Viernes creativo: escribe una historia

Hagamos planes para este puente inspirándonos en esta foto del artista alemán Christian Martin Weiss. ¿Nos cuentas qué se te ocurre?

Hommage ©Christian Martin Weiss

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32 pensamientos en “Viernes creativo: escribe una historia

  1. Café solo

    Me miras nada más, pero yo noto cómo me desabrochas la camisa, botón a botón, con los ojos grises plomizos apoyados en mi cuello, que bajan por el escote y siguen el recorrido hasta mi ombligo. Como si tus labios también, que ligeramente muerdes, hicieran un camino de hormigas por la línea alba y se detuvieran ahí. Y en vez de beber café, me bebieras a mí.
    Se te cae la servilleta y te agachas bajo la mesa y, aunque la recoges enseguida, yo siento como ahora metes tu cabeza bajo mi falda y deslizas mis medias, las braguitas de algodón, y te lo bebes todo. El café, mi deseo, las ganas. Tú solito. Y yo solo puedo mirarte a los ojos, a la lluvia, a la tormenta que desatas. Al incendio que amenaza un bar falto de humo. Si hubiera humo, pienso, no se notaría dónde está el incendio. En tus ojos. El incendio está en tus ojos y en cómo me miras. Nada más.

  2. Soy casi su esclavo, su capricho. Me llama cuando quiere y yo acudo para colmar sus deseos, esos tan íntimos que no se atrevería a confesar a nadie.
    Conmigo, sin embargo, no tiene vergüenza ni reparo. Es capaz de pedirme cualquier cosa, delante, incluso, de su marido.
    Formamos un extraño trío y aunque sólo soy una fantasía, me conformo con saber que en esos momentos, para ella, el único que existe soy yo.

    http://www.pulgacroft.blogspot.com

    • Una pareja de cuatro, ella, él y sus respectivas fantasías, tan importantes para que algunas relaciones funcionen, ¿o no?
      Creo que lo planteas como un trío, porque escribes desde el punto de vista de la fantasía de ella, pero que en cualquier relación, cuatro no son multitud. Jajaja, creo que me estoy metiendo en un jardín. Me gusta Pulga.

      • Mi relato es el pensamiento de la fantasía de ella, el que no es real pero que seguramente para ella lo es más que su propio marido.
        El mundo de las fantasías siempre tan enrevesado jeje.
        Gracias Juancho! 😉

  3. El otro

    ROBERT HABÍA SUFRIDO MUCHO DURANTE SU VIDA: un infarto, un divorcio, la muerte de su fiel Toby o el incendio de la buhardilla que le cobijaba. Un desgraciado con mala estrella. Por eso muchas noches, le cobraba la mitad de la tarifa y otras con un abrazo me sentía bien pagada. Juntos éramos felices y volvíamos a confiar en el futuro con tan solo escuchar las penurias del otro. No hallé nunca un pañuelo con mejor tela que su pecho ni unas palabras tan sedantes como sus consuelos. Pronto, nos convertimos en íntimos, en almas gemelas y sólo follábamos cuando no teníamos nada que decirnos o para descansar la voz. No lo quise, pero le eché en falta como si hubiese perdido un riñón la noche que no acudió a su cita. Desvelada, empecé a encajar piezas. El hombre de los surcos expertos, el del cabello cano, el del bigote reumático llevaba días que no era él. Lloraba sin motivo y tras cincuenta missisipis reía, también sin causa aparente. Ya no me comía los dedos ni me pellizcaba los pezones, ni tan siquiera me escuchaba. Entonces, lo supe: algo le turbaba y me culpé por no haberme dado cuenta para ayudarlo. Tras ese plante, desapareció de la faz de la Tierra y fui olvidándome de su cara, sus palabras, sus caricias, su ombligo hasta sentirme huérfana a mis treinta y cinco años. En aquel tiempo, para mí, la vida se convirtió en un goteo constante de rutina sin sentido y me era indiferente desplazarme en metro, caminar por los alambres de la ciudad o dejarme atropellar como una perra sin dueño. De esa guisa dicen que estuve sumida cuatro largos inviernos, donde ni siquiera el hambre, el frío, las facturas de la luz o las palizas de mi chulo consiguieron rescatarme. Vivía de forma autómata, sin corazón. Y solo cuando narcotizada me disponía a volar desde el puente central y lo reconocí acurrucado, temblando y con los ojos de muerto que le caracterizaban; desperté. Como si fuese una enfermera de guerra, me abalancé sobre él y lo abracé con tanta fuerza, que su calor fue el mío y el mío el suyo. Acurrucado en mi regazo, le canté una nana e incluso le di de mamar para devolverle a la vida. Desde entonces, compartimos cielo, infierno, cartones en cualquier rincón caliente y viajamos siempre a pie, siendo tan desgraciados, que no queremos cambiarnos por nadie. Estamos destinados el uno con el otro y a la inversa.

    • No sé si debo sentirme triste o feliz por qué nuestros protagonistas acaben encontrando acomodo instalados en la desgracia. Sabemos lo caprichoso que resulta el destino, pero me hubiera gustado que esta pareja encontrara su cielo más allá de un catre de cartones. No soy de finales felices, pero me ha enternecido la historia que has montado, Nicolás.

