibo su implacable mirada
    sobre mi espalda,
    que zahiere y me acongoja.

    No, no es un ángel.
    No como aquellos cuatro que, por la noche,
    permanecían en las esquinitas de mi cama,
    vigilantes, níveos y bondadosos,
    aunque yo no los alcanzase a ver.

    Este ser de ojos inyectados en bilis,
    de presencia inquietante,
    es un espectro maligno. Lo sé.
    Aunque no pronuncie una sílaba.
    Aunque permanezca absolutamente inmóvil.

    Me bajo del tren.
    Este viaje no está resultando placentero.
    Seguiré mi ruta a pie
    y aguardo a que él se quede dentro. Solo.
    Y agonice
    entre catenarias desmembradas
    y carriles muertos.

  2. Nació otra vez. Sus padres, incapaces de pagar un taxi, fueron en metro al hospital. Él no pudo esperar. Nació en la línea 3, entre las estaciones de San Cristóbal y Villaverde Bajo. El lugar, muchos años después, se convertiría en lugar de peregrinaje. Incluso aparecería allí un Templo del Nacimiento. Los peregrinos recorrerían todos los lugares de su breve vida: el lugar de nacimiento, el minúsculo piso de sus padres, el colegio al que fue, el pabellón en el que tantos triunfos cosechó, la esquina donde fue tiroteado.

  3. En quirófano
    Cuando sus miradas se cruzaron, pensó no estar dormido aún.
    ¿Quién era? y no supo recordar.
    Juntos salieron caminando.
    Y el camino era agradable y el mundo parecía sonreír.
    Y el quirófano, estaba vacío, listo para limpiar.

  4. He escribo en mi blog.
    Subí al metro, cuando aún no se había ordenado el uso de mascarilla en este medio de transporte. Tenía que ir a Correos, a trabajar las cuatro horas que mi contrato eventual me pautaba. Los periódicos y otros medios de comunicación seguían comunicando, de día en día, el número de muertos por este virus nuevo, caprichoso y cruel. Los hospitales, al borde el colapso, eran evitados, incluso cuando los ciudadanos tenían síntomas preocupantes.
    Era imposible no fijarme en ella, aguantando a ese hombre, seguramente su hijo, perdida en su dolor y la incógnita de dónde acudir. Nadie parecía darse cuenta de su desamparo. Me ofrecí a sujetar a ese cuerpo inerte, o a pedir ayuda. Ella estaba ausente, en un universo lejano. Cuando contestaron por el aparato, queriendo saber por qué había pulsado el botón de auxilio, sólo se me ocurrió decir que nos había entrado en el vagón un virus enorme de indiferencia.

    Un saludo

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s