  4. Relapso

    Me pediste un vals y mis ex-sentidos revivieron la penitencia, antes de su condena. Inquisidora corrupta, abstracta salvaje, amante inocente, ex-sedosa mía, ya no cabe el sudor de antaño, ahora es calima. Y abandonamos en el solo de añafil. Escalera perdida. Postrado, enredando tus encantos, laminando tus dedos, retorciendo las caderas. Aguardo el momento que hundas la mirada con la mía, y la morbosa culpa haga el resto.

  5. On line

    Me gusta abrir los ojos y encontrar los tuyos. Cerrar los muslos con fuerza y apresarte dentro. Sentir cómo tu lengua descifra mis más ocultos deseos, cómo me hace vibrar. Saberte mío aunque estes lejos y que, cada maldita noche, te desvanezcas cuando apago el ordenador.

  6. Pobre diablo

    Cada día mudas tu piel de azufre y escamas, y adquieres forma humana. Convertido en maestro, exhalas tu ancestral sabiduría henchida de experiencia, y murmuras que convertirás mi cuerpo virgen en un pecado para los mortales. Modelas así mi ingenio, mi alma y la cadencia de mis pasos. Contemplas, satisfecho, la voluptuosa tentación que es ahora tu discípula.
    Al fin, rendida al placer, dejo sumisa que goces de tu obra.
    Cuando tu lengua bífida prueba mi néctar, ya es demasiado tarde para ti.
    Sonrío, maliciosa.

    • Maquiavélica discípula, vade retro. Me encantan los relatos que hablan de lagartos, de su piel escamosa, de su lengua bífida, no sé por qué, no puedo dejar de sentirme identíficado. Enhorabuena María.

  7. Psique de niño de pecho

    La primera vez que lo hicimos tu deseo me extrañó.
    Tu ruda caricia, la aspereza de tus manos y la succión de tu boca, me deshizo. Y esa mirada profunda y desafiante.
    No reparé en tu aliento de alcohol porque su calor incendió mi pubis.
    Han pasado meses y cada día regresas un poco más al mundo mental de tu pasado.
    Lloras.
    Siempre duermes.
    Balbuceas palabras que no entiendo.
    Qué extraña obsesión esconde tu pulsión sexual que te ha vuelto indefenso. Anclado en tu fijación oral.
    Vas a conseguir que un día de estos te destete.

    • No siempre se entienden las fantasías sexuales por parte del partenaire. Lo mejor es decirlo claramente y buscar alguna alternativa en la que ambos se encuentren agusto y disfruten por igual, si no, como en este micro, la cosa puede acabar mal. Me gusta la visión ácida que le das a este viernes.

  8. Don Perfecto

    Un timbre en la noche. Sobresaltada alargo el brazo para alcanzar el teléfono. Tu voz, al otro lado, suena temblorosa. Sin encender la luz me acerco a la ventana, ahí estás, mojado como un cachorro desvalido. Te indico que pulses para abrir, mientras preparo ropa seca y una toalla.
    Vida ejemplar, casa en la mejor zona de la ciudad, trabajo generosamente remunerado, amigo ideal, divertido, generoso. Ese eres tú, querido mío, el hombre perfecto.
    Mientras vas quitándote la ropa húmeda, observo tus hombros anchos, tu pecho musculoso, tu vientre terso. Voy desnudándome contigo. Sólo yo puedo ayudarte, tan sólo conmigo compartes tu secreto. Es mi piel la que te tranquiliza, mis manos las que te relajan, en noches como esta vuelves a aquel tormentoso día en el que fuiste abandonado, entre mis piernas revives la experiencia, fluyes entre mis humedades, retozas hasta la extenuación y te duermes sorbiendo mi dedo, rememorando aquel chupete que olvidaron al dejarte.

    • Los traumas infantiles tardan mucho en abandonarnos, a veces nunca lo hacen. Tu protagonista, al menos, ha consigo canalizarlo de una forma muy sensual y con la complicidad de una generosa dama. El chupete. Grande. Enhorabuena Maribel, me encanta.

  9. La pirámide alimenticia femenina
    Lo sospeché la primera vez que te vi: eres una chica espagueti. Brazos fuertes largos y fuertes, dedos finos. Un día me crucé contigo mientras corrías por el parque y me fijé en que tenías el ombligo hacia afuera. Definitivamente, una chica espagueti, pura fibra e hidratos de carbono. No sé cuánto me costará, pero acabaré por comerte. Y empezaré por donde menos te lo esperes.

    • El lobo es un lobo para… la mujer, siempre acechando. Visto desde el lado romántico, claro.Por desgracia se puede ver desde distintos prismas, también muy sugerentes desde el punto de vista narrativo.

  10. Under my Thumb

    Los Rolling Stones convirtieron en éxito una canción que dice “bajo mi pulgar está la chica que una vez me deprimió”. Quizás, para la chica, someterse al pulgar de Mick Jagger no estaba tan mal.
    Varias décadas después, en medio de una época en la que predomina la igualdad de géneros en los países occidentales, un hombre quiere probar cómo es eso de estar bajo el pulgar de su pareja. Ella abre sus piernas, pero no lo recibe dentro, sino coloca uno de sus pulgares cual falo. Él agacha la cabeza y comienza a mamar.

    • Un microrrelato muy combativo para una de mis canciones de referencia. No es el inglés un idioma en el que me desenvuelva bien, nada bien diría yo, pero por alguna traducción que he leído, parece desde luego una canción bastante machista, si no es así, por favor, que alguien me ilumine, porque la música me encanta. En estos temas hay que ser militante, no se puede ser neutral.

  11. Metamorfosis
    Tú mosca y yo araña, vivimos en cuerpos equivocados. Y sin embargo conectamos. Te enseñé a tejer mis redes y aprendí a volar contigo. Descubriste a mi lado el gusto por los rincones oscuros, mientras yo me adentraba en los arcicos misterios sobre aprovechar recursos. Juntos disfrutamos del placer de succionar la sangre de nuestras víctimas. Y de devorarnos luego, yo mosca y tú araña.

  12. Jueves, 16 de octubre
    Ha venido otra vez Enric. Ya sabía lo que tenía que hacer. Me he desnudado después de desnudarle a él. Luego, le he puesto en mi regazo. Me ha estado chupando el pulgar, mientras me miraba. Ha sido interminable. De pronto, se ha levantado y ha comenzado a vestirse. Ha dejado un billete de cien sobre la mesa. Salió sin despedirse. Turbador. Cuando he ido a guardar el billete, he advertido que había algo escrito: Ha sido maravilloso. Este Enric me inquieta. Casi me alegro que el siguiente, Mateu, me pidiera un servicio tradicional.

    • Una muy buena idea para poner voz a esta sugerente imagen. Y muy bien llevada, aunque creo que le habría venido mejor un final menos cerrado, más inquietante. En cualquier caso enhorabuena. Por cierto, me pregunto si no serás un tal Oromer que campaba no hace por las Microjustas Literarias. El avatar al menos es el mismo. Si es así, bien hallado.

  13. Punto de Vista

    1. Mira a cámara. Así. Como si me tuvieras que seducir a mí, no a ella. Mira a cámara y pon tu mirada más lasciva, más salvaje. Y tú, no le dejes que empiece a comerte tan pronto. Párale un poco los pies, que nos pagan por metraje no por corridas. Eso es. Primero el pulgar, después la mano entera; juega con ella como si fuera la puerta de la cueva de Alí Babá. Ahora agárrale del pelo. Tú, tío, tensa la espalda, los músculos, que se noten, joder. ¡¿En qué estás pensando?! ¿Esa es tu mirada más guarra? No me la creo. Mírame a mí. Así, resbala la lengua por el dedo como si fuera un clítoris, o una polla o yo qué sé. Piensa que tienes que seducirlas a ellas y excitarlos a ellos. Piensa en la humedad de boca contra sexo, en el sabor un poco picante de … ¡Ahora! Ahora sí. Eso es. Lamelamelame…, poco a poco. Suave. Y mírame, mírame a mí, a la cámara, como si de verdad te apeteciera meterme en este juego…

    2. Estoy hecho un lio. Yo, la estrella del cine gay, en mi primera escena en una película bisexual, y resulta que me pone mucho más el cámara que la tía esta, que me suena mogollón ¿De la tele? Pues será de la tele. Pero mírala. Demasiada fibra, demasiado músculo. A ver si tengo más suerte con el otro tío que viene ahora y, por lo menos, puedo disfrutar un rato. Aunque al que de verdad me comería con ganas es al cámara. ¡Joder, cómo está el maromo! No es musculoso, ni siquiera creo que vaya al gimnasio pero míralo, míralo bien. Es la manera de moverse, de hablarnos, de buscarnos. Cómo busca y quiere la luz, la sombra. Ahora me pide que lo mire. Voy a lanzarle la mirada asesina, la irresistible, la que me ha permitido bajar más braguetas que nadie. Caída de párpados, clavar la pupila en un punto fijo, media sonrisa. ¡Ahora! Ahora sí. Míralomíralomíralo. Cómo se toca, cómo se la recoloca… Ahora sí que creo que de verdad le apetezco…

    3. … y al fontanero, también tengo que llamarlo, que el vago de mi marido está todo el día tirado en el sofá y no hace nada y yo, aquí, retirada prematura de la alta competición y metida en esto que, hay que joderse, está lleno de maricones ciclados, de pajilleros reprimidos y de idiotas con trastos tan enormes como su imbecilidad. Mira a estos dos, poniéndose caritas. ¿Pues no me dan ganas de largarme y dejarlos que se maten a pajas entre ellos? Porque vence la hipoteca en cuatro días y pagan en mano, que si no… ¡Miramiramira! ¡Si se están poniendo ojitos…! ¡Ahora! ¡Hostias! ¿A que el melenas este le mete mano al paquete al de la cámara mientras me chupa el pulgar?

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